Ajedrez

Magnus Carlsen, el rey insaciable de los tableros

Carlsen pulsa el cronómetro tras ejecutar una jugada ante la mirada de Caruana en la final de ayer. / AFP
Carlsen pulsa el cronómetro tras ejecutar una jugada ante la mirada de Caruana en la final de ayer. / AFP

El noruego retiene el título mundial al superar a Caruana en las tres primeras partidas del desempate a cuatro

SEAN MILLER LONDRES.

El prodigio noruego del ajedrez Magnus Carlsen, que se proclamó ayer campeón del mundo por cuarta vez, ha sacado a esa disciplina de los pequeños círculos de entendidos, hasta generar una auténtica fiebre en su país. «Smart is the new sexy». Esta fórmula, que podría traducirse como «la inteligencia es el nuevo atractivo», le sienta como un guante de seda al joven noruego que se alzó con la victoria frente al estadounidense Fabiano Caruana.

En el desempate de ayer, Carlsen derrotó por la vía rápida (3-0) al aspirante, Caruana, al que no había logrado vencer una sola vez en las doce partidas del Mundial a ritmo clásico. El noruego dominó a su rival ganando fácilmente los tres primeros enfrentamientos de este tie-break, en que cada jugador jugaba con un tiempo limitado de 25 minutos, por lo que no fue necesario el cuarto.

A sus 27 años, de los que ha pasado casi la mitad como gran maestro internacional, Carlsen se ha granjeado la simpatía de sus compatriotas. A medida que acumulaba hazañas, el interés por él se ha vuelto «una locura total», estima Atle Gronn, maestro internacional como él.

Pero a principios de semana, tras ofrecer tablas a Caruana a pesar de llevar ventaja tanto en el tablero como en el cronómetro, hizo dudar a algunos de su voracidad, imprescindible en jugadores que aspiran a permanecer en lo más alto del podio. «Los tie-breaks exigen sangre fría, y parece que está perdiendo la suya», reaccionó inicialmente la leyenda rusa Garry Kasparov, que entrenó a Carlsen.

Eficacia por rapidez

Al final, Carlsen volvió a dar una lección de pundonor. «Lo más importante para nosotros es que esté contento con sus decisiones» explicó su mánager, Espen Agderstein, a la cadena NRK. Con los años, Carlsen ha ido abandonando la rapidez fulgurante de sus inicios por un pragmatismo eficaz.

«Mi jugador del pasado que prefiero es probablemente yo mismo, hace tres o cuatro años» declaró el noruego en reciente rueda de prensa. El joven, atlético, cuida su cuerpo tanto como su cerebro, y es modelo en sus horas libres.

 

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