Jokin Altuna lleva la pelota en los genes

Jokin Altuna juega con sus primos en el frontón de Amezketa que lleva el nombre sus tíos./
Jokin Altuna juega con sus primos en el frontón de Amezketa que lleva el nombre sus tíos.

El de Amezketa, de 18 años, debuta con Aspe hoy en el Astelena

JOSEBA LEZETAAMEZKETA.

Amezketa. Barrio de Ergoiena. Sasturain, el bar y la casa de una de las familias Altuna, apellido muy común en la localidad junto a Galartza. La pelota es el hilo conductor de Sasturain y Jokin Altuna, el último fruto de una familia que lleva este deporte en su alma.

Hoy debuta como manista profesional de Aspe en el Astelena de Eibar. Y no lo hace ni con cualquiera ni contra cualquiera. Formará pareja con Abel Barriola frente a Titín, «el mejor pelotari que he conocido por parejas, sin duda, por todo lo que ha jugado y por todo lo que ha dado sobre la cancha», sentencia el chaval antes de aclarar lo siguiente: «Pero mi ídolo es Irujo». Xabi Tolosa completará como zaguero del riojano una combinación atractiva para el pelotazale, distinta.

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Repasen las siguientes cifras para comprender la expectación despertada por Jokin Altuna, un delantero de 18 años que el día de San Juan va a convertirse en el pelotari más joven de las dos grandes empresas, Aspe y Asegarce. «La taquillera me dijo que las reservas para el festival de mi debut ascendían a 185», relata satisfecho el protagonista hace unos días. «Hay incluso compañeros de clase de la ikastola Laskorain de Tolosa, donde acabo de terminar el Bachillerato, que tienen intención de acudir a mi debut».

Incluso han agenciado camisetas de Aspe que llevan a la espalda el nombre de Altuna para los amigos de su cuadrilla. «Han comprado 36 azules, el color que llevaré en el debut y supongo que durante un buen tiempo porque soy el último en llegar a la plantilla».

«Ni te puedes imaginar la ilusión que me hace enfrentarme a Titín», añade Jokin antes de que su tío Imanol, exremontista, le baje de la nube: «Ten claro que quien juega mal no le gana a Titín. Da igual que tenga 45 años. Estas últimas semanas ya ha demostrado de lo que es capaz todavía ante buenos rivales». Jokin escucha y apostilla: «Va a jugar a cara de perro porque seguro que no quiere perder ante un chaval de 18 años».

El primer partido de profesional es algo que se recuerda toda la vida. Sus tíos Imanol y Garikoitz lo saben por experiencia propia. «Imposible salir tranquilo», tercia Imanol. «Ese día se siente algo especial. Ves cumplido el sueño que tienes desde niño», sentencia Garikoitz.

Jokin Altuna ha mamado en casa la pelota, tema de conversación ineludible cuando se reúne buena parte de la familia en Sasturain, la casa del abuelo Joxe, con quien «iba a Galarreta y al Euskal todos los sábados para ver jugar a remonte a mis dos tíos. Por la mañana tenía yo partido y por la tarde me llevaba en coche el aitona. Algunos días también solía ir con Garikoitz a Galarreta».

Apenas veinte metros separan la casa del abuelo del frontón del barrio Ergoiena que actualmente lleva el nombre de 'Altuna anaiak' como homenaje a los dos remontistas que nacieron en Sasturain.

Por cierto, el vínculo familiar de Jokin Altuna con sus tíos no es a través de su padre como invita a pensar su primer apellido, sino de su madre, también Altuna. Es hermana de los dos remontistas e hija de Joxe, asiduo a los festivales de remonte desde los tiempos del frontón Urumea de Donostia, cuando «iba con mi padre, el bisabuelo de Jokin».

La derrota en Andoain

El nuevo delantero de Aspe conserva una memoria tan privilegiada que recuerda su primer partido de pelota como si hubiera sido ayer. Sólo ha olvidado el resultado... «Tenía cinco años y mi compañero era Egoitz Gorostidi, otro chaval de Larraitz. Jugamos en Andoain y los rivales eran tres años mayores que yo. ¿Cómo acabamos? Nos dieron una buena paliza».

Ni siquiera disponer de semejantes maestros en la familia le empujó hacia el remonte. De hecho, el aitona Joxe cuenta que «le regalamos una cesta. Probó y le cogió la maña enseguida. La manejaba fenomenal. Pero se inclinó por la mano».

Jokin aclara que «de muy chaval compaginaba la pelota y el fútbol. Jugaba de delantero, en punta. Yo siempre al ataque, en busca del gol. Cuando tenía 12 años me propusieron ir a un equipo de Tolosa. Elegí la pelota y hasta hoy. Por cierto, hubo un tiempo en el que en las calles de Amezketa la gente me preguntaba si había dejado la mano para dedicarme al remonte. Era un bulo que se había propagado. Nunca fue verdad».

Sus tíos aseguran que «nosotros no le dirigimos hacia el remonte, sino a la disciplina donde se sintiera más a gusto. Le hemos apoyado siempre en sus decisiones».

Operado de neumotórax

La oportunidad de debutar le llega a Jokin Altuna cuando todavía no se ha cumplido un año «de la operación a la que me sometí por un neumotórax en la Clínica La Asunción de Tolosa. Pasé por el quirófano el 17 de julio. Me ahogaba, incluso cuando caminaba, y estuve parado un tiempo. Me perdí algunos torneos y no volví a jugar hasta septiembre».

El neumotórax es la presencia de aire interpleural y origina el colapso del pulmón. Esta dolencia repercutió en el físico de Jokin. «Andaría por los 68-69 kilos y bajé hasta 63. Me quedé sin fuerza. Ahora estoy en 71». Imanol Altuna aclara que «todavía le faltan unos kilos». Joxe, el aitona, entiende que «ese cuerpo está aún por hacer». Es difícil encontrar un manista profesional tan liviano.

Para fortalecer su físico Jokin Altuna se prepara «desde hace dos años con Justo Lillo», encargado de este apartado en Aspe. «El primero fue para situarme y el segundo me he preparado más que nunca. He ido a más. Noto que he mejorado mucho en defensa, tanto en el txoko como en el ancho. Pienso que todavía tengo margen en esa faceta del juego porque siempre cometo algún que otro fallo».

Donde destaca Jokin Altuna es a la hora de atacar. Posee una variada gama de golpes y una habilidad fuera de lo común. Imaginativo, intuitivo, variado con el saque... prefiere enredarse en los cuadros alegres en lugar de aprovechar su toque de derecha. Aunque no se trata de un pegador, la pelota le sale alegre de esa mano.

Ha ganado seis txapelas en lo que va de 2014. «La primera en Altza, donde batí a Urbieta. Menudo alegrón. Luego llegaron, entre otros, el GRAVNI y Zumarraga, donde me impuse a Artola. Mi mejor partido, de todas maneras, fue la semifinal del cuatro y medio que perdí contra Artola. Pensaba que si se alargaba el partido no podría dar la vuelta al cuerpo, que me cansaría. Perdí, pero comprobé que podía aguantar un duelo de ese nivel, que podía jugar contra un pelotari tan potente como Iñaki. Mi última victoria ha sido en el Biharko Izarrak. Durante este tiempo he jugado contra todos los delanteros punteros del campo aficionado: Urbieta, Arrieta, Santxo, Elezkano I, Artola...».

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