Leire Fernández, una carrera a toda velocidad

Leire Fernández corre por Jaizkibel en las proximidades del faro de Híguer donde se entrena con asiduidad./AITOR AUDICANA
Leire Fernández corre por Jaizkibel en las proximidades del faro de Híguer donde se entrena con asiduidad. / AITOR AUDICANA

Se ha hecho a sí misma y hoy es una realidad consolidada en carreras de montaña. «Si te diviertes y tienes ganas de correr, ahí es cuando salen los tiempos», dice La atleta de Errenteria, ganadora del trail del Mont Blanc y del Mundial de canicross, afronta otro intenso verano

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

«Me gustaba la belleza del recorrido de una carrera por el Mont Blanc, la Youth Chamonix Courmayer, me apunté sin muchas pretensiones y acabé ganando». Leire Fernández (Errenteria, 1998) cuenta con una pasmosa naturalidad un hito con el que muchos sueñan y solo unos pocos elegidos lo consiguen. Su corta y fructífera carrera está siendo toda as. Se ha hecho a sí misma, ha participado siempre en las pruebas deportivas por diversión y no como objetivo. El resultado no ha podido ser mejor. Hoy es una realidad consolidada en Europa en carreras de montaña y todo lo que se le ponga por delante porque es casi imbatible en zapatillas, en caminos de tierra, pero también sobre esquís en carreras de fondo y en pruebas de canicross. Es la campeona más joven del mundo de esta última especialidad. Esta polivalencia, lo mismo participa en kilómetros verticales, ultras, maratones o medias, ha hecho que sea una de las pocas deportistas de su edad respaldada por la firma de bebidas energéticas Red Bull. Ella es parte del equipo que forman el piloto Carlos Sainz Jr, el puntista Iñaki Goikoetxea. o la diez veces campeona del mundo de kitesurf, Gisela Pulido.

Es expresiva a mas no poder. Su apellido es naturalidad. Los vídeos y fotografías que cuelga en las redes sociales son una buena muestra. Transmite un optimismo contagioso. La sensación que se tiene al conocerle es que va a conseguir todo lo que se proponga. Pero es que además es una sobresaliente estudiante de Fisioterapia. Normal que a su aita. Mikel, se le encienda el rostro cuando habla de ella y también cuando ella es la que toma la palabra. Él ha tenido un papel decisivo en su carrera porque cuando Leire era menor de edad le respaldaba en las pruebas sin tampoco tener tradición atlética. Frecuentaba la montaña, sin pretensiones deportivas, como simple método de esparcimiento. «Cuando tenía diez años el aita tuvo una pequeña lesión y le recetaron correr un par de días a la semana como rehabilitación -recuerda Leire-. Me gustaba acompañarle y cuando se recuperó y dejó de hacerlo, a mí me seguía llamando la atención. Empecé a salir algún día más...».

Fecha y lugar de nacimiento
10 Junio 1998, en Errenteria.
Resultados más destacados
Es la campeona más joven del mundo de canicross y ganadora de la Youth Chamonix Courmayer, entre otros.
Disciplinas en las que compite
Carreras de montaña, canicross, esquí de fondo, bike joring y sky joring (el perro tira del ciclista y del esquiador).
Estudios
Cursa segundo de Fisioterapia en la UPV en Bilbao.
Patrocinadores
Red Bull.

Y le faltó tiempo para empezar a competir. ««Como íbamos bastante al monte, a la zona de Huesca, empecé a correr por allí. Vi que se organizaba una carrera llamada la Boca del Infierno, en el Valle de Hecho. Insistí en competir y me terminaron regalando esa posibilidad». Pero al ser menor de edad obligaba a su padre a responsabilizarse de su seguridad y la única forma de hacerlo era «ir detrás con la lengua fuera», cuenta Mikel, con una sonrisa. Aquella carrera pirenaica supuso la ruptura total con la otra actividad física en la que destacaba. «Me gustaba el fútbol, el baloncesto y, lo que más, el balonmano. Llegué a jugar en las selecciones de Gipuzkoa y Euskadi, pero hubo un momento en que había que decantarse».

Ha inscrito su nombre en la EH Mendi Erronka con récord de la prueba incluido, 8:02 en 65 kms

Después han llegado triunfos en las carreras de trail más famosas. Ha inscrito su nombre en la Euskal Herria Mendi Erronka con récord de la prueba incluido -8:02 para 65 kilómetros con 7.000 metros de desnivel acumulado- y sobre todo en la ultra trail Mont Blanc, en donde toman parte cerca de tres mil corredores. «En la salida había codos por coger buen sitio. El nivel deportivo era altísimo. Salimos a toda pastilla. El primer punto de referencia lo pasé en el puesto ochenta, pero en la primera subida empecé a pasar corredores de diez en diez. Fue una pasada. Me encanta salir a competir fuera en carreras internacionales, donde vas todo el rato con el gancho y te dan caña hasta antes de salir. Hay tanta competencia... ¡Ahí es cuando se aprende a ser un buen sufridor, a madurar y a que la cabeza no te traicione!».

«No me veo como una profesional, tengo que ir a clase, estudiar y entrenar lo que puedo»

Tiene tres perros

Si su incursión en el trail fue casi casual, no menos lo fue en el canicross. «Vi un cartel en las calles de Errenteria en las que se anunciaba una carrera por Jaizkibel y me inscribí. Nunca había tenido perro en casa, pero nos dejaron uno para probar. Estuve un mes entrenando con él, disfrutando juntos, y acabé ganando la carrera. Me enganchó». Hoy en día tiene tres perros: 'Bolt', un alascano de ocho años «con el cuello largo y las patas cortas, sin planta de atleta, pero al que es ponerle el arnés y empezar a correr que se las pela». y 'Elan' y 'Sony', dos grey easter, de dos y un año.

Su ojito derecho es 'Bolt' con el que ha llegado a una «comunión total. El 90% del rendimiento es él. Es tremenda esa sensación, ver cómo se sacrifica por ti. Lo sabe todo de mí, percibe cuando estoy nerviosa, cuando estoy contenta, triste... Es un fuera de serie. En el campeonato del mundo no había forma de sostenerse en pie, era todo un barrizal, y 'Bolt' fue el único que salió adelante».

Pirineos, Picos de Europa...

A la hora de entrenar se decanta por Pirineos, «que son montes altos, pero más redonditos. También Picos de Europa, que es un desnivel más brutal, más técnico, más salvaje, pero son más bajitos los picos. Lo guay es cambiar de un lado a otro».

Rehusa catalogarse como profesional. «No me veo así. Tengo compañeros que sí son profesionales, hasta el punto de dejar los estudios y eso. Entrenan mañana y tarde, tienen todo el día para dedicarse a correr. Yo no, yo tengo que ir a clase y, al llegar a la residencia, entrenar lo que pueda y poco más. Lo más importante es que la cabeza esté a gusto en el monte. Si eso sucede, te diviertes y tienes ganas de correr. Ahí es cuando realmente salen los tiempos».

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