Mundiales de Doha

Hassan da un vuelco a la historia del 1.500

Sifan Hassan celebra su título con la bandera de Holanda. /EFE
Sifan Hassan celebra su título con la bandera de Holanda. / EFE

La neerlandesa completa el primer doblete con 1.500-10.000 batiendo el récord europeo y de los campeonatos con 3:51.95, y arrastra a sus rivales a romper otras cuatro plusmarcas nacionales y una continental

MIGUEL OLMEDAMadrid

Sifan Hassan se ha convertido en Doha en una atleta de leyenda, al alcance de muy pocas en la historia del atletismo. Este sábado se coronó por fin en el 1.500, la distancia que le vio 'nacer' en la élite, completando un doblete nunca visto con el 10.000 que ya había ganado y poniendo patas arriba la antología del mediofondo, liderando una carrera en la que se batieron cinco récords nacionales y dos continentales, la mejor de siempre en unos Mundiales.

A la neerlandesa sólo le faltó llevarse por delante el récord mundial de la ausente Genzebe Dibaba, lesionada del Aquiles. Poco más de un segundo le sobraron a sus 3:51.95, una marca nunca vista sin liebres y, al margen de la etíope, la única mejor de 3:55.00 sin la huella comunista. La sexta de un ranking histórico que dio muchas más vueltas en la capital catarí.

Hassan tardó menos de 400 metros en decidir que en esa final se iba a hacer algo grande. Al primer paso por la meta tomó el mando de la carrera y ya no lo soltaría más, imprimiéndole a cada vuelta una dureza mayor, a ritmo muy superior al de cualquier mitin de la Diamond League. Sin embargo, casi ninguna rival se descolgó de su estela hasta el último 200, y de ahí salieron el récord de Kenia, el de Estados Unidos (junto al de Norteamérica), el de Canadá y por supuesto el de Países Bajos.

La keniana Faith Kipyegon, que defendía el título y también es la campeona olímpica, ganó la plata con 3:54.22 y la etíope Gudaf Tsegay, el bronce con 3:54.38.

Obiri repite triunfo en el 5.000

Con su concurso en el 1.500, Sifan Hassan abrió el abanico de posibilidades en el 5.000, su distancia favorita. Y se encargó de cerrarlo Hellen Obiri, la mejor keniana de la historia, que ya es decir. Defendía título y no pensaba permitir que ninguna de sus compatriotas, llámese Kipkemboi, llámese Rengeruk, ni la alemana Klosterhalfen se lo arrebatasen en Doha. La también campeona mundial de cross hizo una criba tras el primer tercio de carrera y ahí se despejó la incógnita de la final: iban a correr sin red de seguridad.

Obiri no pidió relevo y tampoco sus compatriotas se lo ofrecieron, nada de tácticas de equipo. Ni siquiera cuando sólo quedaban las tres kenianas y 'Koko', la última sensación del mediofondo europeo. Con 22 años aguantó el pulso africano y quiso responderle al sprint final a Obiri, pero no le dieron las piernas y hasta cedió la plata a Kipkemboi. El triunfo se vendió caro: a 14:26.72, el récord de los campeonatos, que además arrastró a once marcas personales de sus rivales.

El peso más ajustado de siempre

El lanzamiento de peso vive una edad dorada, con hasta nueve atletas lanzando esta temporada por encima de 22 metros, pero eso no es nada comparado con la final de Doha, la mejor de la historia de los Mundiales. También la más ajustada, con los tres medallistas en apenas un centímetro. Y probablemente la más emocionante, con hasta tres eventuales vencedores y un último tiro con suspense. Todo para que el oro se lo colgase un invitado sorpresa.

Porque nadie contaba con Joe Kovacs, el campeón en Pekín 2015, cuya marca de 22.57 databa de 2017, en 2018 no llegó a 22 metros y en 2019 solo lo había hecho una vez, allá en julio. Menos todavía cuando Ryan Crouser, uno de los dos favoritos, empezó lanzando 22.36, y Tom Walsh, su máximo rival, le respondió con 22.90, el récord de los Mundiales, de Nueva Zelanda y de Oceanía. El cuarto mejor tiro de la historia.

Crouser trató de acercarse con un cuarto intento de 22.71, a tres centímetros de su marca personal, y así se llegó a la última ronda, con el brasileño Romani momentáneamente tercero con 22.53. Entonces apareció Kovacs, con un mejor lanzamiento de 21.95, e hizo saltar la banca. Por solo un centímetro: 22.91, el tercer mejor de siempre, se llevaba el oro a Estados Unidos. Aunque a punto estuvo de arrebatárselo su compatriota Crouser, que igualó a Walsh con 22.90 y se colgó la plata gracias a su anterior mejor intento.

El 'dream team' hace historia en el relevo

Los relevos cortos no depararon sorpresas con las victorias de Jamaica en mujeres y Estados Unidos en hombres. Sin Elaine Thompson, lesionada, el equipo caribeño se impuso en 41.44 segundos a Reino Unido (41.85), liderado por Dina Asher-Smith, y también a Estados Unidos (42.10), que en 2019 ha bajado su nivel en el esprint. Lo sorprendente es que la última posta de Jamaica no la corrió una velocista pura, sino una cuatrocentista: después del bronce en su prueba habitual, Shericka Jackson se despidió del Mundial con un doblete atípico.

En el 4x100 masculino, Estados Unidos sacó a relucir el oro y la plata del hectómetro... Y también el oro en el 200. Noah Lyles fue la sorpresa del cuarteto ya que no se habla con Christian Coleman, pero fue el encargado de cerrar un triunfo histórico del 'dream team' de la velocidad en el que también compitió el veterano Mike Rodgers. Con un crono de 37.10, Estados Unidos batió el récord nacional e hizo la tercer mejor marca de siempre en el relevo corto, solo por detrás de la mítica Jamaica de Bolt en 2012 y 2011. Además, Reino Unido ganó la plata con récord de Europa (37.36) y Japón, el bronce con el de Asia (37.43). Brasil se tuvo que conformar con el cuarto puesto y la plusmarca sudamericana (37.72).