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Estampida en Anoeta

BENITO URRABURU

En el mundo del rugby profesional actualmente solo sobreviven los más fuertes económicamente. No hace falta irse muy lejos para poder comprobarlo. Basta con mirar en Iparralde, en el sur de Francia, donde equipos como Baiona y Biarritz militan en la Pro 2 (segunda división), mientras otros históricos como Lourdes, Dax, Tarbes o Bourgoin, por citar algunos, están todavía peor. A esos clubes, grandes canteras del rugby francés durante mucho tiempo, les quitan un año sí y otro también a sus mejores promesas.

Algo parecido le pasa a Samoa. Le esquilman jóvenes que en pocos años pueden jugar por otros países. El caso de Estados Unidos es distinto. Tiene el poder del dinero y el poder de la población: son muchos.

Samoa está tocada por una varita mágica. Cuenta con el don de la genética para el rugby: son muy fuertes por naturaleza. Tienen necesidad de jugar a rugby para ganar dinero y mantener a sus familias, no solo a sus hijos. Estados Unidos acumula gente muy grande, pero sus piernas delatan un gran trabajo físico en el gimnasio. Todos los jugadores que veremos esta tarde en Anoeta son profesionales, es decir, viven del y por el rugby.

¿Qué partido vamos a presenciar? Un encuentro muy físico entre las delanteras e incluso en las líneas de tres cuartos. El rugby es un deporte de combate, de mucho contacto, y eso significa batallas desde el pitido inicial. Samoa juega con la improvisación de muchos de sus jugadores: son incontrolables tácticamente. Estados Unidos intentará hacer valer su orden, el trabajo de su entrenador Gary Gold con la delantera. Es un pulso que para muchos de sus protagonistas servirá para sumar puntos de cara a la Copa del Mundo de Japón.

No es un partido de entrenamiento más, un amistoso. Si alguien piensa eso se equivoca. Hay mucho en juego para los dos. No solo está el Mundial sino su futuro como profesionales, su vida a corto plazo, el poder relanzar o mantener sus carreras.

La fiesta que se presume en el campo se trasladará a la grada. Anoeta abrirá dos horas antes del pitido inicial, habrá dos grupos musicales que animarán el ambiente, por lo que el rugby volverá a ser la fiesta que habitualmente es. ¿Un favorito? Samoa debe de ganar. Viendo el nivel de sus jugadores es lo lógico. Estados Unidos buscará seguir mejorando, pero a día de hoy parece inferior a su rival.

Hablamos de quinces que tendrán en su paquete delantero cerca de novecientos kilos de peso cada uno y eso significa que un terremoto deportivo de consecuencias incontrolables recorrerá el césped de Anoeta. Una estampida de colores, de sonidos, de vida, de alegría con un balón oval como protagonista.

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