GIPUZKOA BASKET

Una hora menos en Canarias

Valdeolmillos charla con Gutiérrez. / FOTOS: PEDRO MARTÍNEZ
Valdeolmillos charla con Gutiérrez. / FOTOS: PEDRO MARTÍNEZ

El partido entre el Delteco GBC y el Iberostar Tenerife comenzó con retraso por culpa de un marcador

BORJA OLAZABAL SAN SEBASTIÁN.

Todo lo que tiene relación con las Islas Canarias nos lleva a una coletilla que a casi todo el mundo le sale de carrerilla. Ayer le tocó al Delteco GBC. ¿A qué hora fue el encuentro contra el Iberostar Tenerife? A las cinco en Donostia, una hora menos en Canarias. Y así fue todo ayer en Illunbe, con una hora de retraso.

Para empezar, comenzó tarde el partido porque no funcionaba uno de los marcadores que se colocan encima de las canastas y marcan la posesión de los ataques. Intentaron arreglarlo, pero no hubo manera. La canasta estuvo bajada casi hasta el salto inicial. Un despropósito. Cada equipo tuvo que jugar una parte sin saber cuánto tiempo de posesión le quedaba y el que más perjudicado salió, lo reconoció hasta Txus Vidorreta al término del choque, fue el GBC, que además de la segunda parte, jugó a ciegas la prórroga.

En lo deportivo los que llegaron más tarde al partido fueron los tinerfeños, que no debieron colocar su reloj en hora al aterrizar en tierras guipuzcoanas. El partido empezó con alegría para los locales, con un parcial de 7-0 que lo cerró el ucraniano Bobrov con un gran mate que levantó de sus asientos a los pocos aficionados que se dieron cita en el pabellón donostiarra. En unas líneas hablaremos de ellos, porque ahora me quiero centrar en ese mate que colocó el 7-0 en el marcador. A falta de Agbelese, da la sensación de que el encargado de poner algo de espectáculo esta temporada va a ser Bobrov. Es algo frío, pero es el que mejor hunde la bola en el aro.

El ambiente en las gradas no era el de las grandes citas, pero el mate del de Donetsk levantó al público de sus asientos. Como también lo hizo la canasta de Beraza, que puso el 18-6, o los triples de Corbacho, que se estrenó desde la línea de 6,75 en el Donostia Arena. Su segunda canasta desde el perímetro supuso la mayor renta para los donostiarras, 16 puntos de renta con el 37-21.

Fue un momento clave porque los tinerfeños se dieron cuenta de que tenían que poner el reloj en hora y porque los donostiarras se marcharon de paseo. Unos hacia el Teide y otros a la playa de las Américas. Y las manetas se les pararon a los de Sergio Valdeolmillos. Y también a los aficionados. Ahora sí, vamos con lo que se vivió en la grada.

Entraban en el Gasca

Los dirigentes del GBC le tenían cierto miedo a la vuelta a Illunbe después del paso por el Gasca en la temporada en la LEB Oro. El curso pasado, en el que el equipo respondió, la afición se enganchó y las gradas tuvieron color, pero en estos dos primeros partidos del Delteco como local, el graderío ha presentado un aspecto bastante triste.

Seguro que a Nekane Arzallus no le gustó lo que vieron sus ojos. Menos aun, teniendo en cuenta que estuvo flanqueada en el palco por el alcalde Eneko Goia y por el diputado de deportes Denis Itxaso. Ante ellos hay que dar buena imagen y la ofrecida ayer, ni en lo deportivo durante muchos minutos ni en lo ambiental, lo fue. Las cifras oficiales hablaron de 1798 espectadores. Hubieran cabido en el Gasca.

Illunbe solo rugió en los minutos finales del último cuarto, cuando el equipo estuvo a punto de llevarse el partido al bolsillo. Nevels con un triplazo ponía al GBC cerca de su primera victoria, pero los visitantes empataron sobre la bocina y el partido se fue a la prórroga.

Al tiempo extra todos llegaron tarde. Los aficionados, los jugadores, los técnicos... El Tenerife ganó sin problemas. El GBC va como Canarias, con una hora menos.

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