Adrián Otaegui: «He cerrado mi mejor año y estoy contento, pero quiero más, llegar a lo más alto del ranking mundial»

El donostiarra cree que si sigue «en esta línea, siendo consistente en los puestos cabeceros de los torneos, antes o después caerán más victorias»

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

Acaba de cerrar el mejor año de su carrera profesional. Está moreno porque viene de jugar en Australia, donde es verano. Ha escalado más puestos que nunca en el ranking mundial hasta entrar entre los 70 primeros, ha ganado un torneo, ha estado cerca de vencer en más y ha participado en su primer 'Major', pero lo que no dice esa posición en la clasificación mundial es que Adrián Otaegui (San Sebastián, 1992) está considerado como uno de los mejores jugadores europeos del momento y uno de los que mayor proyección tiene. Va a más y es imposible ponerle techo. «Llegaré hasta donde pueda, no me pongo límites», advierte en la visita a este periódico.

- ¿Cómo explica que después de lo bien que lo estaba haciendo en los últimos meses no pasara el corte en la segunda jornada del último torneo del año? ¿El golf es así de traicionero o le ha podido el cansancio físico y psicológico después de tantas semanas a pleno rendimiento?

- Cuando volé de Dubái a Melbourne hace quince días para jugar la Copa del Mundo, ahí sí estuve dos o tres días tocado, no me encontraba bien, pero luego le di la vuelta. Creo que ha sido más el desgaste mental por estar las seis últimas semanas a tope, que se suma a las treinta semanas de competición que he acumulado en este 2018. No he parado más que unos días en agosto, en los que pude venir a San Sebastián, y ahora hasta navidades. En ese último torneo, en el Australian PGA Championship, me precipité un poco en un par de golpes y eso me castigó.

- Es raro porque una de sus virtudes es su templanza.

- Mi aita es entrenador mental y he trabajado mucho con él para mantener la calma en los momentos más complicados. Se puede decir que es una de mis virtudes, pero tampoco soy de piedra y cometo errores.

- ¿Es eso lo que marca la diferencia al más alto nivel?

- Sin duda. La parte mental es clave en un deporte como este en el que tienes tanto tiempo para pensar entre golpe y golpe. En el golf cada error se paga muy caro y eso no es fácil de llevar. En tenis si pegas un mal golpe, tienes otras oportunidades detrás, mientras que en golf si fallas, no coges una calle o caes en un búnker, no es fácil mantener la calma para salir del aprieto y eso es lo que marca la diferencia entre los jugadores. Siempre he intentado controlar lo que depende de mí, y mi propósito siempre es intentar llegar al siguiente golpe de la mejor manera posible. No me ha ido mal así, con esta filosofía.

- Ha sido el jugador que más vueltas ha hecho sin bogeys en el Circuito Europeo.

- Es un dato que confirma la regularidad en mi juego.

- ¿Cuál es su punto fuerte?

- El juego corto se me da bien, me gusta. En general soy consistente, fallo poco.

- ¿En qué puede mejorar?

- Siento que debo dar un paso adelante en el aspecto físico. Quiero mejorar en potencia y velocidad porque he notado que he ido a menos en la segunda parte de la temporada. Mi prioridad siempre es evitar lesiones y todo el trabajo va enfocado a ello. Por ahora me han respetado aunque este año he tenido alguna molestia en el hombro y quiero aprovechar este mes de diciembre para recuperarlo bien.

- Qué difícil es ganar un torneo.

- Más importante que ganar un torneo es estar ahí, en la parte alta. Más que ganar un torneo o hacer una temporada buenísima, lo que quiero es tener una carrera larga y buena sabiendo que habrá temporadas mejores y peores. Se han dado muchos casos en los que un jugador gana un 'Major' y luego desaparece. Yo no quiero eso. Obviamente quiero ganar cuantos más torneos, mejor, pero yo trabajo a largo plazo. En golf hay que asimilar que solo gana uno de los 158 que empezamos en cada torneo. Muchas veces no hay nada entre el primero y el quinto clasificado.

- ¿Le obsesiona ganar más torneos?

- Ganar para mí no siempre es quedar primero. Hay veces en las que acabo décimo y estoy más contento que si he acabado segundo. Valoro más cómo he sido capaz de gestionar cada una de las vueltas al campo, mis sensaciones... Creo que incluso ganando siempre se puede mejorar. Hay que tener en cuenta las particularides de este deporte. El número uno del mundo en el tenis gana el 90% de los partidos y eso en golf no pasa. Mucho más ahora que hay cuatro o cinco jugadores que pueden asaltar el número uno en cualquier momento. En el golf no todo es ganar o perder. Yo sé que si sigo en esta línea, siendo consistente en los puestos cabeceros de los torneos, antes o después caerán las victorias.

«El juego corto se me da bien, me gusta, pero creo que en general soy consistente, fallo poco»

«Más que ganar un torneo o hacer una temporada buenísima, lo que quiero es tener una carrera larga»

«Voy a intentar ser uno de los elegidos para jugar la próxima Ryder Cup. Me siento capaz»

«El 2019 tendré cinco invitaciones para torneos en el PGA y jugaré dos 'Majors' como mínimo»

- ¿Siente que esta temporada ha sido la de su confirmación?

- Sí. Desde que pasé a profesionales hace siete años he ido mejorando temporada tras temporada, voy en línea ascendente. El año pasado conseguí mi primera victoria en el circuito europeo (Paul Lawrie match play) y este año he conseguido otra (Rinkven Internacional) finalizando más arriba en la Race to Dubai y más arriba en el ranking mundial. Ha sido la mejor hasta ahora, el balance es muy positivo.

- En la última parte del año lo ha bordado.

- Pero también jugué muy bien hasta mayo. Prácticamente acabé todos los torneos entre los veinte primeros. Quedé segundo en China, gané en Bélgica en el siguiente torneo y durante el verano es cierto que fui algo irregular. Por suerte, me recuperé pronto. Jugué el campeonato del mundo en China, donde acabé un poco mosca porque no jugué bien y después venían torneos buenos en los que no podía fallar: Turquía, Sudáfrica y Dubái. Me recuperé bien: hice tercero en Turquía, decimosexto en Sudáfrica y cuarto en Dubái.

- Y ha pasado por alto su participación en su primer 'Major', el campeonato de la PGA.

- En contra de lo que suele ser habitual, no estuve fino con los hierros. No soy un pegador muy largo pero sí soy bastante preciso y ahí no me quedé contento. Lo mejor es que jugué tranquilo, no noté más presión por ser un grande. Y eso que los norteamericanos lo bordan. Nos tratan como estrellas desde el momento que bajas del avión y puedes perder la perspectiva. Como anécdota de la capacidad organizativa de los estadounidenses, recuerdo que cuando cogí el coche puesto por la organización en el aeropuerto, en la radio sonaba una emisora dedicada exclusivamente al torneo de golf. También recuerdo con cariño cómo cantaban mi nombre los aficionados cuando avanzaba por el campo.

- A la fenomenal temporada se suma su presencia en la Ryder Cup como uno de los seis invitados.

- Ya la jugué cuando era júnior y en esta ocasión he tenido la oportunidad de vivirla desde dentro como uno más. Fue una semana redonda. Poder estar con el equipo europeo aportando y sentir la experiencia desde dentro es algo que no se olvida. El objetivo es ser uno de los jugadores titulares en un futuro. La verdad es que el trabajo que hizo el capitán europeo, Thomas Bjorn, fue perfecto desde el mismo momento que preparó el campo para la cita. El campo de París estaba hecho a medida para los jugadores europeos y los americanos acabaron desquiciados.

- Entonces, ¿se ve en la próxima Ryder Cup?

- Todavía queda esta temporada y la que viene, pero quiero luchar por ello. El periodo de clasificación empezará a finales de la temporada que viene y lo voy a intentar. Me siento capaz.

- ¿Qué calendario afrontará en la próxima temporada?

- Mi actual puesto en el ranking mundial me ofrece algunas ventajas que hasta ahora no había tenido. Estoy prácticamente clasificado para el primer 'Major' de la próxima temporada, el PGA -hasta ahora el orden cronológico era Masters, US Open, British y PGA y eso ha cambiado-. El British también lo jugaré y para los otros dos tendré que clasificarme. Es un calendario más dirigido hacia lo que quiero, hacia lo que busco, que no es otra cosa que estar lo más arriba posible peleando por ganar torneos. En las dos próximas semanas me reuniré con mi equipo -el caddie Ian Grimoldby y el coach mental Gorka Acebal- y planificaremos el calendario y establecer las metas del año. Tenemos claro que el objetivo final no es jugar un buen torneo sino llegar a lo más arriba del ranking mundial.

- ¿Cuánto condiciona la planificación de la temporada su concurso en los 'Majors'?

- No voy a hacer nada diferente en mi preparación para encararlos. Sí voy a notar cambio a la hora de dar el salto a Estados Unidos para jugar algunos torneos. Tendré unas cinco invitaciones para jugar torneos en el PGA Tour y deberé decidir en cuáles me apunto. Tengo que ver cuándo me interesa jugarlos para poder compaginarlo con mi concurso en Europa y el resto del mundo.

- ¿Jugar en Estados Unidos es su principal motivación para la próxima temporada?

- En golf siempre hay motivaciones. Tenemos esa suerte porque para bien o para mal siempre hay un torneo en la siguiente semana. En este caso, el calendario que voy a encarar me motiva especialmente.

- ¿Qué influencia tiene en usted la labor de su caddie?

- Empezamos por casualidad en enero de 2016. Él se me ofreció a trabajar conmigo y hasta hoy. Nunca es fácil encontrar un caddie que sea bueno para ti y yo lo he conseguido. Cada jugador es distinto y un caddie que es bueno para un jugador puede no serlo para otro. A mí me gusta jugar de una manera, tengo una forma de ser concreta y puedo no encajar con un caddie estupendo. Con Ian Grimoldby estoy contento. Es un compañero y amigo en el que refugiarme en los malos momentos, que también los hay.

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