«Mi abuela está encantadísima de que compita con España»

Samuel Hernanz. FOTO: Ester Carpintero. VÍDEO: /
Samuel Hernanz. FOTO: Ester Carpintero. VÍDEO:

quinto en Londres 2012 en slalom olímpico

JAVIER BRAGADOMadrid

Samuel Hernanz (Tarbes, 15 de abril de 1986) se ha acostumbrado a remar entre dos tierras. Entrena en Francia y en España, con los Pirineos como eje del compás y con una familia dividida en lo territorial pero unida en lo sentimental. La explicación del deportista se origina en la salida de sus abuelos por la dictadura de Francisco Franco para crear un hogar que se estableció al otro lado de las montañas. Allí nació su padre, el primer piragüista del clan y allá dio a luz la pasión de 'Samu', palista que destaca en la modalidad de descenso olímpico.

Cumplidos los 24 años, Samuel Hernanz aprovechó su doble nacionalidad y decidió competir con la bandera de sus antepasados. «Ha sido bastante natural. Hubo un año que sentí esta necesidad de cambiar, quise experimentar y la verdad es que estoy muy contento y satisfecho por esta elección», explica hablando en español a toda velocidad aunque su pronunciación delata su crianza francesa. «Mi padre me habló pero era joven, con nueve años. Mis abuelos también me hablaron, pero tampoco...», descuelga sin querer detenerse en la experiencia del exilio familiar y la llegada a Francia. En cambio, recurre al cariño de los suyos con una gran sonrisa cuando presume de remar de rojo y amarillo: «Mi padre está orgulloso de que he vuelto, mis abuelos también y mi abuela está encantadísima de que pueda competir por España, así que yo estoy muy contento por ella».

De lo que no hay duda es de que la sangre le iba a empujar al kayak. «Nací al lado del río y mi padre hacía piragua, así que yo naturalmente me metí en el agua», recuerda Hernanz. El traspaso a España también resultó fructífero. «El primer año no entré ni en semifinales y he ido mejorando hasta conseguir medallas en Campeonatos de Europa o del mundo», explica el campeón continental de 2011. No obstante, el palista admite que existe una diferencia con el método de entrenamientos según el lado de los Pirineos en que se deslice el kayak. «En Francia está todo un poco separado. Cada uno se entrena de manera más individualizada y está todo mucho más personalizado. En España intentamos dar prioridad al ambiente de equipo, de grupo. Veo un poquito más de solidaridad y según mi opinión hay mejor ambiente», analiza. Las desventajas también se vislumbran en la economía. «Cada año es más complicado porque los presupuestos disminuyen. Hay que moverse un poquito más que antes para poder organizar la temporada. Los extranjeros tienen más presupuestos, no nos esperan y ellos se van a entrenar fuera», avisa el palista que también estudia en la UCAM. «Intentamos hacer todo lo que podemos para llegar en mejores condiciones que los demás, pero a veces es verdad que por temas de presupuesto vamos a llegar más tarde a la competición o vamos a coger un alojamiento bastante peor que los demás», desvela el palista del Atlético San Sebastián.

Hernanz reparte sus pruebas entre las instalaciones en la Seo de Urgel y las de Pau. En la zona española comparte su tiempo en las aguas bravas con su hija; en el territorio francés con su padre y mentor. Es una de las posibles razones por las que en el plano deportivo los últimos resultados hayan sido menos gratificantes de lo esperado. «En Londres me quedé un poco...», confiesa y baja la cabeza sin terminar la frase. «Aunque iba sexto del ránking mundial y quedé quinto, mejoré mi posición. Pero sí que es verdad que esperaba una medalla porque tenía el potencial. Hice una buena bajada, hice todo lo que podía para alcanzar la medalla, no pude. Pero no hay que arrepentirse», explica con sinceridad. Tras el quinto puesto en los Juegos Olímpicos de 2012, perdió en semifinales del Campeonato del Mundo de 2014 en Estados Unidos y en los recientes Europeos cayó hasta el décimo puesto en la final después de haber dominado el descenso en todas las rondas anteriores un año después de colgarse el bronce en los Campeonatos de Europa en Viena. Son pequeñas decepciones, aunque mantiene a Río 2016 como su principal objetivo con su receta habitual. «Para ganar una medalla de oro no hay que estar a tope únicamente a nivel deportivo, sino también personalmente. Lo peor es que cuando lo preparas todo bien, haces la manga y ves que en minuto y medio no has hecho lo que querías te quedas decepcionado porque es un tiempo muy corto. Entrenas la temporada para este momento y si no ha salido bien es un poco duro», resume el francés que se naturalizó español.