Balonmano

Paco Barthe y la vuelta del hombre perfecto

Paco Barthe, jugador del Bidasoa-Irun./DE LA HERA
Paco Barthe, jugador del Bidasoa-Irun. / DE LA HERA

Se marchó a estudiar a Alemania, donde llegó a jugar en la 1. Bundesliga, pero esta temporada viste otra vez de amarillo

Borja Olazabal
BORJA OLAZABALIRUN.

Hagan un ejercicio: ¿Cómo sería el hombre perfecto? Alto, rubio, deportista profesional, con una carrera universitaria y un máster, con idiomas como alemán, inglés, francés y castellano... Poco más se le podría pedir. Pues a todas estas características responde Paco Barthe Spies, que ha vuelto al Bidasoa-Irun tras seis años en Alemania. Para gustos los colores, pero sí, podría ser el hombre perfecto, el David de Miguel Ángel.

Nacido en Stuttgart, fue captado para el equipo cadete del Bidasoa cuando jugaba en Hendaia, donde se crió. Desde sus inicios en Irun destacó y fue el capitán del equipo juvenil que en el año 2010 ganó el sector y se clasificó para la fase final del Campeonato de España. Y siendo todavía juvenil dio el salto al primero equipo en la temporada 10/11, con solo 17 años.

Sus datos

Nombre
Paco Barthe Spies.
Fecha y lugar nacimiento
15 de septiembre de 1992 (25 años) en Stuttgart.
Altura y peso
195 cm y 95 kg.
Estudios
Ingeniería Civil y Máster en Obras Subterráneas y Túneles.
Trayectoria
Hendaia, Bidasoa-Irun (categorías inferiores y División de Honor B), Bietigheim (1. y 2. Bundesliga Alemania) y Bidasoa-Irun (Liga Asobal).

Tras dos campañas de mucho sufrimiento para mantener la categoría en la División de Honor B, Paco se marchó a estudiar a Alemania. Allí siguió jugando a balonmano, en el Bietigheim (mismo club al que recientemente se ha enfrentado el Bera Bera). Un año en el segundo equipo para luego subir al primero, con el que consiguió dos ascensos a la 1. Bundesliga. El último, la temporada pasada.

De vuelta a casa, Barthe cuenta que «estoy muy contento por estar de nuevo aquí, por Irun, por Hendaia, con mi familia, mi gente... El club ha cambiado mucho desde que me fui, pero sigue habiendo mucha gente que conozco. Me han vuelto a acoger muy bien y estoy muy a gusto. Yo siempre me he llevado bien con la gente de aquí, con los aficionados, y la verdad que tengo la sensación de que se han alegrado con mi vuelta, porque yo soy un canterano del Bidasoa».

Teniendo en cuenta el nivel del balonmano en Alemania, en lo deportivo y en lo económico, no es fácil que un jugador quiera volver a la Asobal, pero el bidasotarra explica que «terminé los estudios en julio y desde invierno ya tenía ganas de volver. He estado muy bien durante seis años allí, pero quería volver a casa. Siempre he estado en contacto con el Bidasoa, las dos partes teníamos el mismo interés, y mi fichaje se cerró muy rápido durante las navidades».

De su experiencia en el balonmano alemán apunta que «ha aprendido mucho y he podido cumplir el sueño de jugar en la 1. Bundesliga, aunque fue un año muy duro porque sino estábamos a tope podíamos salir de cada partido perdiendo por 10 goles. También he ganado unos cuantos kilos, que viene muy bien para jugar a balonmano. Aunque cuando me fui ya había pasado dos años muy duros en el primer equipo del Bidasoa. En los buenos momentos todo es fácil, pero los malos ayudan a uno a crecer. Estábamos jugando en el Bidasoa y con mucha presión por no bajar. Nos hubieran recordado como los que bajaron al Bidasoa a Primera Nacional».

«Artaleku impone»

Después de seis años y una larga pretemporada, Barthe volvió el viernes e Artaleku en partido oficial con la victoria ante Anaitasuna. «Empezar ganando un derbi está genial. No jugamos bien, pero esos dos puntos ya no nos los quita nadie. Fue mi primer partido en la Asobal y con el Bidasoa, que es a lo que yo aspiraba desde pequeño. Me gustó mucho volver a Artaleku, hubo mucha gente en el partido, animando, con camisetas... Es un pabellón que impone».

Preguntado por las posibilidades del equipo, es cauto. «La Asobal es una liga muy igualada en la que podemos ganar cualquier partido y en la que te puede ganar cualquiera».

Y en lo más personal significa que «estamos cuatro franceses, que es raro, aunque cuando me fui, éramos tres. Lo importante es que es un vestuario muy majo, que nos llevamos bien fuera de la pista y que dentro trabajamos duro. Yo en lo personal estoy de especialista defensivo y en ataque tengo que seguir aprendiendo el sistema. Me gusta mucho jugar de central y trabajaré para tener muchos minutos».

La afición está encantada con su vuelta. Era uno de los niños mimados del Bidasoa. Ataca y defiende. Ha vuelto Paco, el hombre perfecto.

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