Atletismo

La región de Kenia en la que los maratonianos adelantan al sol

Un grupo de atletas participan en una sesión de entrenamiento en Kapsabet. /Franck Fife (Afp)
Un grupo de atletas participan en una sesión de entrenamiento en Kapsabet. / Franck Fife (Afp)

Entre Kapsabet, Iten y Kaptagat, los tres puntos fundamentales del fondo en la región del Rift, los atletas kenianos consagran su vida al entrenamiento

THOMAS BACH (COLPISA / AFP)ITEN

Desde que amanece hasta que se pone el sol, entre Kapsabet, Iten y Kaptagat, los tres puntos fundamentales del fondo en la región del Rift, los atletas kenianos consagran su vida al entrenamiento, con la obsesión de convertirse en profetas en el país del maratón.

Son apenas las 5:30 de la mañana y la ruta sólo está iluminada por los faros de algunas motos y coches. Amanece en Kapsabet y un ballet continuo de atletas agita la madrugada con su primer footing del día, con un termómetro que marca diez grados.

Entre los amateurs, varios grupos de profesionales inician su programa diario. Los nueve maratonianos, dirigidos por Lawrence Saina (39 años), tienen previsto una salida larga, de 40 kilómetros. «Hoy no iremos rápido», advierte este antiguo maratoniano, que llegó a correr la prueba reina en 2 horas y diez minutos. Sin rapidez es bastante relativo, porque el tiempo de su reloj no subirá de los cuatro minutos el kilómetro -media de 3:42-.

En el grupo de entrenamiento figura su hermano menor, Emmanuel, cuarto en Dubái en enero, con 2h05:02, quinta mejor marca del año, que competirá en Róterdam el domingo.

Tras una hora el grupo finaliza una primera parte asfaltada para iniciar un camino de tierra, en medio de campos de té. El brillo legendario de esta tierra roja mítica regresa con los primeros rayos de sol. El entrenamiento continúa por caminos escarpados, llenos de piedras que pueden ser peligrosas. Del grupo inicial se empiezan a soltar algunos atletas, a pesar del ritmo 'lento'.

Una pequeña comunidad

Han pasado dos horas y media y los atletas se paran en Saina, tras 40 kilómetros. Caminan hacia su campo base, a algunas decenas de metros, para recuperarse y tomar el desayuno. «Cuando hacemos una salida de más de 35 kilómetros por la mañana, ya no hacemos nada más por la tarde», señala el entrenador, rodeado por su grupo de atletas, que viven en un edificio construido en 2002 y que fue renovado en 2016, unas instalaciones bastante modernas.

Los dormitorios tienen de dos a cuatro camas, un salón, una cocina y sala de masaje con dos fisioterapeutas para el grupo. La veintena de corredores que forman el campo forman una auténtica pequeña comunidad.

Los centros de entrenamiento se cuentan por decenas en esta región de altas mesetas en el centro de Kenia. / Franck Fife (Afp)

Los centros de entrenamiento se cuentan por decenas en esta región de altas mesetas en el centro de Kenia, que ha aportado los mejores fondistas de las últimas décadas. Debido a su éxito, la zona adquirió reputación internacional, atrayendo a atletas de todo el mundo, para concentraciones de varias semanas, en una altitud de 2.500 metros, perfecta para las distancias de fondo.

Algunas sesiones en Iten mezclan a kenianos con atletas extranjeros, llegados para preparar un maratón, formándose en ocasiones pelotones que pueden alcanzar los cien deportistas juntos avanzando en el suelo rojizo. «El nivel es muy alto, no se encuentra algo así en Europa. La altitud juega un papel también y están los valles. Aquí esto es una profesión», señala el suizo Julien Wanders, que recientemente logró el récord de Europa de semimaratón, instalado en Iten desde 2016.

A algunos kilómetros de Iten, el vigente doble campeón del maratón de París, el keniano Paul Lonyangata, cuyo cuartel está en Kaptagat, donde tiene como ilustre vecino al recordman y campeón olímpico Eliud Kipchoge. «La altitud aquí es ideal al 100%. Los entrenamientos alrededor de los bosques son perfectos», asegura Lonyagata, perfectamente instalado en su campo de entrenamiento, a algunos días de defender su corona en la capital francesa, el 14 de abril.