Super Bowl

El partido que nadie se quiere perder

Estrellas. Jared Goff, de Los Ángeles Rams, y Tom Brady, de New England Patriots, se saludan antes de un partido. / AFP
Estrellas. Jared Goff, de Los Ángeles Rams, y Tom Brady, de New England Patriots, se saludan antes de un partido. / AFP

New England Patriots y Los Angeles Rams protagonizan mañana la LIII Super Bowl |

IÑIGO ARISTIZABAL

Mañana se juega el partido que nadie se quiere perder. Por supuesto nadie en Estados Unidos, pero curiosamente el halo que tiene la Super Bowl hace que personas que durante la temporada apenas prestan atención al fútbol americano también estén pendientes de este partido. Otra cosa es que lo vean, porque el horario no es precisamente de los mejores. Para quienes vivimos en el huso horario siguiente al de Greenwich, la edición número 53 de la Super Bowl empezará a las doce y media de la noche que va del domingo al lunes. Y terminar, terminará entre las tres y media y las cuatro de la madrugada. No apto para quienes tengan despertador y obligaciones matutinas el lunes. Pero para algunos merecerá la pena.

En esta ocasión el partido de los partidos -es el único deporte estadounidense que se decide a partido único- va a enfrentar a New England Patriots con Los Angeles Rams. El clásico y dominador de los últimos años contra un renacido que ha agradecido enormemente el cambio de domicilio.

Porque los Rams solo llevan tres temporadas en Los Angeles, aunque originariamente esa era su base, donde estuvieron desde 1946 hasta 1994. Después llegaron veintiún temporadas siendo el equipo de Saint Louis y, vuelta a los orígenes.

En una y otra ubicación, la Super Bowl ganada en 1999 queda aislada en un palmarés pobre, que incluye doce temporadas sin ni siquiera pisar los play-offs entre las últimas once de Missouri y la primera de regreso en California. En el estadio que albergó los Juegos Olímpicos de 1984 se ha pasado de un año a otro de un balance de 4-12 victorias y derrotas a otro de 11-5. Y, en este curso, un 13-3 que solo dos equipos han alcanzado. El otro, New Orleans Saints, todavía sigue refunfuñando por la eliminación hace quince días precisamente ante los Rams y con una decisión arbitral definida como 'la peor en la historia' del fútbol americano.

Frente a un equipo modesto estará el más potente y victorioso del siglo XXI. Desde 2001, New England Patriots ha disputado nada menos que nueve Super Bowls -contando la de mañana- y ha ganado cinco. En títulos está empatado con Dallas Cowboys y San Francisco 49ers, con uno menos que Pittsburgh Steelers. Los de Boston son ligeramente favoritos para subir a ese primer escalón y en gran medida por contar en sus filas con Tom Brady, el considerado mejor quarterback de todos los tiempos. ¿Ofrecerá mañana su enésima exhibición para llevar a los Patriots al triunfo? Sería el tercero en cuatro años.

Si bien el pronóstico es incierto con algunas más opciones para New England, lo que sí se puede esperar es una alta anotación, ya que los Rams (33 puntos por partido) y los Patriots (27), son el segundo y cuarto equipo que más puntos han conseguido esta temporada.

El show y el envoltorio

Como siempre que se habla de la Super Bowl, hay que echar un vistazo al show del descanso. En el tiempo que uno va al baño, el terreno de juego se transformará en un escenario que acogerá el también esperado espectáculo musical. La NFL se está quedando sin estrellas de primerísimo nivel porque en los últimos tiempos ya han pasado por esta pasarela U2, Bruce Springsteen, Prince, Paul McCartney, The Rolling Stones y, en la última década, Coldplay, Madonna, Beyoncé, Lady Gaga...

De nivel inferior son Maroon 5, Travis Scott y Big Boi, los protagonistas de este año en el que artistas como Rihanna o Jay-Z han declinado la invitación en solidaridad con Colin Kaepernick, el quarterback de San Francisco 49ers que lideró las protestas anti raciales y que por ello ha sido condenado al ostracismo por la propia NFL.

Tanto el partido como el show tendrán lugar en el majestuoso Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Inaugurado en 2017, su techo retráctil en forma de flor y la pantalla gigante redonda con 328 metros de circunferencia y 18 de alto son sus señas de identidad.

 

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