Surf

Las malas compañías de Axi Muniain

Adrenalina. Axi Muniain desciende sobre una ola gigante, cogida el martes en las primeras horas del día en Nazaré. / RAFAEL RIANCHO
Adrenalina. Axi Muniain desciende sobre una ola gigante, cogida el martes en las primeras horas del día en Nazaré. / RAFAEL RIANCHO

El zarauztarra se encuentra en Nazaré (Portugal) buscando olas gigantes junto al mítico Ross Clarke Jones, veterano especialista XXL |

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

Dios los cría y ellos se juntan. Hablamos de aquellos que ven pureza y libertad donde los demás aprecian temeridad. Axi Muniain y Ross Clarke Jones, el hambre las ganas de comer, se han unido por la causa. Hace tiempo que el zarauztarra ha enfocado su trayectoria surfera a las olas gigantes y era inevitable que, tarde o temprano, confluyera con el mito viviente de este alocado club de las XXL. Se han juntado para localizar los temporales que mayores paredes de salitre sean capaces de generar e ir a su encuentro.

Ayer les encontramos en Nazaré (Portugal) estudiando mapas antes de tomar la decisión sobre su próximo destino. «Estamos dudando si subir a Galicia o bajarnos hasta Marruecos. Cuando entran borrascas del oeste aquí -por Nazaré- no suele haber olas gigantes», explicaba Axi. No obstante, no se han quedado sin sensaciones fuertes. El martes, entraron al agua sin amanecer, «con la luz de la luna, para aprovechar el momento de mayores olas. Fue espectacular», relata Muniain.

El zarauztarra (36 años) no está para grandes trotes. En el primer temporal del invierno tuvo un accidente en Asturias. Una gran ola le perforó el tímpano y le generó un desplazamiento de vértebra que le ha acarreado un vicio al nadar. «Decidí terminar ya el invierno y cogerme un tiempo para recuperarme en condiciones, pero recibí la llamada de Ross diciendo que no entraba al agua si no era conmigo y no he podido decir que no».

El australiano cumple este año 53 años y no se cansa. Muniain asegura que «lo que más me cautiva es la pasión y la entrega que pone. Se le hacen los ojos chiribitas, como a un adolescente, cuando le ofrezco alguna oportunidad mirando los partes».