GP de San Marino

Viñales apuntala el dominio de Yamaha en Misano

Maverick Viñales, durante la sesión de clasificación en Misano./Alessio Marini (EFE)
Maverick Viñales, durante la sesión de clasificación en Misano. / Alessio Marini (EFE)

El catalán consigue la 'pole' en una sesión salpicada por otra polémica Rossi-Márquez

BORJA GONZÁLEZMisano (Italia)

El entrenamiento oficial de la clase reina en Misano dejó dos historias distintas. La deportiva, protagonizada por Maverick Viñales, que con el reloj a cero se llevó su segunda 'pole' de 2019, la primera desde la de Catar y una confirmación del buen entendimiento de Yamaha con el trazado italiano, como se había visto el viernes (con sus cuatro motos en los cinco primeros puestos), en el tercer libre disputado este sábado (las cuatro entre los siete mejores) y en el cuarto (cuatro en el top seis).

Viñales mejoró en 295 milésimas lo marcado poco antes por un sorprendente Pol Espargaró, muy afinado con su KTM (con una séptima plaza como peor resultado en entrenamientos), y que logró su mejor resultado en una parrilla de MotoGP, hecho que destacó más por ser con la moto austriaca, un prototipo con apenas dos años y medio de vida. «Para nosotros la pole, el segundo, el tercero, es lo mismo, la primera línea es una pasada», afirmaba emocionado el pequeño de los Espargaró que, a renglón seguido, quiso poner los pies en el suelo para bajar las expectativas de cara a la carrera. «Siendo realistas, hemos calculado que del sexto para abajo, será muy complicado aguantar a los pilotos de arriba», apuntaba tras el resultado de este sábado. Y es que la pelea por los puestos de honor debería ser cosa de otros, con el interrogante que rodea a los hombres de Ducati, sobre todo a Andrea Dovizioso, y al ganador en Silverstone, Alex Rins.

En ese grupo de favoritos está, por supuesto, el autor de la 'pole', y sus compañeros de marca, de nuevo esperando a que el novato Fabio Quartararo ratifique el domingo las sensaciones que deja en viernes y sábado; y, por supuesto, Marc Márquez, que sólo pudo ser quinto, su peor resultado en una parrilla este año, y que fue protagonista, de nuevo, de un encontronazo con Valentino Rossi. Un episodio más de su mala relación, en este caso con poca trascendencia deportiva: Márquez se quejó de la actuación de su rival, aunque esto no perjudicase a su registro una vez que su vuelta ya había sido anulada por salirse de los límites de la pista, un Rossi que también criticó al español por sus maneras, una vez que el giro del italiano también había sido anulado.

«Sobre la moto tenía la duda de si había tocado o no lo verde y por eso mi intención era seguir tirando, pero se me ha descuadrado todo el tema cuando hemos llegado a la curva catorce y he visto de refilón una moto entrar por dentro en una velocidad que es imposible dar esa curva», explicaba el líder sobre el adelantamiento absurdo de Rossi. «La intención se la tendréis que preguntar a él, yo no la sé, pero suerte para mí o por acto reflejo he podido evitar la caída esta vez; luego mi gesto con la mano, tengo que ser honesto, no ha sido para pedir perdón, simplemente ha sido para decir qué está pasando aquí, puesto que no entendía nada. Pero, bueno, no es mi batalla, mi batalla es el campeonato», añadió.

Márquez había adelantado a Rossi cuando este estaba tirando, en una vuelta ya invalidada, un adelantamiento tan al límite que terminó llevándole a él a esa zona verde para invalidar a su vez su giro; una maniobra replicada de manera innecesaria con una pasada del italiano que casi provoca un accidente entre ambos. «No sabía que me había salido en esa curva. Estaba empujando al cien por cien porque intentaba hacer una buena vuelta», argumentaba por su parte el de Yamaha. «Yo estaba intentando entrar en la curva, pero me ha bloqueado dejándome sin posibilidades de entrar», interpretaba. «Su gesto con la mano… Realmente tampoco yo he entendido qué quería decir, y en ese momento tampoco me importaba mucho».

Un incidente (sin sanción para ninguno de los dos) que reaviva, en casa de Rossi, una historia con muchos capítulos, la mayoría más duros que este: empezó en Argentina en 2015 con una caída de Márquez que, veladamente, interpretó como responsabilidad de Rossi; continuó con la victoria de este último en Assen después de saltarse la última chicane del trazado holandés en una maniobra con su rival; explotó en Malasia ese mismo año con el famoso incidente que hizo estallar de verdad la guerra, con el antecedente de su pelea en Australia en la que el italiano acusó al español de usar malas artes en carrera; y se reactivó en Argentina, ya en 2018, cuando Márquez provocó la caída de Rossi en una prueba en la que el primero buscaba una remontada imposible de manera un tanto alocada. Este sábado ha dejado un capítulo más que no se sabe si interferirá en lo que pase este domingo, en un día marcado en rojo por Yamaha para buscar su segundo triunfo del año.