Alpinismo

Krzysztof Wielicki, profeta en su tierra

Wielicki alza con orgullo el Piolet de Oro que recibió en su Polonia natal. / DARÍO RODRÍGUEZ/DESNIVEL
Wielicki alza con orgullo el Piolet de Oro que recibió en su Polonia natal. / DARÍO RODRÍGUEZ/DESNIVEL

El alpinista polaco recibió en su país el Piolet de Oro en el marco de la XXIV edición del Ladek Mountain Festival

Juan Manuel Sotillos
JUAN MANUEL SOTILLOSSAN SEBASTIÁN.

La sobria ceremonia de la entrega de los prestigiosos premios al alpinismo mundial, los Piolet de Oro, equivalentes, podríamos decir, a los Oscar del cine; tuvo lugar un año más en la localidad polaca de Ladek-Zdrój en el marco de la XXIV edición del Ladek Mountain Festival celebrado el pasado mes de septiembre. Allí se proyectó la película vasca que cuenta la historia de la joven nepalí Suku Maya, 'La hija del Pumori', que obtuvo una gran acogida con una fuerte ovación por parte del público.

El alpinista polaco Krzysztof Wielicki (1950) resultó profeta en su tierra al recibir el Piolet de Oro a toda su trayectoria alpinística en una gala cargada de mucha emoción porque también hubo entrega de Piolet de Oro a los familiares de los alpinistas austríacos David Lama y Hansjörg Auer, quienes a título póstumo fueron merecedores de sendos galardones por sus escaladas.

Los Piolet de Oro se instituyeron por la asociación Groupe de Haute Montagne y las revistas igualmente francesas 'Montagnes-Magazine' y 'Vertical' como premio a las actividades alpinísticas más interesantes del año. Ha sido un jurado internacional, entre los que se encontraba el alpinista catalán Jordi Corominas, quien ha determinado qué escaladas son acreedores de estos galardones.

Por segundo año consecutivo, la ceremonia de los Piolet de Oro fue llevada a la bonita localidad polaca para repetir escenario en una carpa repleta de un público entregado con asistencia de grandes alpinistas de reconocida fama internacional.

Se sabía que iba a ser una ceremonia cargada de emoción puesto que dos de los grandes premiados, David Lama y Hansjörg Auer, habían fallecido el pasado mes de abril junto a Jess Roskelley, siendo arrastrados los tres por una avalancha en el Howse Peak en las montañas rocosas canadienses.

Rescate en el Nanga Parbat

Comenzó la gala con la imposición de la Orden de la Legión de Honor a los alpinistas Piotr Tomala, Jaroslaw Botor, Adam Bielecki y Denis Urubko, que cuando intentaban el pasado invierno el K-2 se desplazaron al Nanga Parbat para rescatar a la alpinista francesa Elizabeth Revol.

Krzysztof Wielicki recibía en su casa el Piolet de Oro como reconocimiento a toda su trayectoria. Fue el quinto hombre en lograr los 14 ochomiles. Pionero del montañismo polaco y del alpinismo invernal, fue el primero en ascender en invierno al Everest, Kangchenjunga y Lhotse, intentando en dos ocasiones sin éxito el K-2, la última este pasado enero. De él se ha dicho que es «uno de los himalayistas más eminentes de la Edad de oro del alpinismo polaco».

Un emocionado Wielicki recibió en su Polonia natal este premio a toda una vida de manos de la alpinista y escaladora francesa Catherine Destivelle y el alpinista americano John Roskelley, padre del fallecido el pasado abril, y también Piolet de Oro a su carrera en 2014.

Krzysztof forma parte ya de esa prestigiosa lista de grandes alpinistas que han recibido el premio instaurado en 2009, con nombres como Walter Bonatti, Reinhold Messner, Doug Scott, Robert Paragot, Kurt Diemberger, Chris Bonington, Wojciech Kurtyka y Jeff Lowe.

Los Piolet de Oro a las mejores actividades de 2018 fueron para los eslovenos Luka Strazar, Ales Cesen y el británico Tom Livingstone por su ascensión al Latok I (7.145 m.), recibiendo los dos primeros su galardón (Tom no pudo acudir) de la mano del alpinista también esloveno Andrej Stremfelj, que fue Piolet de Oro a su trayectoria el pasado año.

El momento más emotivo pasó cuando los padres de David Lama recibieron el Piolet por su ascensión en solitario al Lunag Ri (6.895 m.) en octubre de 2018; y la madre, hermanos y novia de Hansjörg Auer hicieron lo propio por la escalada en solitario de la cara oeste del Lupgar Shar (7.157 m.). Sin duda, una ceremonia histórica con un Wielicki eufórico que fue profeta en su tierra.