Entrenamientos

El prestigio del Gran Premio de Azerbaiyán se va por el desagüe

Una grúa retira el coche del británico George Russell tras el accidente que sufrió. /Anton Vaganov (Reuters)
Una grúa retira el coche del británico George Russell tras el accidente que sufrió. / Anton Vaganov (Reuters)

Un incidente con la tapa de una alcantarilla en los primeros libres obligó a suspender la primera sesión, siendo el más rápido en la segunda Leclerc, con Sainz séptimo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

«Bien hecho, Bakú». Este es el mejor resumen, dicho en boca (o más bien, en tuit) de Daniel Ricciardo entre los primeros y los segundos entrenamientos libres del Gran Premio de Azerbaiyán, en un viernes en el que hubo muchas caras de vergüenza, muchas disculpas y muchas miradas de soslayo.

La culpa la tiene una tapa de alcantarilla. A la media hora de comenzar la primera sesión de libres en Bakú, el británico George Russell se vio sorprendido cuando el fondo plano de su Williams saltaba por los aires de manera totalmente inesperada. El causante fue una tapa de alcantarilla, que unos instantes antes había levantado Charles Leclerc al pasar sobre ella con su Ferrari. La normativa y exigencia de la FIA es clara para los organizadores de las carreras urbanas: todos los agujeros, alcantarillas, aceras, bordillos y demás elementos propios de las calles sobre las que transcurre el trazado deben estar perfectamente tapados y sellados para evitar accidentes.

Fue exactamente lo contrario de lo que pasó en Bakú. La incredulidad de los presentes ante lo sucedido iba en paralelo a lo sobrepasados que estaban los comisarios y al enfado de los oficiales de la FIA. Una por una, todas las alcantarillas fueron revisadas, mientras se desplegaba la bandera roja y se cancelaba la sesión de manera definitiva. «Al menos podré ponerme al día de 'Juego de Tronos'», bromeaba un Hamilton que se preguntaba cómo era posible que hubiera ocurrido algo así.

Pero si este hecho dejó muy señalados a los organizadores, lo ocurrido con la grúa que llevaba a boxes el Williams roto de Russell no hizo sino aumentar la presión y la vergüenza sobre los responsables del circuito. El brazo del vehículo sobre el que iba el monoplaza golpeó contra un puente, provocando una rotura del sistema hidráulico cuyo líquido se acabó derramando sobre el FW42, algo que ya no dejó enfadados a los mecánicos, sino que se reían irónicos por lo surrealista del suceso.

«Al menos podré ponerme al día de 'Juego de Tronos'»

«Al menos podré ponerme al día de 'Juego de Tronos'» lEWIS hAMILTON

No es la primera vez que una alcantarilla provoca un incidente similar. Rubens Barrichello, en 2010, vio cómo su Williams quedaba con el fondo plano roto tras pisar una en el circuito de Mónaco. De hecho, es por lo ocurrido en el pasado en el Principado por lo que la normativa es tan estricta. Sin embargo, este viernes fue la ausencia de Charlie Whiting, exdirector de carrera muerto unos días antes del inicio del Mundial, la que se señaló como principal motivo del despiste, ya que es la FIA quien debe dar el OK a la pista antes de que arranque cada sesión. El comisario británico no hubiera dejado pasar que varias alcantarillas de Bakú estuvieran sin sellar.

Los operarios fueron revisando una por una todas las alcantarillas tras el incidente.
Los operarios fueron revisando una por una todas las alcantarillas tras el incidente. / Movistar Fórmula 1

La guinda de un viernes para olvidar en los despachos de Azerbaiyán la puso el atropello de Sean Gelael a dos comisarios durante la clasificación de la F2.

Leclerc, el más rápido

No fue hasta la segunda sesión de entrenamientos libres cuando los pilotos pudieron completar (no sin sustos) el día de trabajo previsto. El más rápido fue el hombre que más miradas se está llevando en este comienzo de campaña en Ferrari, un Charles Leclerc que, pese a un par de sustos, esquivó los muros de Bakú.

Peor les fue a Lance Stroll, cuyo único podio en Fórmula 1 tuvo lugar en Azerbaiyán, y Daniil Kvyat. El primero mostró de nuevo sus carencias al volante, al darse contra la esquina de una escapatoria cuando intentaba evitar un golpe, y el segundo tuvo un exceso de confianza, al tocar con el lateral de su Toro Rosso las protecciones. Las dos banderas rojas de la sesión no privaron a los demás de seguir en pista, y pronto se reanudaron las vueltas con normalidad.

Carlos Sainz, que sabe lo que es acabar entre los diez primeros en Azerbaiyán, marcó un buen séptimo crono que le permite soñar sin demasiada presión por alcanzar el 'top 10' de la clasificación de este sábado, desde donde tratará de lograr sus primeros puntos en este 2019.