Miki Oca, un líder para evitar ahogarse

Oca (d), durante un entrenamiento. /
Oca (d), durante un entrenamiento.

El técnico dirige en el Europeo a las ‘guerreras’ del waterpolo con las exigencias de un grupo de jóvenes que han sido campeonas del mundo y se colgaron la plata olímpica

JAVIER BRAGADOMadrid

«Desde el primer día consiguió que un grupo en el que no éramos todas superamigas se uniera y que todas lucháramos». La explicación es de Jennifer Pareja, hoy mejor jugadora de waterpolo del mundo y ayer un talento diluido en un equipo con resultados discretos. La diferencia entre ambas situaciones se llama Miki Oca, el hombre que cambió el waterpolo femenino español en 2010. El madrileño, quien se había colgado un oro y una plata olímpica dentro de la piscina, asumió el cargo de seleccionador y cambió la dinámica de un conjunto a la sombra que ahora está familiarizado con el éxito.

El entrenador se apoya en los avances tecnológicos, el yoga, la meditación y las terapias naturales, aunque se aparta del perfil de gurú de la autoayuda. «Me gusta mucho el día a día, la convivencia, el ambiente de grupo y la generosidad de poner cada uno todo lo que tiene», relata el técnico. «Tiene un poco de todo, mano derecha e izquierda. Nos sabe llevar muy bien a todas. Es muy competitivo y se ha creado un ambiente muy bonito», concreta Pareja, quien vivió una efímera experiencia previa con el exigente método de Joan Jané. «Nos conoce bien porque él ha vivido como jugador y sabe qué decir en cada momento. Nos aporta un poco en todo. Es un gran líder pero a la vez sabe cuándo estamos mal», añade Anne Espar, una de las más jóvenes (21 años) del equipo.

La exitosa apuesta de Miki Oca para su proyecto es una combinación de presente y futuro. Con el madrileño al mando, las guerreras han sido subcampeonas olímpicas (2012), campeonas del mundo (2013) y aspiran a más éxitos en el campeonato de Europa que se inicia este miércoles en Hungría. En la convocatoria para Budapest han repetido las mismas jugadoras que se proclamaron campeonas del mundo en Barcelona y ahí aparece la apuesta y el riesgo: sólo tres de las convocadas nacieron antes de 1990. «Es un equipo de chicas jóvenes que, por otro lado, demuestran una gran madurez en el trabajo, en la convivencia y en lo que es la competición, así que es todo más sencillo. No me supone un quebradero de cabeza, saben qué es lo que quieren y cómo, así que el trato es bastante sencillo», señala Oca, quien prefiere no concretar si su rol ante las chicas es más el de un padre, el de un compañero o el de un entrenador.

Aspiraciones

El Europeo va a suponer un nuevo desafío para el director de la joven orquesta. «Notamos que ya no es como antes y ahora nos tienen muy estudiadas», reconoce la capitana Pareja después de un verano en el que en los torneos previos las españolas fueron goleadas por Italia y no lograron vencer a Estados Unidos, Rusia ni Hungría. «Nuestro objetivo es seguir creciendo porque tenemos recorrido y queremos estar entre los mejores», desea Oca sobre un campeonato en el que, además de contra Francia (viernes, 13.00 h.), se enfrentarán otra vez con Rusia (miércoles, 16.00 h.) e Italia (domingo, 16.00 h.) por un primer puesto de grupo que da acceso directo a semifinales o por una segunda plaza con la que se verían obligadas a disputar unos cuartos de final.

Sin embargo, la exigencia que podría ahogar a las guerreras acude más desde la tensión mental que desde el plano deportivo. «Ellas ya han ganado, ya tienen una ligera idea de cómo tienen que estar para ganar así que sólo hay que acompañar su crecimiento porque están desarrollando sus propias habilidades», insiste el seleccionador ante el nuevo reto de defender su posición de favoritas. Pero la selección femenina fue plata en su única participación olímpica, se ha acostumbrado al éxito y los triunfos han impulsado la promoción de un deporte minoritario que podría derribarse como un castillo de naipes sin una referencia de triunfos. «A veces piensas si esto no sale bien, pero este equipo ha hecho historia y eso no significa que no vayamos a luchar. Vamos a ir a por todas, pero llegará el día en que un campeonato no salga bien porque a todo deportista le llega ese día», avisa Pareja. «Pensamos en lo que podría pasar si no triunfamos, pero nos gusta estar arriba», añade Anne Espar. No obstante, el mensaje desde el grupo es que no existe la presión. El encargado de contagiar la consigna ha sido su optimista seleccionador, el líder que impedirá que sus jugadoras se ahoguen por un posible fracaso y sus consecuencias: «Vivir en el anonimato es algo con lo que hemos vivido muchos años. Hacemos esto porque nos gusta porque es nuestra vida, así que pase lo que pase seguiremos haciéndolo».