No me creo que este equipo no esté para más. Lo fácil ahora es escribir que este Delteco tiene mala pinta y va a perder la categoría, pero me niego a hacerlo en la quinta jornada de Liga. Los síntomas son malos. Los que están llamados a marcar la diferencia no lo hacen y quienes en principio tienen un rol secundario están asumiendo un protagonismo que no deberían. Le corresponde a Valdeolmillos marcar bien qué papel tiene cada uno y no termino de ver que esté en condiciones de hacerlo. Desde fuera sorprende que uno de los mejores triplistas de la ACB en los últimos años no pinte nada y que jugadores con galones como Sekulic sean una sombra. Éramos conscientes de que no iba a ser una temporada sencilla porque quien más quien menos ha terminado dando forma a plantillas competitivas y el Delteco ha tenido que hacer un equipo con jugadores que salen de lesiones largas o que no tienen experiencia en la ACB, pero, insisto, no me creo que este equipo no esté para más. Hay momentos en los que faltan soluciones desde el banco y otras en las que quienes están jugando se van del partido sin saber muy bien el motivo. Son esos minutos que marcan el devenir de un partido cuando debe aparecer el líder del equipo y el GBC ahora no tiene nadie que tire del carro. Porque ayer se consiguió lo más difícil: el equipo recortó en el tercer cuarto la desventaja de diez puntos con la que acabó la primer parte, metió una marcha más en defensa, provocó que la Penya perdiera ritmo en su ataque, pero en un pispás otra vez se vino abajo y entró en el último cuarto sin opción. No es normal bajar la cabeza en la quinta jornada.

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