24 Horas de Le Mans

Fernando Alonso no tendrá una victoria fácil

El Toyota de Alonso, en Le Mans./AFP
El Toyota de Alonso, en Le Mans. / AFP

El rendimiento del Toyota 8 frente al 7 es ligeramente inferior tras la primera parte de las 24 horas de Le Mans, aunque mantiene sus opciones

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROLe Mans (Francia)

No se puede decir que Fernando Alonso no vaya a salir triunfador este domingo cuando se dé el banderazo a cuadros de las 24 horas de Le Mans, pero cuando se ha disputado el primer tercio de carrera, las noticias no son buenas para el asturiano. El rendimiento del Toyota 8 frente al 7, especialmente en las rectas, fue netamente inferior al de sus compañeros.

El ritmo del Toyota 7 que imprimió al principio de la carrera dio buena muestra de las intenciones que tenían desde el principio. El encargado de tomar la salida fue Mike Conway, mientras que en el 8 fue Sebastien Buemi el que tomó el volante del coche de Alonso. Cumplida la primera hora de prueba, había casi medio minuto entre ambos y unos tiempos por vuelta netamente mejores del británico frente al suizo.

Fernando Alonso se subió al Toyota 8 en el segundo relevo, pasada de sobra la segunda hora de carrera. Como ya le ocurrió en su debut en 2018, el asturiano tuvo que verse obligado a remontar. Pero no le salió tan bien como el año pasado. El rendimiento de los neumáticos con altas temperaturas no le dio el resultado esperado, ya que tenían el coche reglado para la noche. Los 47 segundos que tenía de desventaja cuando se montó al Toyota 8 se quedó en algo más, un minuto y cuatro segundos, debido a un accidente de Castelacci que hizo salir el coche de seguridad. 44 vueltas y dos horas y 34 minutos fue su primer relevo en esta edición de las 24 horas de Le Mans.

Alonso dejó el coche a Kazuki Nakajima después de una apurada entrada a boxes de ambos Toyota, lo que a la postre se tradujo en que cuando 'Pechito' López y el japonés compensaron sus vueltas, al final el 8 perdió tiempo. El español explicó que no se sentía cómodo y por qué. «En el warm up descubrimos que teníamos 5 km/h menos en las rectas», confesaba nada más bajarse del coche en su primer relevo. «Si podemos, intentaremos asegurar el podio. Queda mucha carrera aún», dejaba caer. Tocará, por tanto, una carrera a la remontada.

A eso hay que unir que tuvo varios problemas extra. Varias banderas amarillas en toda la pista (las conocidas como 'full course yellow') le privaron de acercarse más a Kamui Kobayashi, que fue su pareja de duelo en la primera parte de la carrera. Se la jugaron todo a su relevo de la noche, que era el que en teoría iba a poder exprimir para sacar el máximo rendimiento de su Toyota. Quedaba la noche aún, y al momento de edición de estas líneas, eso supone mucho.

Sólo hay que recordar que Alonso dio una auténtica lección cuando cogió su coche en torno a la media noche en Le Mans. En ese momento fue cuando demostró que iba a por la victoria, si bien ahora el objetivo es diferente. Como dijo antes de la carrera, lo principal es asegurar el campeonato del mundo, que conseguirán si cruza la meta al menos en séptima posición. Ese puesto parece razonablemente accesible, dado que los inmediatos perseguidores de los Toyota, los SMP Racing, van con una vuelta perdida.

Que nadie se eche las manos a la cabeza, que diferencias mucho mayores se han difuminado en la noche de Le Mans. Quedan muchos momentos clave, como el amanecer o las últimas horas de la prueba, en los que el cansancio hace pagar caro a quienes no guarden fuerzas.

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García, el Rey en GTEPro

Aunque el público español estaba centrado en Fernando Alonso y la categoría LMP1, donde eran los Toyota quien se jugaban la victoria, quienes realmente estaba dando espectáculo eran los GTEPro.

Y ahí tuvo mucho que decir el Rey de España, Antonio García. Ese curioso mote se lo ha ganado merced a actuaciones memorables, como la realizada en el arranque de estas 24 horas de Le Mans que él ya ha ganado en el pasado con los GT. El madrileño, amigo desde hace años de Alonso, cuajó una salida perfecta y un primer relevo que le llevó a él y a sus compañeros Magnussen y Rockenfeller a ser la referencia en la categoría reina de los GT.