«Hasta aquí he llegado, he sido un privilegiado todos estos años»

«Hasta aquí he llegado, he sido un privilegiado todos estos años»

A sus 33 años, el zaguero de Beizama se despide ante los suyos en un día tan especial como el de San Ignacio.

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

Kepa Peñagarikano cuelga el gerriko hoy en el Izarraitz de Azpeitia después de trece temporadas como profesional en las empresas Asegarce y Aspe. A sus 33 años, el zaguero de Beizama se despide ante los suyos en un día tan especial como el de San Ignacio. Afirma que, de momento, no seguirá vinculado a la pelota, pero deja abierta una puerta para el futuro.

- Llega la hora del adiós...

- Ya me había hecho a la idea hace tiempo. Los últimos tres años con Aspe he renovado año a año. Me hubiera gustado seguir jugando a pelota mucho más tiempo, pero la gente joven viene pidiendo paso y las empresas cada vez más miran el carnet de identidad. No hay sitio para todos. Las plantillas son cada vez más reducidas.

- ¿Cuantas temporadas ha estado como profesional?

- Trece. Diez en Asegarce y las tres últimas en Aspe.

- ¿Recuerda el día del debut?

- Claro que sí. Fue el 6 de julio de 2001 en Azpeitia. Es un día que no se te olvida en la vida. Vi cumplido el sueño al que aspira todo chaval cuando empieza a jugar a pelota. Jugué con Koka contra Salaberria y Balerdi. Ganamos 22-8.

- ¿Su mejor época?

- Mi mejor año fue 2003. Fui titular en el Campeonato de Parejas con Unanue, gané el Manomanista de Segunda e hice un buen verano. Jugué un montón de torneos.

- ¿Y después...?

- Al año siguiente volví a jugar el Parejas con Unanue, pero completamos un campeonato bastante flojo. Andaba mal de manos y a partir de ahí mi carrera ha estado salpicada de altibajos. Me ha costado mucho mantener la regularidad por que siempre he tenido problemas de manos. Cuando no era la derecha era la izquierda. Sufría mucho en invierno por problemas de circulación.

- ¿Qué le ha faltado para ser una figura de la pelota?

- Cuando tienes problemas de manos continuamente no puedes desarrollar tu juego y no puedes competir en igualdad de condiciones con otros pelotaris. Adquieres muchos vicios para proteger las manos, te pones más taco de lo normal y al final no gozas de la pelota.

- ¿Está satisfecho de su carrera como pelotari profesional?

- Tengo la conciencia muy tranquila. He llegado hasta aquí y he sido un privilegiado todos estos años. Lo he dado todo, he entrenado todo lo que he podido y me he cuidado mucho.

- ¿Qué le ha dado la pelota?

- Los mejores años de mi vida hasta el momento. He tenido momentos malos, pero en general he disfrutado mucho. He conocido a mucha gente, he hecho muchos amigos y me ha hecho madurar mucho como persona. He sido un privilegiado todos estos años.

- ¿Y qué le ha quitado?

- Cuando eres joven y tus amigos se van de vacaciones te da un poco de envidia porque tú no puedes hacerlo. También pierdes un poco de privacidad, pero todo compensa.

- ¿El mejor recuerdo?

- El verano de 2003. Tenía 22 años y jugué un montón de estelares y torneos. Disfruté un montón.

- ¿Qué va a echar más de menos?

- Hacer la bolsa e ir a entrenar con los compañeros. Solíamos pasar muy buenos ratos en el vestuario.

- ¿Deja algo en el camino?

- Si tuviese ahora veinte años no sé si cambiaría muchas cosas de mi vida. Siempre he hecho lo que me ha parecido bien y no me arrepiento de nada.

- La despedida está programada el jueves en el Izarraitz, en casa...

- Al principio no era esa la idea, pero como en Sanjuanes acabé con las manos justas se trasladó hasta esa fecha. Va a ser un día bonito, espero que sea inolvidable.

- ¿Espera emocionarse?

- Soy bastante llorón, pero habrá que ver qué pasa. Es una cosa que no me preocupa.

- ¿Y después del viernes qué?

- En los últimos tres años he intentado compaginar la pelota con unos cursos de osteopatía. Mi intención es montar una consulta y dar masajes. Es una buena herramienta para seguir conectado de alguna forma al mundo del deporte.

- ¿Seguirá jugando a pelota aunque sea como aficionado?

- No, de momento he decidido dejar aparcada la pelota. Me sigo considerando competitivo y la idea de seguir jugando por ahí no me ilusiona nada. Eso no quiere decir que el año que viene vuelva. Ahora empieza una nueva etapa en mi vida.

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