El último grito de rabia no es suficiente

Encuentro entre el GBC y el Real Madrid. /José Mari López
Encuentro entre el GBC y el Real Madrid. / José Mari López

El GBC no puede competir de tú a tú con un Madrid que no dio lugar a la sorpresa en Illunbe

Raúl Melero
RAÚL MELERO

Era el rival más temido y no dio opción a la épica. El Real Madrid pasó por encima del Gipuzkoa Basket en su pelea por terminar la Liga como primero y tener así el factor cancha a favor en todas las eliminatorias. Cruel epílogo para el conjunto guipuzcoano que ha vivido en sus huesos un calendario final terrible, personificado en un cuadro merengue que puso a todas sus estrellas sobre la pista.

El GBC tuvo que remar contra corriente desde el minuto dos y así es muy complicado, además con ese equipazo enfrente. La ovación final de los 6.486 fieles que coparon las gradas de Illunbe seguro que fue bien recibida por los jugadores, que se dejaron hasta la última gota de sudor. Sin embargo, tristemente ni el triunfo hubiera valido porque en Badalona el Joventut derrotó al Estudiantes. Los madrileños pelearon hasta el cuarto final pero Laprovittola y Todorovic fueron demasiado. Además, no jugaron tres titulares: Gentile, Brizuela y Caner-Medley. El otro resultado sí que benefició al GBC, ya que el Barça derrotó al Obradoiro, pero los deberes de los donostiarras no se cumplieron.

El último grito de rabia de la plantilla del Delteco no fue suficiente. No le dio para derrotar al Madrid y da con sus huesos en la LEB. La pasada campaña 13 triunfos fueron sinónimo de éxito. Un curso después, las diez conseguidas suponen el quinto descenso en once años.

El Madrid cimentó su ventaja desde el inicio con Anthony Randolph como brazo ejecutor. No estuvo en la presentación pero apareció con su figura imponente en los primeros ataques. El ala pívot hizo seis de los primeros doce puntos de los merengues. Por parte del GBC, el ataque tenía nombre y apellido: Nick Zeisloft. El de Illinois sacó el repertorio habitual, buscarse los espacios para tener el sitio y tiempo suficiente de armar su fusil.

Tres triples suyos seguidos fueron la única producción en ataque de los de Valdeolmillos. Campazzo superó a Dani Pérez en la dirección, Nevels estuvo fallón y Taylor aprovechó varios tiros para poner la primera ventaja para los de Laso, 11-17 (min. 7). Sekulic clavó un triple y Salvó se tuvo que fabricar un par de canastas porque, o los sistemas no salían o el factor Tavares en medio de la zona, dificultaba cualquier acción. Salió Rebec que cerró el cuarto con tres tiros libres, aunque antes de eso Fabien Causeur empezó a calentar la muñeca.

El Madrid pone la directa

El segundo cuarto comenzó con tres abajo para el equipo guipuzcoano, 21-24, que se apoyó en Matic Rebec para intentar acercarse a los blancos. El esloveno estuvo acertado aunque a veces tomó alguna decisión extraña negando pases y aglutinando demasiado balón. Con todo, sus triples acercaron al GBC 28-30 (min. 13) hasta que la bestia despertó.

Lo hizo de la mano de Causeur. El francés lideró un parcial de 0-13 para los madridistas, 30-43 (min. 16) que ponía las cosas realmente difíciles para el Delteco. No solo había que derrotar al dragón. Es que al GBC le había dejado sin malla, ni escudo ni espada. Trece abajo, con Causeur haciendo catorce puntos y cada ataque del Gipuzkoa Basket siendo una tortura por la dificultad que entrañaba anotar. Laso puso a Ayón en lugar de Tavares pero el GBC, gracias a Bobrov y Nevels, rebajó la distancia de los diez puntos. El cuarto acabó con un triplazo de Corbacho que puso al público en pie, 37-48.

La largura del rival del GBC se demostró con el quinteto inicial de la segunda mitad donde aparecieron Felipe Reyes y Jaycee Carroll, hasta ese momento inéditos. Valdeolmillos salió con dos bases pero al minuto de empezar mandó a Rebec al banco por Nevels. Sekulic, en clara desventaja con los 2,21 de Tavares, vivió un idilio desde el 6,75. Sacó al caboverdiano de la zona y le clavó tres triples en los cinco primeros minutos de la reanudación.

El último halo

Pero la desventaja no cesó. Entre otras cosas por la buena dirección de Campazzo, una par de gotitas de clase de Carroll y el sempiterno Reyes, que hizo nueve puntos y tres rebotes en diez minutos.

Burjanadze y Dani Pérez aparecieron mediado el tercer cuarto. Más el georgiano con siete puntos, que el catalán. El base lo tuvo complicado ante la defensa pegajosa de Campazzo y Taylor, y solo fue capaz de anotar dos puntos de tiro libre. Laso quitó a Tavares y metió a Gustavo Ayón para paliar los triples de Sekulic. Los intentos por bajar la diferencia resultaron infructuosos y el Delteco fió todo al último cuarto. En ese momento el Estudiantes empataba con el Joventut y el Barça ponía la directa en Santiago. Era el momento para darla la vuelta a la tortilla.

No pudo empezar mejor el periodo final, ya que Burjanadze clavó un triple. Fue el momento que más cerca estuvo la escuadra donostiarra de su adversario. Lo que pasa ante esta clase de equipos es que en un abrir y cerrar de ojos vuelven a recuperar la ventaja. Fue con un 'dos más uno' de Ayón. En total el equipo de Pablo Laso convirtió seis acciones de canasta más adicional. Demasiado.

Otra vez el luminoso reflejaba la decena de puntos, 66-76 (min. 32) y hacía falta otro arreón. Lo que pudo hacer el Delteco fue mantenerse con Nevels, un tiro libre de Barro y el tercer triple de Burjanadze, 72-82 (min. 35). Y ese fue el último halo de vida del Delteco GBC en la ACB. Hasta ahí llegó el equipo de Valdeolmillos ante el todopoderoso Madrid. De ahí hasta el final, el GBC solo consiguió dos puntos más, obra de Zeisloft. El conjunto merengue hizo trece y mandó a la lona a un Gipuzkoa Basket exhausto, que se quedó sin opciones ni tan siquiera de pelear por el triunfo.