COMO DINAMARCA EN LA EUROCOPA DEL 92

RAÚL MELEROEL CORTE UCLA

Así está el Gipuzkoa Basket. Como la selección de fútbol de Dinamarca en 1992. Se encontraban de vacaciones y tuvieron que tomar parte en la Eurocopa de Suecia tras la exclusión de Yugoslavia por la guerra de los Balcanes. Puede que estando de vacaciones al GBC le toque jugar en la Liga Endesa, aunque no me gustaría que se convirtiera en el único frente abierto desde las oficinas del club. Si llega, a aprovecharlo. Y si no, a otra cosa.

El escenario más normal para el Gipuzkoa Basket la próxima temporada es la LEB. La categoría fetiche para este club. Tres participaciones y tres ascensos. El GBC, a finales de septiembre, será candidato para el retorno. Desde el club se ha puesto el foco en el factor social. Duplicar el número de abonados, aumentar los accionistas y llegar a todas las esquinas de Gipuzkoa. Para ello es fundamental tocar la puerta de todos los clubes del territorio y emplear recursos en gente que desde el club haga visible la opción de abonarse.

Atraer público y fidelizar al seguidor va unido implícitamente a que los jugadores guipuzcoanos tengan un peso específico. En el último ascenso Lander Lasa y Xabi Oroz personificaron ese espíritu de pertenencia. El azkoitiarra probablemente repita y Gaizka Maiza sería otra figura fundamental. A ellos se les podría añadir alguno de los jugadores del GBC que este curso han jugado cedidos en el Juaristi ISB de LEB Plata. Beraza, Sanz y Azpeitia. Quizá no haya sitio para los tres. Dependerá el nivel que demuestren.

Jugadores como Aitor Zubizarreta, Mikel Motos, Julen Olaizola -que sale de una grave lesión- o Urko Otegi se deben convertir en objeto de deseo por parte del GBC. La mitad de la plantilla está ahí. La otra mitad dependerá del acierto y el buen ojo. Y aquí es donde entra en escena la figura del entrenador.

A por los 1.893 socios

La duda que me asalta es si Sergio Valdeolmillos, con el que los rectores están muy contentos por su trabajo, va a ser capaz de aunar este espíritu guipuzcoano. Los hechos dicen que Oroz salió cedido a Granada y que Maiza ha contado con poquísimas opciones. No es lo mismo la LEB que la ACB, eso es palmario, lo que pasa es que por la cabeza de los jugadores pueden aparecer bastantes dudas si el granadino sigue en el banquillo del GBC.

Valdeolmillos no cayó de pie. Ya en la segunda jornada puso a dos jugadores -Bobrov y Nevels- a los pies de los caballos tras perder en Zaragoza. Después llegaron las desafortunadas declaraciones sobre Oroz, que derivaron en música de viento contra su persona en Illunbe. No ha sido fácil para él, pero tampoco ha demostrado mano izquierda delante de los micrófonos.

El último episodio fue en su última rueda de prensa después del descenso, donde aseguró que hay que conocer la viabilidad del club para competir «no dando tanta pena» en caso de que el GBC siga en la ACB. La pasada campaña el equipo guipuzcoano tuvo 300.000 euros menos de presupuesto quedó en el puesto trece, logró trece triunfos y no pasó ni una jornada en descenso. Han pesado mucho los seis partidos en los que el GBC iba por delante en el minuto 39 y se terminaron perdiendo.

Aplaudo la valentía de Núñez y su pretensión de jugar en Illunbe. Me parece que ese golpe de ambición es necesario. Para eso hay que conseguir 1.893 socios. Ya no cabrían en el Gasca y habrá que ir a Illunbe.