Herr Kirolak

Zaldua no puede con la marca de Arria II

Zaldua no puede con la marca de Arria II
José Mari López

El zumarragarra para el reloj en una hora, 30 minutos y 24 segundos en el trabajo de Kataolatza

IÑIGO GOÑI

Xabier Zaldua 'Gurrutxazpi' se quedó lejos de poder batir la marca de Ignacio Orbegozo 'Arria II' en el trabajo de Kataolatza que completó en la plaza de toros de Azpeitia. El aizkolari de Zumarraga tenía que levantar 25 veces el cubo de 125 kilos, cortar seis oinbikos y correr seis kilómetros y terminó la labor en una hora, 30 minutos y 24 segundos, a casi quince minutos de la hora, quince minutos y 33 segundos que realizó Arria II en 1976.

En el ránking de deportistas que han realizado este duro desafío se coloca por detrás del mencionado registro, de los 76:26 de Olasagasti, de los 80:59 de Nemesio Arregi, de los 84:24 de Joxemari Mendizabal e incluso no pudo superar los 87:14 que hizo el mismo Tomás Astigarraga 'Kataolatza' en 1942.

Gurrutxazpi sufrió mucho a lo largo de la prueba, sobre todo a partir del trabajo con la piedra. En las 25 primeras piedras llevó un buen ritmo y terminó la primera prueba en 13 minutos y 35 segundos.

Uno de sus objetivos era dar una buena imagen con el cubo y eso lo consiguió, aunque pagó luego el peaje. Se le vio al principio algo atado, pero a partir de las cuarta piedra o levantamiento se soltó. Llevó un buen ritmo de 30 segundos entre alzadas y alzada lo que era buena señal. Las primeras 16 alzadas las hizo en justo ocho minutos y aunque en las últimas nueve bajó algo el ritmo el buen trabajo estaba realizado. Pero claro lo que no se sabía por fuera era el sfuezo que estaba haciendo o la gasolina de fuerza que estaba gastando.

La marca era buena y estaba en buenos tiempo. Tardó algo más de un minutos en quitarse el chaleco, el cinturón, calzarse las zapatillas, ponerse una camiseta y subirse al tronco. Pero ahí comenzó el calvario o al menos se le vio que el ritmo de corte de tronco no era el idóneo para aspirar a batir registros.

La piedra lo fundió

El mismo reconocía al final que se vació con el cubo de 125 kilos y lo dejó roto. Los oinbikos son troncos grandes de 72 pulgadas y en cada troncos hay que estar mucho tiempo cortando. La madera que puso Patxi Larretxea era excepcional, no tenía ninguna excusa, pero el golpe de Zaldua no era fresco. Se le notaba que no soltaba el hachazo con frescura.

El primer tronco oinbiko lo cortó en seis minutos y tres segundos y las matemáticas no fallaban. Necesitaba cortar todos los troncos en ese tiempo y luego correr el kilómetro en cuatro minutos para poder hacer una hora y estar en tiempos de Arria II. Y eso se antojaba muy complicado. Más cuando en el segundo oinbiko el corte se le fue a siete minutos y quince segundos. El registro de Arria II se alejaba y había que pensar en otros tiempos.

En el horizonte los espectadores empezaron a hacer cálculos de si podía con el tiempo del mismo Kataolatza, pero eso dependía ya también de cómo llegaría a la carrera a pie. Los troncos los cortó en 44 minutos y 04 segundos, a siete minutos y 20 segundos de media. Y en el total sumaba 59 minutos y 13 segundos cuando terminó el segundo trabajo. Los últimos seis kilómetros lo comenzó en 59:54.

Xabier Zaldua

25
alzadas cubo de 125 kilos: 13:35
Entre trabajos
1:34 (15:09)
Seis oinbikos
44:04 (59:13)
Entre trabajos
41 segundos (59:54)
41 segundos (59:54
30:30
Total
1h30:24

Estitxu Urrutia

1km
4:18
2km
8:48
3km
13:28
4km
18:09
5km
22:46

Trabajo durísimo

Para correr por debajo de los 87 minutos y 14 segundos que empleó Kataolatza debía correr en 27 minutos y 19 segundos o lo que es lo mismo en 4:33 cada kilómetro. Viendo la paliza que llevaba y el esfuerzo se antojaba complicado, pero había que ver su ritmo. En el primer kilómetro también se despejó esa incógnita, ya que empleó justo cinco minutos para recorrer esos primeros mil metros o diez vueltas a la plaza de toros de Azpeitia.

Llevo un ritmo de algo más de cinco minutos el kilómetro en la tercera prueba y terminó el reto en una hora, 30 minutos y 24 segundos o lo que es lo mismo en 90:24. Los seis kilómetros los corrió en 30 minutos y 30 segundos.

Al final no cumplió con los principales objetivos, pero si con terminar con buena marca un trabajo que es durísimo. Combinar las tres pruebas no está al alcance de casi nadie hoy en día. Los atletas del pasado eran deportistas que realizaban cualquier trabajo y acostumbrados a combinar diferentes especialidades. Hoy en día el deportista se ha especializado más y entrar en terrenos que no dominan tanto ya de por sí es casi una heroicidad. Zaldua ha sido valiente y aunque quizás no le salió el desafío como esperaba se mereció el aplauso de todos por su valentía, su coraje y el trabajo que realizó.

En el pentatlón demostró que en la actualidad es de los mejores combinando tantas disciplinas opuestas y con un trabajo muscular tan diferente. Hay que ver las secuelas, en forma de ilusión, que deja este desafío, pero en la aventura de explorar nuevos retos es en la actualidad de los más fiables.

La respuesta del público en el coso fue tímida. No era la mejor fecha y eso se notó en la entrada que rondó las 250 personas. Otro factor importante en la prueba fue el calor, no era ni mucho menos asfixiante, pero si exigía y desgastaba. No eran las mejores condiciones para hacer un trabajo de semejante envergadura. Entre los espectadores no faltaron campeones de antaño como el mismo Arria II, Arrospide, Larretxea, Olasagasti, Izeta II, Gibitegi, Atutxa o Goenatxo II. Zelai fue el ayudante de Zaldua.

Urrutia paró el reloj en 22:46, lejos de su mejor forma

La otra gran protagonista de la tarde era la atleta Estibaliz Urrutia, recorwoman de Euskadi de los 5.000 metros. Mientras Zaldua estaba cortando el primer tronco oinbiko empezó a correr sus cinco kilómetros en la plaza de toros. Era un momento histórico, ya que nunca antes una mujer había corrido en la cuerda de los 100 metros.

Y mejor que fuera Estitxu Urrutia la protagonista, a pesar de que ya hace unos años que abandonó la élite del atletismo. Simplemente por simbología se merecía el honor de ser la primera mujer en enfrentarse a las peculiaridades de una plaza de 100 metros.

En la entrevista previa que concedió al DV ya afirmaba que estaba lejos de su mejor forma y que ni sabía como se encontraba físicamente. Comenzó a correr y se vio en las hechuras que ha sido una gran atleta, de las mejores que ha habido nunca en Euskal Herria, pero su ritmo carecía de esa chispa de antaño. Al final terminó las cincuenta vueltas en 22 minutos y 46 segundos. El primer kilómetro lo hizo en 4:18 y luego cogió un ritmo sostenido de 4:40.

Urrutia reconocía al final que «está claro que ya no estoy para grandes trotes. Además el calor me afecta un montón y he notado desde el inicio la alta temperatura. He comenzado quizás fuera de ritmo y después me he asentado. Lenta, pero me he asentado».

«La piedra me ha dejado roto»

Xabier Zaldua no estaba cansado, pero ni mucho menos derrotado al final del desafío. «La piedra me ha dejado totalmente roto. Me ha dado una pasada terrible. Mi objetivo era hacerlo bien con la piedra , pero luego lo he acusado muchísimo. A la mañana me parecía que iba a acompañar el tiempo, pero he empezado a sudar muchísimo desde el inicio. Estoy orgulloso de lo que he hecho, los hombres de antes eran grandes y lo sabemos, sus tiempos lo atestiguan, pero creo que terminar este trabajo también ya es algo grande. Quiero agradecer a todo mi equipo el trabajo que han hecho y quiero dar las gracias a todos los que se han acercado a verme».