Fórmula Uno

Cambio generacional en Ferrari, con Leclerc por Räikkönen

Kimi Raikkonen dejará Ferrari a final de temporada. /Reuters
Kimi Raikkonen dejará Ferrari a final de temporada. / Reuters

La Scuderia anuncia la incorporación del monegasco como nuevo piloto al lado de Vettel, mientras que el finlandés regresa a Sauber

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

La parrilla de 2019 de Fórmula 1 está prácticamente completa ya, con la confirmación de lo que ya era un secreto a voces desde hace meses: el talentoso Charles Leclerc será el compañero de Sebastian Vettel en Ferrari a partir de la próxima temporada. La salida de Kimi Räikkönen de la Scuderia no supone su retirada, ya que Sauber, equipo en el que estaba el monegasco hasta el momento, ha recuperado a su antiguo piloto, que ha firmado dos campañas.

Räikkönen deja Ferrari tras una segunda época que sabe a poco. El finlandés aún ostenta el honor de ser el último campeón del mundo de la escuadra de Maranello, hace 11 años, pero desde su vuelta en 2014 al equipo italiano, ha dejado mucho que desear en su rendimiento. Primero fue arrasado por Fernando Alonso, y después se quedó muy lejos de apretar las clavijas a un Sebastian Vettel que goza del estatus de primer piloto de Ferrari sin ninguna duda. No obstante, eso no impide que en Maranello reconozcan la aportación de Räikkönen al equipo, toda vez que le consideran «parte de la historia y la familia del equipo» para siempre, en palabras de Maurizio Arrivabene.

Su destino será un viejo equipo, Sauber. A diferencia de lo que hará Fernando Alonso, Räikkönen, que debutó a la vez que el asturiano, sigue manteniendo el gusanillo de la Fórmula 1. Su retirada se producirá no antes de 2020, fecha hasta la que ha firmado con la escuadra suiza que cada día es más un 'Ferrari B'. Räikkönen disputó su primera temporada en el Gran Circo con ellos, en 2001, cuando su talento le granjeó un contrato con McLaren para el año siguiente.

Leclerc, el hermano pequeño de Jules Bianchi

El sustituto de Räikkönen será la gran perla de la Ferrari Drivers Academy, Charles Leclerc. Este monegasco de 21 años está considerado como uno de los grandes pilotos de la última hornada: campeón de la GP3 en 2016, de la F2 en 2017 y en su primer año en Fórmula 1 ya ha conseguido un memorable sexto puesto en Azerbaiyán para Sauber. En 14 carreras disputadas con los de Hinwill, ha sumado 13 puntos.

Leclerc es un chico de la casa, que lleva a su lado a dos ángeles de la guardia. El primero, su padre, Herve Leclerc. Este piloto de F3 en los años 80, que a punto estuvo de dar el salto, fue el principal impulsor de la carrera de su hijo, a quien se dedicó en cuerpo y alma. Su muerte fue un duro golpe para Charles, al que le pilló en plena pelea por el título de la F2. Tanto fue así que sólo le pudo llorar un día, antes de viajar a Baku para disputar las dos carreras del fin de semana. Ganó las dos, desde la pole. «Cuando era segundo, mi padre no estaba contento, así que me concentré en ganar. Solo ganar. Para asegurarme de que aún sonreía», explicó por entonces.

Pero si Leclerc tiene una figura que le acompañará para siempre, ese es sin duda Jules Bianchi. Amigos desde pequeños, sus carreras corrieron paralelamente, aunque con el desaparecido ex piloto abriendo camino al ser unos años mayor. Bianchi y Leclerc eran casi hermanos, y no era raro ver a Jules acompañar a Charles en las carreras de karting, en las que le ejercía de mecánico o simplemente de acompañante. La muerte de Bianchi casi le hace retirarse de la competición, pero Leclerc se dio cuenta que ahora tenía un motivo más para no sólo continuar, sino para cumplir su sueño: ser campeón del mundo con Ferrari.

Leclerc le dedicó un tuit a estas dos figuras capitales en su carrera. «(Agradezco) a una persona que ya no está en este mundo, pero a quien le debo todo lo que me está pasando, Papa. A Jules, gracias por todo lo que me enseñaste, nunca te olvidaremos, y a todas las personas que me han apoyado y creído en mi», escribió.

A Vettel le han puesto un tiburón al lado. No es habitual que Ferrari apueste por un joven (el último fue Felipe Massa, otro que venía de Sauber) de talento, salvo en contadas ocasiones. Vettel tendrá, por fin, un compañero que sí le va a apretar y que tiene todo por demostrar y muy poco que perder. La futura batalla interna en la Scuderia se antoja, sobre el papel, mucho más igualada que hasta el momento, lo que a la postre es garantía de espectáculo. La Fórmula 1 necesita una Ferrari fuerte y competitiva, y si además cuenta con dos pilotos con posibilidades, mucho mejor.

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