Fórmula uno

La fiesta da paso a la tristeza tras la muerte de Lauda

La escudería austríaca Red Bull rinde homenaje a su paisano. / EFE
La escudería austríaca Red Bull rinde homenaje a su paisano. / EFE

El paddock del Gran Premio de Mónaco, conocido por su famoseo, está más apagado por la pérdida de la leyenda austríaca

DV Y AGENCIAS SAN SEBASTIÁN.

El famoseo que siempre rodea al Gran Premio de Montecarlo está más apagado estos días en Montecarlo. La actividad de los monoplazas, que hoy se reanuda después del descanso de ayer, está marcado por el fallecimiento de la leyenda Niki Lauda esta semana. Hoy desde las 12.00 horas a las 13.00 se disputa la tercera sesión de los entrenamientos libres y después, a las 15.00 horas, empezará la lucha por la pole (Movistar+ Fórmula 1).

El triple campeón del mundo austríaco (1975, 1977 y 1984) no era solo uno de los más grandes pilotos de la historia, sino también un jefe de escudería, un consejero y una voz única en este deporte donde se mide cada palabra. «Era una enorme ventaja para nuestro equipo tener a alguien que ya no sentía la necesidad de ser políticamente correcto, le daba igual», dijo, visiblemente emocionado, el también austríaco Toto Wolff, presidente de la escudería Mercedes de Fórmula 1 de la que Lauda era presidente no ejecutivo. En su opinión, con la muerte de Lauda la F1 «ha perdido su alma».

Los miembros del equipo alemán llevan en Mónaco unos brazaletes negros en señal de luto y reparten a las escuderías rivales unas pegatinas en las que se lee «Danke Niki» (Gracias Niki) para pegarlas en sus monoplazas. Sebastian Vettel, piloto germano de Ferrari, llevará en la carrera un casco similar al de Lauda para «ofrecerle unas últimas vueltas en Mónaco», donde venció en dos ocasiones, en 1975 y en 1976.

El vigente campeón, Lewis Hamilton, se mostró particularmente afectado por la muerte de quien le hizo llegar a Mercedes en 2013, donde ha ganado cuatro de sus cinco títulos mundiales. El miércoles, excepcionalmente, no participó en la tradicional rueda de prensa previa al Gran Premio para no tener que hablar del tema delante de las cámaras.

Con su eterna gorra roja calada sobre la cabeza para disimular sus cicatrices, Niki se convirtió en una de las figuras del paddock gracias a su aspecto bondadoso, sus buenas palabras, sus sabios comentarios.

«Sobre todo era alguien que luchaba constantemente para mejorar las cosas», dijo Wolff. Durante la lucha entre Hamilton y su compañero de equipo Nico Rosberg en 2016 por el título mundial, Lauda hizo de puente entre ambos pilotos, que ya casi no se hablaban.