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Del balón al dardo. Rafael van der Vaart se ha hecho jugador profesional de lanzamiento de dardos después de una exitosa carrera como futbolista en clubes como Tottenham, Real Madrid o Betis./
Del balón al dardo. Rafael van der Vaart se ha hecho jugador profesional de lanzamiento de dardos después de una exitosa carrera como futbolista en clubes como Tottenham, Real Madrid o Betis.

La estrella del fútbol Rafael van der Vaart acaba de debutar como lanzador de dardos profesional. No es nada extraordinario. Algunos triunfaron en más de una disciplina y hasta hay quien ganó un oro olímpico de verano y otro de invierno

FERNANDO MIÑANA

Rafael van der Vaart es como la paella mixta, con esa mezcla imposible de carne y pescado. Pero esa extraña combinación de nombre y apellido tiene su explicación en aquellos años 60 en los que miles de españoles emigraron para salir adelante. Su abuelo Rafael García se marchó a Holanda para trabajar en una fundición. Su hija Lolita era un bebé y cuando Rafael y la madre, Dolores, regresaron a Chiclana de la Frontera (Cádiz) con los hijos varores, Lolita se quedó con Ramon van der Vaart, al que conoció en una discoteca, y se fueron a vivir a un camping de caravanas a 30 kilómetros de Ámsterdam. Allí se crió el futbolista que pasó por equipos como el Ajax, Tottenham, Hamburgo, Real Madrid o Betis. El último fue el Chiclana Industrial, adonde fue a cerrar su carrera y a comer las tortillitas de camarones de su abuela Dolores. Lo que nadie se esperaba es que, tras la retirada, se convirtiera en jugador profesional de lanzamiento de dardos. Su debut se produjo hace unos días en el Open de Dinamarca, donde logró superar una ronda. No es nada fuera de lo común. La historia del deporte está trufada de hombres y mujeres que triunfaron en más de una disciplina. Estos son algunos de ellos...

Bo Jackson

Bo Jackson Béisbol y fútbol americano

El mejor en dos deportes que los estadounidenses adoran

Vince Edwards era el actor favorito de su madre, así que cuando tuvo al octavo de sus diez hijos, se dio el gustazo de ponerle ese nombre. Pero aquel chico nacido para el deporte (1962) pasó a la posteridad como Bo Jackson. De joven llegó a ser campeón estatal de decatlón y como odiaba correr los 1.500 se esforzó en acumular una ventaja suficiente para poder saltarse la última prueba. Aunque él, en realidad, lo que quería era ser piloto. Por eso se pasaba tardes enteras viendo despegar y aterrizar los aviones detrás de su casa. Cuando se aburría, se iba a hacer deporte con chicos mucho más mayores que él. Ahí se curtió el único hombre que logró jugar el All Star, el partido de las estrellas, en dos de los deportes predilectos en Estados Unidos, el béisbol y el fútbol americano. Ahora, ya retirado, dice que acabó harto y que no ve ningún deporte. Solo, de vez en cuando, alguna carrera de la Nascar. Nike aprovechó su polivalencia para lanzar una campaña que se hizo tremendamente popular: 'Bo knows' (Bo sabe). En esos 'spots', Jackson jugaba al baloncesto con Michael Jordan, al tenis con John McEnroe, al hockey hielo con Wayne Gretzky o corría con Mary Decker.

Eddie Eagan

Eddie Eagan Boxeo y bobsleigh

El único campeón olímpico de verano y de invierno

Hasta 136 deportistas han logrado a lo largo de la historia competir tanto en unos Juegos Olímpicos de verano como en unos de invierno. Y cinco de ellos lograron, además, colgarse una medalla en ambos. Pero solo uno, Eddie Eagan (1897-1967), tiene el honor de haber sido campeón en verano y en invierno. Su vida lo tenía todo para ser un drama, empezando por la muerte de su padre cuando tenía solo un año, pero acabó siendo una sucesión de éxitos. El estadounidense combatió en las dos Grandes Guerras. En la primera como teniente de artillería y en la segunda pasó por diferentes frentes antes de regresar vivo, ascendido a coronel y con el pecho lleno de condecoraciones. Sus primera medallas. Cuando dejaron de silbar las balas pudo retomar sus estudios en las mejores universidades: Yale, Harvard, Oxford... Entre guerras practicó el boxeo, el deporte que le convirtió en campeón olímpico en Amberes 1920. Tras su fracaso en los siguientes Juegos, su amigo Jay O'Brian lo reclutó para el bobsleigh. Eagan no tenía ni idea pero acabó aceptando entrar en el cuarteto estadounidense que se proclamaría campeón en los Juegos de invierno de Lake Placid en 1932.

Wilt Chamberlain

Wilt Chamberlain Baloncesto y voley playa

Llegó a presidente del IVA y creó una liga internacional

Wilt Chamberlain (1936-1999) es una de las mayores leyendas de la NBA, un jugador capaz de incrustrarse en la línea sucesoria de los grandes pívots: George Mikan, Bill Russell, Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar... El único jugador que ha anotado cien puntos en un partido (1962). El 10 de mayo de 1973 jugó su último partido en la NBA. Fue en el Forum de Los Ángeles y sus Lakers perdieron ante los Knicks el séptimo asalto de la final. Chamberlain disputó los 48 minutos y se despidió con 23 puntos y 21 rebotes. Tenía 36 años, pero había demostrado que no estaba acabado. Ni mucho menos. A partir de entonces no hubo año, hasta finales de los 80, que alguna franquicia no intentara echarle el lazo al ver su imponente aspecto físico. Hasta Arnold Schwarzenegger se quedó boquiabierto cuando rodaron 'Conan, el destructor'. Y entonces ya tenía 47. Pero ningún equipo logró sacarle de las playas del sur de California, donde se divertía jugando al voley. Julius Erving lo veía lógico. «Si yo estuviera viviendo la vida que él se pega, desde luego que no volvería a Filadelfia», exclamó. «Empecé a jugar a los 33 años, pero alcancé un nivel ciertamente alto. Estoy orgulloso porque, gracias al nombre que tenía, conseguí que empezara una liga de voleibol y también el desarrollo de este deporte en Estados Unidos», explicó 'The Big Dipper' tras haber participado en un 'All Star' que retransmitió la NBC y convertirse en el presidente de la recién nacida IVA (International Volleyball Association).

Lolo Jones

Lolo Jones Atletismo y bobsleigh

Rápida sobre el tartán y sobre una pista de hielo

Lolo Jones (1982) se hizo célebre por su capacidad para correr los 60 y los 100 metros vallas, pero también por su exótica belleza, un cóctel de varias razas: sus raíces se extienden por los indios americanos, África, Francia y Noruega. Todo le dio fama y dinero. Por eso, cuando ya había empezado su decadencia en el atletismo, después de haberse proclamado campeona del mundo 'indoor' en Valencia 2008 y Doha 2010, algunos compañeros de la selección de bobsleigh dijeron que su único mérito era ser una celebridad. Pero Lolo -empezaron a llamarle así para distinguirla de su madre, también Lori-, que se crió en la pobreza, en el sótano de una iglesia, muy popular también por pregonar en las redes que era virgen y muy católica, logró el título mundial en su nueva especialidad.

Ricardo Ten

Ricardo Ten Paralímpico. Natación y ciclismo

Una leyenda de la piscina que ahora pedalea

Tenía ocho años cuando fue con la familia a pasar el día al campo. Ricardo Ten (1975) jugaba con sus primos. Corrían con unas barras de hierro cuando la suya chocó contra un cable de alta tensión. Una descarga brutal le entró por los brazos y salió por una pierna. Perdió esas tres extremidades y se tiró nueve meses de operaciones en un hospital con la piel achicharrada. Un día alguien dijo a sus padres que protegiéndole en exceso no le hacían bien y Ricardo encontró su sitio flotando en una piscina. Allí se hizo campeón. Siete veces del mundo, otras tres olímpico -además de una plata y dos bronces-. De España, más de cien veces. Fue olímpico desde Atlanta 1996 hasta Río 2016. Veinte años en la elite. El día que dejó la natación anunció que se pasaba al ciclismo adaptado. Hoy, con 43 años, mujer y dos hijos, el valenciano, que también ha llegado a correr un medio maratón, ya cuenta con una medalla de oro en un mundial de ciclismo en pista y otra de bronce, y entrena cada día para convertirse en campeón paralímpico en los Juegos de Tokio.

Jim Thorpe

Jim Thorpe Atletismo y fútbol americano

Un indio que saltó de la pista al Salón de la Fama de la NFL

El rey Gustavo V de Suecia le colgaba a Jim Thorpe (1888-1953) la medalla de oro tras ganar el decatlón en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912 y mientras, admirado, le decía: «Usted, señor, es el mejor atleta del mundo». El zar Nicolás II le coronó como campeón en pentatlón, su segundo oro. En total, de la suma de esas quince pruebas -diez y cinco-, ganó ocho. Thorpe, nacido en las tribus sauk y meskwaki, cuyo nombre de indígena era Wa-Tho-Huk (Un camino iluminado por una gran luz), era un portento físico de 1,85 y 92 kilos que logró la proeza de cambiar de deporte y hacer méritos para ingresar en el Salón de la Fama de la NFL, la liga profesional de fútbol americano, deporte al que se entregó entre 1915 y 1928. No fueron sus únicos éxitos. También brilló en el béisbol, el baloncesto y hasta en el lacrosse. Associated Press le nombró el mejor deportista de la primera mitad del siglo XX y, 50 años después, el número tres de todo el siglo. Años antes de los Juegos de Estocolmo, aprovechaba los veranos para sacarse unos dólares jugando en ligas menores de béisbol. A razón de tres pavos por partido. Por esa birria, quizá con un transfondo racista por su sangre india, decidieron años después quitarle sus títulos olímpicos en una época en la que solo competían deportistas no profesionales. En 1982, décadas después de su muerte, el Comité Olímpico Internacional restituyó todos sus honores.

Otros casos

Michael Jordan:
El ganador de seis anillos de la NBA interrumpió su carrera baloncestística para probar, sin éxito, con el béisbol.
Carlos Sainz:
El madrileño ganó dos veces el Mundial de Rallyes y otras dos el Dakar. Pero antes fue campeón de España de squash.
John Brodie:
El quarterback de los 49ers fue nombrado MVP de la NFL en 1970 y después se clasificó para el US Open de golf en dos ocasiones.
Christa Luding:
La alemana fue la primera mujer en ganar medallas en Juegos de verano (dos en ciclismo) y de invierno (tres en patinaje de velocidad).