Baloncesto

El apellido Úriz continúa impartiendo clases en el Gasca

Mikel Úriz, en el Gasca. / LUSA
Mikel Úriz, en el Gasca. / LUSA

Mikel, el hermano menor de Ricardo, se mete al público en el bolsillo con su saber estar y visión de juego

R. M.SAN SEBASTIÁN.

Es uno de los apellidos que se asocian sin ningún género de dudas al Gipuzkoa Basket. Úriz. Y de segundo Ancizu. Navarro por los cuatro costados y con un talento innato para jugar al baloncesto. Llegó un momento en que Ricardo, el mayor, debía haber salido a la pista con chistera. El rey Midas del Gasca. Todo lo que tocaba el capitán, lo convertía en oro. Sobre todo en el último ascenso, en la temporada 17/18. Fisac le dio las riendas y el base hizo y deshizo a su antojo.

Por eso este domingo, su hermano menor Mikel, siguió demostrando que la estirpe Úriz y el Josean Gasca forman un binomio difícil de superar. La chistera de Ricardo se tornó en un birrete para Mikel. Un catedrático en el juego de dos contra dos. Sin anotar un solo punto en el último cuarto, produjo nueve tantos que fueron una de las claves del triunfo ante el Leyma Coruña.

«Es muy importante hacerse fuerte en el Gasca y es el camino a seguir», declaró el jugador nacido en Pamplona ayer en el rato de atención a prensa de los jugadores. Bien lo sabe él, que jugó hace tres años con el Palma, como visitante, y que presenció in situ varios encuentros de su hermano. El domingo, ante el Coruña, le gustó «mucho el ambiente. Jugaba la Real al mismo tiempo y tenía dudas. El público nos apoyó para remontar, hubo una comunión muy bonita entre ellos y nosotros y ojalá este domingo haya el mismo ambiente», deseó.

Sin anotar, sus cuatro asistencias en el periodo final supusieron nueve puntos claves para el GB

Rozitis, de aliado

A nivel individual, el navarro acabó con 7 puntos y 7 asistencias en los 24 minutos que pasó sobre la pista. Y su incidencia en el resultado fue total. Sin meter un solo punto en el cuarto final, dio la puntilla al Coruña con lo mejor que sabe hacer: el pase.

Dio cuatro asistencias en el periodo de la verdad, la primera para un triple librado de Motos que puso el 69-63 (min. 35). Era el primer hueco a más de dos posesiones de diferencia que abría el GB. Luego llegó el clínic con Rozitis. Lo habíamos visto ya con su hermano: Ricardo para Doblas, dentro; Ricardo conecta con Carlson, a la cazuela; Ricardo ve a Panko solo, canasta. El domingo el dúo dinámico fue Mikel Úriz y Davis Rozitis.

Tres pases seguidos del pamplonés al letón fueron canasta. Seis puntos, más los tres del triple de Motos catapultaron al Delteco hacia el triunfo. Del 66-63 al 75-63. Pescado vendido y a otra cosa, que diría aquel. Una máster class en el pase y un ejemplo para los más pequeños: cuando se bota, no se mira el balón, se levanta la vista para pasar al compañero mejor colocado.

Mikel Úriz está entre los mejores bases de la competición en cuanto al balance asistencias-pérdidas. Un dato que ejemplifica la seguridad del navarro y su visión de juego.