El legado de Richard Oribe

El donostiarra ha abierto un camino en la natación adaptada y, gracias a su dedicación y a sus logros, el club Konporta cuenta hoy en día con una treintena de nadadores de todo el territorio guipuzcoano que sueñan con emular a su ídolo

Javier Aymerich, Iker Aizpurua, Nahia Zudaire y Richard Oribe en las piscinas Paco Yoldi de San Sebastián. / DV
Ana Vega
ANA VEGA

Son las cuatro de la tarde y en las piscinas Paco Yoldi de San Sebastián Richard Oribe habla con su entrenador Javier Aymerich. A pesar de que ya han pasado varios días desde que recibió el Tambor de Oro de la ciudad, ambos siguen recibiendo todavía felicitaciones de casi todo aquel con el que se cruzan.

A esta hora arranca el entrenamiento del club Konporta cuya sección de natación lleva desde 1999 dedicada a desarrollar esta actividad con deportistas con discapacidad motriz. No hace falta decir que Richard Oribe es la estrella del equipo. El donostiarra ha participado en seis Juegos Paralímpicos (Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012) donde ha sumado dieciséis medallas, ocho de ellas de oro, además de seis de plata y dos más de bronce. Es el nadador afectado de parálisis cerebral con mejor palmarés del mundo pero aquí, para todos, es Richard, el espejo donde se miran los jóvenes nadadores del club Konporta.

Javier Aymerich, que lleva guiando los pasos de Oribe desde hace ya veinte años, recuerda los inicios en los que se peleaba con medio mundo para alcanzar esa igualdad que Richard buscaba. Aquellos primeros años participaba en competiciones convencionales con nadadores sin discapacidades porque no había un entorno para la natación adaptada. «Creamos el club Konporta para darle a Richard la cobertura que necesita un individuo con dificultades pero que quiere nadar como los demás. Richard no quería la natación como una actividad ocupacional o terapéutica. Richard quería marcarse unas metas. Tenía un sueño y fue a por él. No sólo ha abierto un camino, ha abierto una autopista».

Falta de recursos

El nadador donostiarra es todo un referente en el deporte adaptado de nuestro territorio pero además ha contribuído a los avances en los Juegos Paralímpicos. En Barcelona 92 no estaba contemplada en su categoría la sordera por lo que Richard se tiraba antes o después de que diesen la salida. Tras su participación se implantó la salida mediante señales de luz. Richard fue pionero en eso también.

Aymerich lamenta la falta de ayuda institucional que ha habido en el deporte adaptado pero se consuela un poco gracias al reconocimiento que está recibiendo estos días. «Está siendo agotador pero estamos encantados con la atención. Ha habido muchos años que hemos venido con grandes logros deportivos, medallas olímpicas, récords mundiales y la repercusión ha sido mínima. Recuerdo a Richard pensando que lo que él estaba haciendo no tenía ningún valor. Ahora, con el Tambor de Oro, se ha dado cuenta de que no es así, que la gente valora no sólo lo que ha conseguido a nivel deportivo sino que le valora como esa gran persona que es». Aymerich resume en una frase sus sensaciones: «Hace muchos años Richard no era conocido, ahora es conocido y lo que es mejor, ha sido, reconocido».

La cantera

El club Konporta cuenta hoy en día con 26 nadadores de todo el territorio. Javier Aymerich es quien lleva la batuta de los entrenamientos, ayudado por Richard Oribe e Iñaki Irastorza, también nadador con parálisis cerebral. Pero insiste en mencionar a los entrenadores de otros clubes guipuzcoanos que son los que entrenan día a día a los chicos que llegan de distintos puntos de la provincia.

El experimentado entrenador cuenta que son muchas las familias que han visto a Richard Oribe en la televisión y que han visto en el deporte un aliciente para mejorar la vida de sus hijos y que también ha habido entrenadores que se encuentran con chicos con dificultades y que no saben cómo entrenarlos. «Me llama gente de distintos clubes contándome que les llegan chicos con el brazo así o la mano para allá y claro, al principio se asustan y no saben qué hacer, yo les intento orientar, les aconsejo que utilicen sus conocimientos de natación y que los intenten aplicar a los chavales. Cuando hay un chaval sólo en Eibar o en Oñati o en Irun, ¿qué vas a hacer? ¿Un equipo? En el club Konporta los hemos ido incluyendo a todos pero dejando que cada uno entrene en su entorno natural, en su pueblo, con su equipo, con sus amigos y cerca de su casa. De vez en cuando los juntamos a todos en Anoeta y hacemos entrenamientos y actividades juntos».

Así, poco a poco, Konporta ha ido creciendo hasta llegar a la casi treintena de nadadores con los que cuenta hoy en día. «Todo aquel que ha querido nadar ha podido hacerlo No todos van a conseguir lo que Richard ha conseguido, porque su palmarés es bárbaro, pero sí que ha habido otros nadadores como Ander Romarate, Ana Rubio o Iñigo Llopis que han ido a Mundiales o a unos Juegos Paralímpicos». Ahí se ve la importancia de gente como Borja Apeztegia en Buruntzaldea, Omar Urbieta en Azpeitia, Isaac Pousada o el Bidasoa XXI. Clubes y entrenadores de todo Gipuzkoa que contribuyen a que los nadadores adaptados puedan, no solo hacer ejercicio, sino ponerse unas metas e intentar alcanzarlas.

Iker Aizpurua y Nahia Zudaire forman parte del presente y el futuro de Konporta. Los dos tienen trece años, los dos han sido nombrados recientemente ‘talento deportivo 2017 en natación adaptada’ por la Diputación Foral de Gipuzkoa, y los dos forman parte del equipo AXA de Promesas Paralímpicas de Natación, una iniciativa pionera que se puso en marcha en 2010 con la mirada puesta en los Juegos Paralímpicos de 2020. Javier Aymerich destaca de ellos que son nadadores muy polivalentes «tan pronto te nadan a mariposa como a braza, velocidad o fondo. Y además son muy jóvenes por lo que tienen mucho que aprender todavía».

Iker, azpeitiarra, entrena en su localidad cinco días a la semana alrededor de hora y media cada día. Compite en las categoría S10 y SB9, grupo que engloba a los deportistas con la discapacidad más leve. Omar Urbieta, su entrenador, destaca de él que a pesar de tener una discapacidad física, «en el agua nunca se ha creído inferior a nadie y no tiene ninguna dificultad para seguir el ritmo de sus compañeros de entrenamiento». El propio Iker asegura que disfruta mucho entrenando aunque todavía no se plantea el hecho de ir a grandes campeonatos. Su entrenador considera que todavía «tiene que mucho que aprender pero, si sigue trabajando, tiene mucho margen de mejora».

Nahia es de Zubieta y entrena en el Buruntzaldea de Lasarte de lunes a sábado alrededor de dos horas diarias. Se nota que lo suyo es entrenar y competir pero cuando le preguntamos si se ve como Richard participando en unos Juegos Olímpicos recapacita y afirma, cauta, que «las cosas irán llegando. Tiempo al tiempo». Nahia, que tiene una discapacidad que le afecta a la movilidad de las piernas, compite en las categorías S8 y SB7. Ella, conocedora de su debilidad, asegura que en los entrenamientos se esfuerza como las demás y resalta, orgullosa, que no llega la última en las series. Su entrenador, Borja Apeztegia, destaca su juventud y su tesón, «es muy trabajadora y participativa en los entrenamientos» y está convencido de que «puede hacer grandes cosas en la natación adaptada».

Tanto Iker como Nahia como el resto de los nadadores de Konporta disfrutan entrenando y compitiendo con Richard. El flamante Tambor de Oro se ha retirado ya de la competición de élite pero sigue entrenando y acaba de proclamarse Campeón de Gipuzkoa este pasado mes de enero. Ahora, además de entrenar, ayuda a Javier Aymerich en los entrenamientos con el resto de nadadores. Su entrenador no tiene la menor duda de que Richard seguirá nadando y ligado a las piscinas, «tiene que seguir porque le viene bien para su salud, para ocupar su tiempo y porque sigue arrastrando a gente y es todo un referente. Cuando llega a las competiciones es como cuando Rafa Nadal entra en una escuela de tenis. Se vuelven locos con Richard». Este es el legado de Richard Oribe.

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