GP de Hungría

Carlos Sainz, de vacaciones con los deberes hechos

El McLaren de Carlos Sainz, durante la carrera en Hungría./Xavi Bonilla
El McLaren de Carlos Sainz, durante la carrera en Hungría. / Xavi Bonilla

La primera parte de temporada del madrileño ha sido más que sobresaliente, tirando de McLaren para colocarse como el cuarto equipo de la parrilla por delante de Toro Rosso y Renault

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Carlos Sainz estaba exultante cuando acabó la carrera de Hungría. No le faltan motivos: no sólo ha dejado atrás el mal arranque de temporada, con tres ceros consecutivos, sino que además se ha convertido en la referencia de la zona media de la clasificación. Sainz, y Norris aunque un paso por detrás, ha logrado que McLaren pueda salir de cada Gran Premio con la satisfacción del trabajo bien hecho.

Acabar las doce primeras carreras del año como el cuarto equipo de la parrilla era algo que estaba en las quinielas, pero sólo entre las más optimistas. Venir de un camino tan largo y arduo como el que acababan de pasar en las últimas campañas no daba motivos para ponerse el listón muy alto. Sin embargo, ya desde la pretemporada, algo había cambiado. Los jefes habían empezado a tomar nota de lo que había fallado (y el primer paso para reconocer un problema es asumir que existe) y a ponerle solución.

Cuando se anunció a finales de 2018 que iban a ser Carlos Sainz y Lando Norris los pilotos de 2019 muchos se echaron las manos a la cabeza: ¿poner las esperanzas de recuperación en las manos de dos recién llegados a Woking? No se puede negar la audacia de quienes así lo creyeron, especialmente de quienes, entre los dos corredores, decidieron que fuera Sainz el hombre que liderase el proyecto de facto.

Doce carreras después, los números dan la razón a quienes echaron ese órdago. Carlos Sainz ocupa la séptima posición del Mundial, con las seis primeras en manos de los pilotos de Mercedes, Ferrari y Red Bull. Sin embargo, lejos de lo que se pudiera pensar, no hay un abismo entre ellos. Ni mucho menos: sólo cinco puntos separan a Sainz de Gasly. No deja de ser irónico que el madrileño sea precisamente quien esté al acecho del francés, toda vez que fue él quien cortó su camino en la escalera de Red Bull y le obligó a independizarse, no sin un cierto sabor a victoria, para buscarse las habichuelas en Woking. ¿Se arrepentirán Helmut Marko, Christian Horner y compañía de haber dejado salir al español por su apuesta a favor de Gasly?

McLaren, en línea ascendente

Sainz ha cuajado actuaciones más que destacables en lo que va de año, pero especialmente en las últimas carreras. En Hungría igualó el quinto puesto de Alemania, que de momento son sus techos de resultados como piloto de McLaren. Bien vale asegurar, según sus propias palabras, que tienen motivos para «estar muy satisfechos, muy orgullosos de ello».

Si la labor de Sainz ha sido destacable, y aunque la de Norris no ha tenido tanto tanto brillo, no se puede dejar de lado el trabajo del joven británico. En su primer año en la Fórmula 1 se brega con pilotos de mayor tallaje y aunque de momento no está para sacar mucho pecho, su labor de los sábados es más que encomiable. Le queda aún por rematar la faena los domingos.

La labor de los pilotos no serviría de nada si no es como parte de un todo en el que los ingenieros tienen buena parte de culpa. El trabajo, tanto en 'boxes' como en la sede, está siendo más que destacable. Del caos y las estrategias dudosas se ha pasado a ideas innovadoras y planteamos útiles, no sólo en carrera sino también en el desarrollo del coche. El MCL34, algo que ya se vio en pretemporada, está lejos de aquellos coches que peleaban por ser únicamente candidatos a 'top 10' con suerte. Sainz y Norris tienen la obligación, porque pueden, de llegar a los puestos cercanos al 'top 5', que pisarán siempre y cuando los tres equipos de arriba les dejen un hueco.

De todo esto y mucho más tendrán que reflexionar en estas semanas. La Fórmula 1 se va de vacaciones y todo el mundo desconectará antes de volver por la puerta grande en el Gran Premio de Bélgica, uno de esos marcados a fuego por disputarse en un circuito mítico y de los que hacen afición como es Spa-Francorchamps.