Snowboard

Lucas Eguibar: «Desde PyeongChang mi actitud es otra»

Lucas Eguibar posa ayer en el puente de Santa Catalina, bajo los aros de la iluminación navideña./USOZ
Lucas Eguibar posa ayer en el puente de Santa Catalina, bajo los aros de la iluminación navideña. / USOZ

Tras sumar un triunfo en la Copa de Europa, el donostiarra se centra en la Copa del Mundo y el Mundial

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Con 21 años tocó por primera vez el cielo del snowboard al lograr el Globo de Cristal como campeón de la Copa del Mundo 2015. Ahora, con 24, Lucas Eguibar (Donostia, 1994) se siente «mejor» competidor, «más completo», pese al borrón en forma de caída en los Juegos Olímpicos de PyeongChang 2018 (33º). Aquella «oportunidad perdida» en la estación surcoreana la rumió durante 24 horas. El tiempo que precisó para pasar página y escribir los siguientes capítulos de su carrera deportiva: «Me di cuenta de que tenía que cambiar de actitud, y es lo que he hecho», explica mientras apura una infusión.

Eguibar sigue siendo ese deportista que transmite una serena confianza en sí mismo, con un poso de madurez impropio a su edad. «Los juegos fueron el colmo de un año malo para mí. Veía que no estaba compitiendo a mi nivel, que una y otra vez fallaba en cosas que antes se me daban bien. Me cansé, y me analicé: vi vídeos míos y vi que debía cambiar el chip».

En resumen, sacó su versión «más agresiva», esa que su carácter sosegado le llevaba a mostrar en la pista solo si lo veía necesario en plena carrera. «Ahora salgo a la ofensiva desde el inicio». Los frutos de su estrategia los recogió en las siguientes competiciones tras la cita olímpica. También en su estreno este curso en la Copa de Europa, con un segundo puesto y un primero en las dos primeras pruebas en Austria. «Me estoy encontrando muy bien, y estoy muy ilusionado ante la nueva temporada», afirma.

Suma ya 51 días en la nieve

Cuando habla de su próximo calendario de competición, su mirada brilla como un colmillo afilado. «Siempre he confiado en mi capacidad, pero los resultados en las copas de Europa me demuestran que el trabajo está dando sus frutos. Tengo muchas ganas, hambre. Porque este verano hemos hecho entrenamientos más duros, y noto que he mejorado. Me encuentro más fuerte tanto física como mentalmente. Y técnicamente me siento a otro nivel, mejor. Aunque supongo que los rivales habrán hecho lo mismo», bromea.

En el trabajo psicológico, subraya la labor de Imanol Ibarrondo, el coach que trabaja en el cuerpo técnico de Asier Garitano en la Real Sociedad. «Llevo poco más de un año trabajando con él, y estoy muy contento. Los viajes dificultan el contacto personal, pero hoy en día hay otras formas de comunicarnos. No supone un problema».

Toda esta preparación integral la ha alternado entre Donostia y distintas estaciones de esquí: «Estuvimos una semana en Suiza en julio y otra en agosto, también 20 días en Argentina, luego Italia... El viaje a Finlandia se canceló y ahora hemos estado diez días en dos estaciones de Austria. En total, llevo ya 51 días en la nieve. Nunca había acumulado tantos antes de la primera competición».

Objetivo, la Copa del Mundo

Con esos mimbres, su reto es la Copa del Mundo, aunque aún desconoce el ring de su primer asalto. La cita de Montafon (Austria), del 12 al 16, se ha cancelado por falta de nieve «y es difícil organizar una alternativa. Seguramente empezaremos en Italia (Cervinia, días 20 y 21), donde me quiero quitar la espina del año pasado, que lo hice fatal».

El tren de esta competición se detendrá después en Feldberg (Alemania), del 8 al 10 de febrero; en Baqueira Beret, 1 y 2 de marzo; y en Veysonnaz (Suiza), 16 y 17 de marzo, donde el curso pasado fue tercero. «Es una pista que me gusta mucho para acabar la Copa del Mundo, y Baqueira es la prueba de casa. Mi idea es pelear por la general, no me importaría ser segundo en todas las pruebas y volver a conquistar el Globo de Cristal».

Entre medias, llegará el Mundial de Park City (Estados Unidos), donde al menos defenderá el subcampeonato de Sierra Nevada 2017. «Conozco el circuito de hace dos año, pero me lo tomaré como una carrera más, sin más presión que otras. Cada prueba es una oportunidad, y quiero aprovecharlas».

El resplandor de Regino

Pese a su «flojito» curso pasado, no ve que se encuentre ante una reválida. «No me lo tomo así, ni quiero cargarme con más presión. Es un año nuevo, y lo quiero hacer bien por mí, por mi gente, por mis patrocinadores (ADW, Aramón y Scientiffic siguen siendo sus principales apoyos). No siento la necesidad de tener que demostrar nada».

Tras unos años liderando el snowboard estatal, el abanderado en PyeongChang se ve ahora «favorecido» porque los focos y la presión mediática apuntan a su «amigo, compañero de equipo y rival», Regino Hernández, gracias a su bronce olímpico. «Su medalla demuestra que tenemos ese nivel. Me alegré mucho por él y la difusión que obtuvo nuestro deporte, aunque con la rabia de no haberlo hecho yo. No lo pasé bien, porque no supe aprovechar la oportunidad. Al día siguiente me levanté de otra manera. Uno elige el tiempo para darle la vuelta a los contratiempos. Yo lo hice rápido».

Solventados los problemas para que la Federación Española contratara un skiman del nivel que requiere la élite, Eguibar está de vuelta. «Con 24 años, me queda mucho por aprender y mejorar. El cambio de actitud va por ahí, y no me planteo otra cosa que disfrutar en la nieve».

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