Australia, una cenicienta que se conforma con no irse de vacío

La selección australiana, en un entrenamiento. /Reuters
La selección australiana, en un entrenamiento. / Reuters

Liderados por nombre más que por potencial por Tim Cahill, su estrella de 38 años, máximo goleador de la historia de los 'socceroos'

JUANMA MALLOBilbao

Es Australia una de las cenicientas de este Mundial. Logró acceder gracias a que superó dos repescas (Siria y Honduras) y se quedó sin entrenador en noviembre por la salida de Ange Postecoglou. Ahora la dirige Bert van Marwijk, aquel holandés que metió a su selección en la final de 2010 perdida por los 'oranje' debido a la puntería de Iniesta y la habilidad de Casillas. Ahora, se conformará el preparador europeo –que clasificó a Arabia Saudí para Rusia pero se marchó por problemas con su contrato– incluso con sumar algún punto en la gran fiesta del fútbol.

Liderados por nombre más que por potencial por Tim Cahill, su estrella de 38 años, máximo goleador de la historia de los 'socceroos', cuentan con un centro del campo decente –Mooy y Rogic son sus corazones y pulmones–, pero sufre una tremenda debilidad en la defensa y en la delantera. Tirará de físico y disciplina un combinado que sumará su cuarta participación seguida en el Mundial.

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