Vela

Un grupo de amigos se cuela en la élite

Grupo Garatu. El donostiarra Iñigo Sánchez y los hondarribitarras Borja Ponte, Iñigo Jauregi e Iker Almandoz./
Grupo Garatu. El donostiarra Iñigo Sánchez y los hondarribitarras Borja Ponte, Iñigo Jauregi e Iker Almandoz.

Los guipuzcoanos del 'Grupo Garatu' se han proclamado subcampeones del mundo de J80 y han sido terceros en la prestigiosa Copa del Rey en Palma de Mallorca |

IÑIGO ARISTIZABAL

La vela es un deporte que muchos practican por diversión y que algunos lo tienen como profesión. Unos y otros suelen mezclarse en las competiciones y normalmente los del segundo grupo son los que acaban llevándose la gloria. Pero el 'Grupo Garatu', formado por un quinteto que pertenece al primer grupo, ha sido este año uno de los mejores barcos de la clase J80, si no el mejor, destacando entre sus resultados el subcampeonato en el Campeonato del Mundo y el tercer puesto en la prestigiosa Copa del Rey.

Los hondarribitarras Iker Almandoz, Iñigo Jauregi y Borja Ponte y los donostiarras Eneka Juanena e Iñigo Sánchez forman este equipo amateur que se ha colado en la élite. Los tres primeros llevan navegando juntos «toda la vida» y los otros dos suelen turnarse para ser el cuarto tripulante.

Almandoz cuenta que «lo nuestro es por diversión, aunque sí que es verdad que llevamos unos años tomándonoslo más en serio y que están llegando buenos resultados. Si los conseguimos, mejor que mejor, pero si no, no nos volvemos locos. Tenemos muy buen rollo entre nosotros y nos gusta regatear y el ambiente que se forma en las competiciones».

Eso de tomarselo más en serio se refiere a que «solemos entrenar sábado y domingo y, si podemos, otro día más entre semana». El «si podemos» viene muy unido a las posibilidades de cada uno de ellos y de todos como grupo, ya que cada uno tiene su respectivo trabajo y la vela no es más que una afición.

Se mezclan dos realidades

El hondarribitarra explica que «estamos en un mundillo donde se mezclan los profesionales y los amateurs. Por ejemplo, en el Mundial habría unos 15-20 barcos de los 80 participantes que eran profesionales. Y en la Copa del Rey la participación es mucho menor, pero selecta. Y de los 18 barcos inscritos, 6-7 serían con tripulaciones profesionales»

Que este quinteto de guipuzcoanos compita a esos niveles no es algo único, pero sí resulta extraordinario que consigan grandes resultados, como los mencionados de Sables d'Olonne y de Palma de Mallorca este mismo verano.

Al Mundial, el equipo del 'Grupo Garatu' fue «con intención de estar entre los cinco primeros. Navegamos mucho en Francia, sabemos el nivel que hay y aspirábamos a eso». Los guipuzcoanos llegaron al último día como líderes y «el que ganó nos dijo que no se podía permitir no ganar. En la primera manga de ese último día ya se puso por delante».

Ser segundos del Mundial fue algo grande, aunque Almandoz señala que «antes habíamos hecho también segundos en la Regata de Campeones en Lanzarote y terceros en la Spi Ouest, que es una regata tan o más importante que el Mundial, porque compiten 400 barcos de todas las clases, en Trinité sur Mer. En los tres últimos años hemos estado en el podio, en los tres puestos, y es algo que no ha conseguido nadie más. Ni siquiera los franceses, que son los que dominan esta clase».

Después llegó el reto de la Copa del Rey, la gran cita de la vela española, que reúne a los mejores en el agua y a lo más granado de la vela y de la sociedad fuera de ella.

Un podio agridulce

Antes de ir, los componentes hubieran firmado un podio, pero el segundo puesto final tuvo un sabor agridulce para Almandoz y compañía. Según el hondarribitarra «podíamos haber ganado. Navegamos para ganar, pero tuvimos algo de mala suerte, algunos problemas. Por ejemplo, en una de las mangas, cuando íbamos primeros se nos enganchó una driza y acabamos séptimos».

Los guipuzcoanos ganaron tres de las doce mangas disputadas y acabaron terceros con 35.8 puntos, por 34 del 'New Territories' y 25 del 'Bribón Movistar'. Salvo el 'Grupo Garatu', los otros barcos que quedaron entre los cinco primeros estaban llenos de gente que vive de la vela, con hasta medallistas olímpicos y sueldos de 1.000 euros al día.

Prueba de la singularidad que supone ver a este grupo de amateurs peleando con la élite de la vela mundial es que la organización de la Copa del Rey le hizo una entrevista al respecto a Iker Almandoz, siendo el único barco que mereció tal atención. Una grabación que se proyectó durante la entrega de premios. «Fue un puntazo, como un reconocimiento a la buena temporada que hemos hecho», remarca.