Una infancia de vértigo

Sky Brown realiza una pirueta en el aire con su monopatín. / R. C.
Sky Brown realiza una pirueta en el aire con su monopatín. / R. C.

La 'skater' británica Sky Brown puede convertirse con 12 años en la atleta más joven de los Juegos Olímpicos de Tokio. «Quiero demostrar a las chicas que pueden conseguir todo lo que se propongan»

SUSANA ZAMORA

A sus diez años se comporta como una niña más de su edad. Detesta las verduras y le da pánico la oscuridad. Sin embargo, cuando se sube a su tabla de skate es imparable. Sky Brown comenzó a patinar a los tres años, aprendiendo trucos con su padre en las calles de su ciudad natal, Miyazaki, en Japón. Solo seis años después, la pequeña 'skater' se convertía en la atleta profesional más joven en participar en el Vans US Pro Series, donde se midió contra mujeres con el doble de estatura y de experiencia que ella. Desde entonces, esta joven prodigio de las acrobacias sobre el monopatín, que ha ganado algunos de los torneos más importantes del mundo (en Reino Unido, Estonia, Suecia y Singapur) y no ha dejado de cosechar éxitos en su corta carrera deportiva, está a un paso de hacer historia. Puede convertirse en la deportista más joven de la próxima cita olímpica, después de que haya sido seleccionada por el equipo británico de 'skateboarding' que competirá el verano del año próximo en los Juegos de Tokio.

Si finalmente se clasifica, para cuando comience esta gran celebración deportiva Brown tendrá cumplidos 12 años y 15 días, lo que eclipsaría el récord inglés de Margery Hinton, quien tenía 13 años y 43 días cuando compitió nadando los 200 metros braza en las Olimpiadas de 1928, celebradas en Ámsterdam. Tan solo cuatro años después, en 1932, pero esta vez en los Juegos Olímpicos de Invierno de Lake Placid (EE UU), la inglesa Cecilia Colledge rompió todas las estadísticas al concurrir con tan solo 11 años y 73 días en patinaje artístico. Así pues, Sky Brown se convertiría en la segunda deportista británica más precoz en unos Juegos Olímpicos. «Estoy segura de que inspirará a nuevas generaciones y las empujará a participar en este deporte», subraya Lucy Adams, la presidenta de Skateboard de Gran Bretaña.

El 3 de agosto de 2016, el Comité Olímpico Internacional (COI) aprobó, la incorporación del 'skateboarding' en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, junto con el karate, el surf, el béisbol y la escalada. «Ojalá pueda ir finalmente. Soy muy joven, pero quiero demostrar a todas las chicas que pueden conseguir lo que se propongan», declara Brown, quien logró su primer contrato profesional a los siete años.

«Mi filosofía es: sé valiente, diviértete y hazlo porque te encanta», resume la pequeña deportista

De padre británico y madre japonesa, Brown tiene ahora como objetivo clasificarse para los Juegos de Tokio, aunque no parece que esta barrera vaya a ser un problema. «Va a ser genial. Solo quiero ir y disfrutar, ser yo misma, aunque si ganara sería increíble», asegura Sky, quien transmite con dulzura y tranquilidad la filosofía que guía sus pasos: «Sé valiente, diviértete y hazlo porque te encanta. Yo me siento libre practicando skate», asegura la pequeña que, con apenas 1,23 metros de altura, ejecuta con portentosa habilidad acrobacias increíbles.

Un futuro prometedor

Desde que comenzó a practicar este deporte a los tres años, sus padres tuvieron claro que tenía un futuro prometedor. Sin embargo, se les hizo difícil aceptar su pasión por el 'skateboarding' debido a los riesgos que conlleva. Hasta el punto de que su padre intentó, sin éxito, que cambiara de afición. «No quise que se subiera al monopatín antes de los tres años. Solo quería protegerla, pero ella volvía una y otra vez a coger ese juguete», recuerda su padre. «Lo pasé mal las primeras veces que vi a mi hija haciendo piruetas en el aire. Pero ahora confío en ella. Si me dice que puede hacerlo, yo la creo», confiesa su madre, Meiko, que ha sido su gran apoyo a lo largo de todos estos años.

Lejos de que su fama se le suba a la cabeza -tiene 325.000 usuarios que siguen sus hazañas en Instagram-, Brown aprovecha la oportunidad que le ha dado el deporte para servir de inspiración a otros niños menos afortunados. Relata que fue al visitar Camboya con sus padres cuando sintió la necesidad de ayudar a otros críos de su edad pero sin acceso a agua potable ni a una educación.

Gracias a un acuerdo con un fabricante de monopatines, Brown diseñó una tabla cuya comercialización ha servido para financiar escuelas de patinaje para menores desfavorecidos.

En la actualidad, Sky está volcada en enseñar las cabriolas más espectaculares a su hermano Ocean, de siete años, con quien comparte su afición al skate y al surf. ¿Por qué no volar también sobre las olas?, debió de pensar su padre cuando les hizo madrugar por primera vez para ir a la playa. Y, aunque en un primer momento no les hizo mucha gracia, ahora son ellos los que le suplican que les lleve bien temprano para cabalgar las primeras olas del día.