GP España

Dictatorial victoria de Hamilton en Montmeló

Lewis Hamilton celebra la victoria. /Afp
Lewis Hamilton celebra la victoria. / Afp

Mercedes suma su quinto doblete y mantiene el arranque perfecto de la temporada de Fórmula 1, con Sainz octavo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROBarcelona

Quizá sea la última carrera del GP de España en el Circuit de Barcelona-Catalunya, pero seguro que no es la última victoria de Mercedes. El equipo alemán está en un estado de gracia y nadie es capaz de meterles mano. Bottas o Hamilton, Hamilton o Bottas, tanto monta. Esta vez fue el pentacampeón del mundo quien se llevó la victoria y se coronó por 76ª vez en lo alto de un podio, acompañado esta vez por su compañero que no pudo transformar su pole en una carrera ganada más en su palmarés.

Todo se decidió en la salida y de no ser por momentos muy puntuales, la carrera de 2019 no será recordada ni mucho menos por el espectáculo. Esta falta de emoción no es propiedad exclusiva de Montmeló pero sí juega en contra de los que esperan más espectáculo de una carrera que está en el alero. Hamilton necesitó apenas unos pocos metros y una reacción de salida impecable para fraguar su tercera victoria del año y el regreso al liderato. Con una arrancada perfecta pese a hacerlo desde el lado sucio de la pista se quitó de encima a Bottas y a un excesivamente optimista Vettel, que intentó colarse entre los Mercedes con una frenada a lo kamikaze por fuera de la trazada de la curva. Bottas aseguró después de la carrera que un pequeño problema con el cambio fue el que le evitó mantener la primera posición y a la postre el casi trompo en la primera curva que casi le deja tirado nada más empezar.

Hamilton no volvió a salir de la primera posición, ni siquiera en boxes, lo que dejó muy descafeinada la lucha por detrás. Máxime cuando en Ferrari no saben qué hacer para romper el dominio de sus rivales y cada vez que intentan algo distinto, suelen pifiarla. Y es que en el podio no fue un Ferrari el que acompañó a los hombres de Mercedes, sino Max Verstappen, que no necesitó más que un buen inicio y aguantar sin pifiarla para lograr el tercer puesto.

Ferrari demostró que no sólo le han ganado en desarrollo del coche, sino también en estrategia. Las órdenes de equipo se repitieron una vez más, pero llegaron tarde, cuando Verstappen ya se había ido muy lejos. Primero fue Vettel quien tuvo que dejar pasar a Leclerc, y después fue el monegasco quien dejó a su jefe de filas acabar por delante, después de montar neumáticos duros con los que en teoría debía haber acabado la carrera. Fue una decisión nefasta, lo que unido a dos cambios de neumáticos lentos, dejaron las opciones de los coches rojos en la cuneta.

Carlos Sainz, reacción de campeón

No fue una carrera movida, pero sí dejó detalles en varias zonas de la prueba. Fue el final lo más entretenido, sobre todo después de una desconexión mental de Lando Norris, cuyo golpe sobre Lance Stroll (esta vez no fue culpa del canadiense), propició la salida del coche de seguridad a pista y con ello momentos de mucho nerviosismo.

Todos los pilotos entraron a boxes a cambiar neumáticos y acabar de atar sus posiciones o, si se podía, ganar alguna. Fue el caso de Carlos Sainz, que en cuanto se reanudó la carrera ganó dos plazas para ponerse 10º, primero, y 9º, después de pasar a Daniil Kvyat.

Sin embargo, fue en su pugna con Romain Grosjean cuando demostró el carácter que tiene un piloto que ya dejó hace tiempo de ser un novato y al que ya muchos respetan. El francés venía de dos vueltas de haberse tocado con su propio compañero, Kevin Magnussen, para desgracia de un equipo Haas que una vez más quedó retratada no sólo por la falta de respeto mutuo que se tienen sus corredores, sino por la ausencia de una disciplina que elimine este tipo de acciones. A la tercera vuelta que se saltó la chicane de después de boxes, Grosjean se topó con un Sainz que no se achicó, pese a tocarse. Al final, el galo tuvo que dejarse adelantar por el español si no quería verse sancionado.

Sainz mantiene así su idilio con Montmeló, un circuito en el que ha puntuado siempre que ha corrido en Fórmula 1. La llenísima grada 55 de la afición de Sainz le dio ese extra de potencia que necesitaba para llegar al 'top 10' que tan difícil se le había puesto en la clasificación. En dos semanas tratará de mantener su pleno en otro de los circuitos que se le dan muy bien, como Mónaco, donde también ha puntuado siempre que ha corrido ahí. Aunque ese domingo compartirá protagonismo con Fernando Alonso, que disputa horas después que él las 500 millas de Indianápolis. Pero esa es otra historia…