Balonmano

José Ángel Sodupe: «Mi último día en el palco fue especial, tuve el final que había soñado»

El alcalde José Antonio Santano y Sodupe, en el palco./F. DE LA HERA
El alcalde José Antonio Santano y Sodupe, en el palco. / F. DE LA HERA

Después de 16 años en el cargo, deja la presidencia habiendo devuelto al equipo a la Liga Asobal

Borja Olazabal
BORJA OLAZABALIRUN.

José Ángel Sodupe está tranquilo. Ha iniciado una semana normal de trabajo sin nada más en lo que preocuparse. Aunque a decir verdad, le está costando. El Bidasoa juega el sábado en Guadalajara y hay que organizar el viaje, aunque eso ya no es competencia suya. Sodupe, tras 16 años en el cargo, ya no es el presidente del Club Deportivo Bidasoa. Ha sufrido muchísimo, pero también ha disfrutado. Y se va con la sensación de haber cumplido con lo prometido. Deja la casa amarilla en el lugar que le corresponde, la Liga Asobal, y con la economía más saneada que cuando hubo riesgo de desaparición.

- ¿Cómo van los días después? ¿Siente que ya no es el presidente del Bidasoa?

- El domingo todavía fue muy emotivo y he empezado la semana con chip de presidente, preocupado por el autobús de Guadalajara, pero poco a poco me voy dando cuenta de que ya no tengo que preocuparme de esas cosas. Empieza una etapa totalmente diferente en la que seguiré yendo feliz a Artaleku.

«Mi familia me dijo a ver si estaba loco, pero pensé que ser el presidente del Bidasoa sería precioso»

- ¿Tuvo la despedida soñada?

- El sábado fue un día de nervios. Era mi último día y quería que todo saliera bien. Lo primero con las elecciones, no quería que pasara nada raro que pudiera dar a impugnaciones y cosas así. Fueron unos comicios limpios, no hubo ningún problema. Y del partido decir que no me esperaba la ovación que me rindió la afición antes de empezar, es algo que no olvidaré. La victoria remató un día en el que había recibido un montón de mensajes de agradecimiento. Puedo decir que fue un final soñado, así me quería marchar del Bidasoa.

- Echemos la vista atrás. ¿Cómo empezó todo?

- Una persona me animó a ser presidente, pensaba que podía hacerlo bien. Yo fui un poco reticente al principio porque por mi trabajo viajo mucho. Lo comenté en casa y me dijeron a ver si estaba loco, pero como toda la vida he llevado al Bidasoa dentro, pensé que sería precioso. Solo hubo una candidatura y así hasta hoy. Hemos pasado mucho tiempo de vacas flacas en las que todo eran críticas, pero nadie se quería presentar.

«Me apetece llegar a los partidos solo diez minutos antes y disfrutar desde mi asiento de socio»

- Hagamos balance empezando por lo malo. ¿Su peor recuerdo?

- El primer palo muy gordo fue el descenso. Siempre me quedará que fui el presidente que bajó al Bidasoa. Y también los problemas económicos. Yo fui el principal culpable, pero me dejé asesorar muy mal. Arriesgamos dinero para hacer un buen equipo para subir y la deuda se fue haciendo más grande. Pero cuando estuvimos a punto de desaparecer llegamos a un acuerdo con Ayuntamiento y Diputación. Llegaron para ayudar a la directiva Mila Vergara e Isabel Ocasar, que llevaron el tema económico a la perfección, y fuimos quitando déficit. Pasamos de tener cuatro y gastar seis, a ahorrar un dinero de inicio y luego solo fichar con lo que sobraba.

- Pongamos ahora una sonrisa. No olvidará nunca...

- El ascenso fue un momento precioso, muy bonito. Todo Irun se tiñó de azul y amarillo. La celebración no fue preparada, pero la plaza San Juan se llenó para recibirnos en el Ayuntamiento. Y también fue un orgullo traer a la selección española a Irun, haber traído deporte de ese nivel a la ciudad. Y salió todo tan bien que hasta Julen y Gurutz Aginagalde jugaron juntos.

- El nuevo presidente es, precisamente, Gurutz. ¿Cómo lo ve?

- Solo espero es que el Bidasoa siga en la progresión de estos años. Seguro que la directiva entrante tiene ideas nuevas, pero me gustaría que mirasen hacia adelante. No pensar en las cosas que se hayan hecho mal, si no llevar a cabo sus propias ideas y seguir este camino tan bueno en el que está el Bidasoa para volver a lo más alto, que ya toca.

- En el próximo partido no irá al palco...

- Me apetece un montón llegar a Artaleku solo diez minutos antes del partido, tomar una cerveza con mis amigos en el bar y disfrutar del balonmano. Disfrutarlo de otra forma desde mi asiento de socio.

 

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