El año que viene, más y mejor

RAÚL MELERO

Llegó la permanencia matemática para el Delteco GBC, a pesar de una derrota previsible en Madrid. Cierto es que se disfruta de una forma diferente si se consigue, por ejemplo, con un triunfo en feudo propio y se celebra con el público. Sin embargo, que le quiten lo bailado.

Porque allá por el mes de septiembre, los expertos colocaron al GBC en la parte de atrás de la parrilla. En la de muy atrás. Casi salía con vuelta perdida respecto a todos sus rivales. Y en poco tiempo la plantilla donostiarra, con Henk Norel a la cabeza agasajando nombramientos individuales, se encargó de hacer cambiar de opinión a más de uno.

A Norel le siguió Swing. Después apareció Chery. Clark ha estado muy bien. Van Lacke, Agbelese, Fakuade, Salvó, Pardina, Dani Pérez, Oroz... Todos han ido apareciendo para llegar a esas doce victorias que han podido ser alguna más. Han jugado a muy alto nivel, han divertido a la afición y han ganado partidos que es de lo que se trata en deporte profesional.

A partir de ahora, el futuro irá llamando a la puerta. Será un verano un poco raro. El GBC sabe desde ya en qué categoría jugará. Algo extraño por estos lares, sí. Habrá meses para ir confeccionando una plantilla, por lo menos, como la actual. Aunque este maravilloso deporte no es matemático. El equipo de este año es un ejemplo. Menor presupuesto, mayor cantidad de jugadores sin experiencia y ni una sola jornada en puestos de descenso.

La dirección deportiva deberá ir apuntando en el cuaderno de bitácora qué rumbo quiere tomar y con qué tripulación echarse a la mar en su undécima temporada en la ACB. Tiempo hay para pensarlo y hacerlo bien. El año que viene más, y ojalá que mejor.

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