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Fede Van Lacke: «Me desvivo para que el equipo juegue bien y esté más arriba»

Fede Van Lacke, ayer en el barrio de Benta Berri./MICHELENA
Fede Van Lacke, ayer en el barrio de Benta Berri. / MICHELENA

El argentino cree que el ataque mejorará cuando las piezas encajen y siente «vergüenza» por su país y lo sucedido entre River y Boca en la Libertadores

BEÑAT ARNAIZSAN SEBASTIÁN.

Fede Van Lacke (Santa Fe, 26/06/1980) vive su segunda temporada en San Sebastián, la vigésimo primera como profesional. El escolta disecciona al Delteco de estas diez primeras jornadas y cuenta una experiencia que tuvo en su año en Boca Juniors de baloncesto, similar a la que sufrieron los futbolistas en el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores.

- ¿Qué balance hace del inicio de temporada?

- Obviamente hay muchas cosas que mejorar en cuanto a engranaje del equipo. Necesitamos urgentemente terminar de encajar las piezas para que juguemos más fluido y consistente durante los 40 minutos. Lo positivo es todo el esfuerzo que se ha hecho por parte del club, equipo técnico y jugadores para acoplarse. Es una tarea difícil con ocho jugadores y un entrenador nuevo, sobre todo por el listón alto que nos habíamos puesto tras la temporada pasada. Estamos trabajando con mucho sacrificio y el equipo poco a poco va dando pasitos hacia adelante. El trabajo de cada día es muy bueno y el entrenador está contento en ese aspecto.

«Gutiérrez tiene una calidad tremenda y le necesitamos ya porque es muy importante para todo el equipo»

- Se agradece este parón, ¿no?

- Sí, también es buen momento para que los tocados terminen de recuperarse. Estamos trabajando ya para el partido del sábado que viene aquí ante el Murcia. Es de suma importancia y va a ser durísimo.

- El inicio contra Fuenlabrada fue malo, pero el equipo ha ido a más exceptuando los accidentes de Badalona y Madrid.

- El día de Fuenlabrada fue muy, muy prematuro para todos sabiendo que la confección del equipo fue relativamente tarde en comparación con otros clubes. En Badalona no hicimos un partido para nada acorde a la identidad que queremos marcar tanto en defensa como en ataque. Y el día del Madrid lo marco entre paréntesis. Sabemos del potencial que tienen y ese partido no lo contaría. Me preocupé mucho después del Joventut, pero en siete de diez partidos hemos estado a muy buen nivel. Lo que hay que mejorar es la capacidad de competir los cuarenta minutos.

- Una pena las derrotas de Zaragoza y Tenerife en el último suspiro.

- Se nos escaparon y estaríamos hablando de una temporada totalmente diferente si los hubiéramos ganado. Nos hizo mucho daño a nivel de equipo y psicológico por el hecho de que podíamos estar en una posición mucho más cómoda.

- Casi en la Copa.

- Sí (risas). Estaríamos mirando un poco más para arriba. Pero es lo que nos toca vivir y lo que nos merecemos a día de hoy. El equipo tiene que tomarse esto como un doble desafío: debemos hacer un esfuerzo máximo para recuperar y tal vez en lo que nos queda de temporada tengamos más partidos de este estilo para poder ganarlos.

- El discurso de Valdeolmillos ha calado y están entre las mejores defensas de la Liga. ¿Qué falta para mejorar el ataque?

- Encajar las piezas. Que el equipo juegue fluido y que el balón pueda circular en manos de todos y llegue a donde queramos que llegue. Cuando las piezas empiezan a encajar es cuando el reloj comienza a funcionar. Tiempo y trabajo es lo que necesitamos para poder seguir engranando esas piezas.

- Una de esas piezas importantes debería ser Gutiérrez. ¿Cómo le ve en el día a día?

- Jorge es un jugador que tiene una calidad tremenda y es una grandísima persona. Un chico muy trabajador. Ha llegado aquí con el cartel de tener que ser el protagonista del equipo. La recuperación se ha hecho más larga de lo debido y él lo ha sufrido. Le necesitamos ya porque es un jugador muy, muy importante. La posición de base, a la que Valdeolmillos da mucha importancia, es la que está un poco tambaleante. Queremos que tome más protagonismo, que se sienta cómodo y disfrute dentro de la cancha. Pero por ahora está mas pendiente de su rodilla que de otra cosa y evidentemente lo notamos.

«Cuando jugué en Boca apedrearon nuestro autobús y el que iba detrás, que era el de las familias. Era algo irreal»

- ¿Y cómo se encuentra usted?

- Bien. Soy consciente que puedo y debo ayudar mucho más al equipo. En los minutos que me están dando intento siempre dar el máximo, hay veces que me cuesta más y otras que me siento más cómodo. Por momentos he notado ciertas molestias en la espalda que no me permitían disfrutar en la cancha y he hecho mucho sacrificio para estar al nivel que la ACB requiere. Intento ser el aceite que hace que esas piezas puedan engranarse fluidamente. Muchas veces me frustro porque veo que no lo consigo y cuando el equipo no está cómodo o no juega bien me siento molesto. Por ahí también es lo que tengo que mejorar. Seguir siempre para adelante, ser positivo y animar a mis compañeros porque entre todos vamos a sacarlo adelante.

- Tiene mucho mérito que no se hable de su retirada. Algo estará haciendo bien.

- Este año se ha calmado un poco, el pasado se preguntaba mucho más (risas). Eso es bueno porque han visto que trabajo duro, que disfruto y que la gente se lo pasa bien viéndome jugar. Sé que cada día es uno menos, pero intento disfrutar cada uno y me desvivo para que el equipo juegue bien y podamos estar un poco más arriba.

- ¿Cómo se ha vivido la polémica con Oroz en el vestuario?

- Estoy al tanto de lo que está pasando, pero dentro no tuvimos la sensación de tal magnitud. No se le ha dado tanta importancia como fuera del vestuario. No creo que tenga que explicar mucho más. Sabemos la calidad que tiene Xabi como jugador, como persona y la importancia que tiene como capitán. Hay cosas que no se ven en la estadística, y en eso Xabi es de los mejores. Se hizo una bola demasiado grande. Primero, para lo que Xabi se merece y después para lo que Sergio quiso explicar. Nos estamos ocupando del juego más que de algo que se pueda decir fuera.

- La cuesta de enero se adelanta...

- Sí, pero nosotros tenemos la obligación de trabajar cada día pensando en el próximo partido. Vamos a ir a por todas en el partido ante el Murcia en Illunbe y sabemos que ellos también tienen la necesidad de ganar. Es un equipo difícil y físico, pero como se dice aquí, es el día a día y el partido a partido la única clave que debemos manejar. Luego vendrán los que vendrán, pero lo más urgente es el duelo del próximo sábado.

- ¿Cómo está viendo la Liga?

- Muy pareja. Si bien el Madrid es el equipo que más diferencia tiene con los demás. El Barça ha mostrado ciertas debilidades. Que Manresa, Zaragoza, Joventut estén ahí arriba o que Valencia y Gran Canaria estén abajo demuestra el equilibrio que hay y nos da esperanza para seguir luchando hasta el último día para poder revertir la situación.

- Siendo argentino, inevitable no preguntarle por lo sucedido entre Boca y River en la final de la Copa Libertadores.

- Siento mucha vergüenza de mi país, de mi gente, de la seguridad. Me da muchísima pena porque tengo amigos que han viajado muchos kilómetros para ver ese partido y han tenido que retrasar la vuelta. Lo que puede ser algo muy anecdótico para Argentina, de tener a dos equipos tan rivales en la final y de poder explotarlo al máximo como una fiesta del deporte que es, se ha convertido en una guerra y en una rivalidad violenta. Dicen que se puede jugar ahora en Paraguay, pero es privar al argentino de una fiesta que ellos mismos se encargaron de cancelarla.

- Jugó la temporada 2012-13 en Boca Juniors. ¿Se vive igual que en el fútbol?

- No, no. Para nada. Pero lo que ha pasado con el autobús también lo sufrimos en el quinto partido de semifinales. Rompieron los cristales con piedras. Yo sufrí cortes en el codo, otro en la espalda... Intentamos suspender el partido, pero directivos de nuestro club se negaron. Había negocios por medio. Los jugadores íbamos en un autobús y justo detrás venía otro con familiares. También lo apedrearon. Hubo niños con heridas en los ojos... El deporte no se merece cosas así. En el baloncesto estas cosas no se ven. Veníamos de Europa y lo que estábamos viviendo era algo irreal.

 

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