El corazón croata obra «un milagro»

Modric y Mandzukic celebran el pase de Croacia a la final. /Manan Vatsyayana (Afp)
Modric y Mandzukic celebran el pase de Croacia a la final. / Manan Vatsyayana (Afp)

El equipo balcánico supera todos los obstáculos, físicos, demográficos y deportivos, para estar a un solo paso de su primera estrella con sólo 27 años de historia

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Moscú

«No sé qué decir, no es normal. Esto es un milagro. No somos conscientes de lo que hemos hecho. Hemos jugado con el corazón», acertó a decir Mario Mandzukic, emocionado tras marcar el gol que metió a Croacia por primera vez en la final de un Mundial. «Mandzukic tiene los huevos como el toro que hay en las carreteras de Andalucía», soltó Davor Suker, presidente de la Federación Croata de Fútbol y uno de esos héroes de la Copa del Mundo jugada en Francia hace 20 años y a los que esta generación ha superado. «Pensábamos que nunca íbamos a repetir la hazaña del 98. Somos cuatro millones y medio de croatas, con un presupuesto no muy alto pero invertimos en los jugadores. Me faltan las palabras desde el día 8 que estoy en Moscú», explicaba orgulloso.

Croacia tiene 27 años de historia, 4.194 835 habitantes y sólo 800 profesionales pero está en la final de la Copa del Mundo. Es la selección con peor ránking FIFA, desde que existe este, en alcanzar una final del torneo (es la 20 y Francia, cuando lo logró en 1998, era la 18) y también la primera en jugar tres prórrogas seguidas en el histórico campeonato sin que ello haya supuesto su eliminación. Nada les ha podido desviar de su sueño. «Somos un país que hemos sufrido, que hemos sobrevivido a una guerra. Nos lo merecemos. Espero que estén haciendo el amor allí para celebrarlo y en unos meses tengamos más croatas en el mundo», decía al borde de la lágrima Dejan Lovren, muy enfadado desde la previa con la actitud de los periodistas ingleses, cuando le dijeron que unos 100.000 compatriotas habían seguido la semifinal en la céntrica plaza de Ban Jelacic de Zagreb a pesar de la lluvia. «La gente estaba llorando, es algo histórico para nosotros. Hemos batido el récord de hace 20 años. Es un peso que habíamos llevado en nuestros hombros mucho tiempo pero esto es algo que nunca se olvidará».

Superar 1998

Danijel Subasic, héroe con sus paradas en las tandas de penaltis, pidió olvidar lo sucedido hace 20 años, cuando cayeron contra Francia. «Estamos en 2018 y ahora nos toca a nosotros, somos más fuertes, se acabó recordar 1998. Es la final de la Copa del Mundo y además voy contra mis amigos. Francia es un equipo top. Ellos son favoritos. Evidentemente vamos a querer ganar todos. Es un sueño», comentó el portero.

No es el único que tiene la sensación de estar en una nube. «Buenos días, no estás soñando. Croacia está en la final de la Copa del Mundo!!», exclamaba este jueves el tuit oficial de la Federación Croata de Fútbol. La presidenta croata, Kolinda Grabar-Kitarovic, también mostró su pasión en las redes sociales desde Bruselas, ya que al tener que asistir a la cumbre de la OTAN no pudo acudir a las semifinales, como sí hiciera en octavos y cuartos, pero les regaló sendas camisetas arlequinadas a Donald Trump y Theresa May. La gesta de Moscú la disfrutan en todo el país. El seleccionador Zlatko Dalic ya intuye una ausencia masiva al trabajo el lunes si Croacia llega a ser campeona del mundo.

«Demostramos nuestro carácter, tal como habíamos hecho en las dos eliminatorias precedentes, en las que siempre comenzamos perdiendo»

«Demostramos nuestro carácter, tal como habíamos hecho en las dos eliminatorias precedentes, en las que siempre comenzamos perdiendo» Ivan Perisic

Tras el partido las dos aficiones se quedaron unos minutos dentro del estadio y Perisic, nombrado mejor jugador del partido ante Inglaterra, permaneció junto a sus hijos y los de otros compañeros en el césped. Los más pequeños metían goles en la misma portería que lo había hecho él y Mandzukic unos minutos antes.... y también eran coreados por la hinchada. «Todos sabíamos lo que representa una semifinal para un pequeño país como Croacia. Demostramos nuestro carácter, tal como habíamos hecho en las dos eliminatorias precedentes, en las que siempre comenzamos perdiendo. No solíamos ser tan fuertes mentalmente», admitió el futbolista del Inter, al que Francia ha marcado su carrera. «Estuve dos años en el Sochaux, aprendí francés y aunque no jugué en el primer equipo tengo buenos recuerdos de mi época allí. Hablé con mi madre y me dijo que era un sueño que pudiera jugar la final ante Francia. Es un equipo fantástico, un bloque defensivo muy fuerte y con un excelente entrenador».

La fiebre de Rakitic

Todos hablan de cómo afectará el cansancio a Croacia, que suma 'un partido más' que su rival tras las tres prórrogas vividas en las eliminatorias. Deschamps también pudo dar minutos a los menos habituales (Mandanda, Sidibe, N'Zonzi, Kimpembe, Lemar y Dembélé) en el tercer partido de la primera fase ante Dinamarca. «Es verdad que llevamos tres prórrogas, pero tenemos buenos fisios y sobre todo tenemos mucho carácter. Mira, yo quería cambiar a algunos jugadores porque estaban cansados y ninguno quería dejar el campo. Algunos incluso jugaron con lesiones. Esto es Croacia», explicó Dalic.

«Definitivamente es un milagro»

«Estoy de acuerdo con Marco van Basten. Definitivamente es un milagro. Hemos entrado en la historia como el equipo más pequeño que llega a la final y si miramos las infraestructuras que tenemos está claro que es un milagro. Por eso estoy tan orgulloso de los jugadores. Espero que cambie esto y esta es una buen oportunidad para decirlo. El fútbol necesita más atención», manifestó Dalic ya este jueves ante los medios en el mismo estadio de Luzhniki en el que su equipo logró clasificarse para la final.

Ni siquiera Ivan Rakitic, que pasó la noche previa con «bastante fiebre», casi 39º. «Estuve tendido en la cama sacando fuerzas para poder jugar y mereció la pena. Jugaría la final sin una pierna si hace falta. También decían que en semifinales no íbamos a poder aguantar el ritmo y creo que tuvimos más ritmo que los ingleses, ellos no podían más y nosotros sí. Una final es lo más bonito que hay y vamos a estar a tope porque Francia tiene un equipo muy fuerte. Hay que hacer el partido perfecto pero si estamos en la final es para ganarla», recordó el azulgrana, que pidió con su habitual gracejo 'andaluz' reconocimiento dorado para Luka Modric. «Ya es tiempo para que tenga el Balón de Oro, a ver si se enteran estos», en relación a la gente de FIFA que tenía cerca.

«Ya es tiempo para que (Modric) tenga el Balón de Oro, a ver si se enteran estos»

«Ya es tiempo para que (Modric) tenga el Balón de Oro, a ver si se enteran estos» Ivan Rakitic

A Croacia le motivaron las «tonterías y faltas de respeto que llegaron desde Inglaterra», según relató el centrocampista del Real Madrid. «Este equipo tiene un increíble carácter y lo demostró otra vez. Dominamos el partido física y mentalmente. Parece que cuando avanza el partido mejoramos físicamente. Eso es impresionante. Nos espera el rival más duro de este Mundial pero vamos a ser 22 guerreros para dejar todo lo que tengamos. No queremos parar aquí, intentaremos seguir haciendo historia», dijo antes de hacer una promesa. «Si ganamos todo el equipo nos pintaremos el pelo. Estamos felices por nuestra gente. Croacia está en la calle sin dormir, se lo merecen».

El sueño de Kramaric

Sime Vrsjalko, que dio las gracias a los fisioterapeutas de la selección por recuperarle en «tres días», recuerda que «Croacia tiene fuerza, cualidades y carácter para superar todo». «Cuando te pones la camiseta de Croacia es para darlo todo por tu familia, por los niños, por los mayores, por la gente que amas y los que quieren a nuestro país», agregó.

«Nos espera el rival más duro de este Mundial pero vamos a ser 22 guerreros para dejar todo lo que tengamos»

«Nos espera el rival más duro de este Mundial pero vamos a ser 22 guerreros para dejar todo lo que tengamos» Luka Modric

Mientras el lateral del Atlético, que puso la bandera de Croacia en el suelo del Luzhniki, hablaba con orgullo de su país, a su espalda pasaba por la zona mixta bromeando sobre su castellano Andrej Kramaric, que está cumpliendo un sueño de la infancia... como describió siendo niño. Con 11 años, en el colegio, el profesor le mandó redactar un texto sobre su país. «Cuando veo a nuestros futbolistas escuchar orgullosos el himno antes de comenzar los partidos me gustaría hacer lo mismo. Mi país es muy hermoso, para mí el que más», escribió en esa redacción... que ahora se ha cumplido 16 años después.

Y sus padres han recorrido hasta 5.000 kilómetros en coche para presenciarlo en directo. Seguro que, como otros 10.000 aficionados croatas, animarán con orgullo en la grada del Luzhniki. A ellos tampoco les asusta el hecho de que nunca hayan podido superar a Francia. Los precedentes (cinco partidos) arrojan tres derrotas y dos empates, en los que encajó nueve tantos y sólo pudo marcar tres. «Hemos peleado como leones y lo volveremos a hacer en la final», avisó Mandzukic, al que nada, y mucho menos una estadística, le da miedo. «Los chicos han hecho historia, pero no hemos dicho nuestra última palabra. Dios mediante, seremos campeones del mundo», aventuró Dalic, nombrado en octubre para conseguir en Ucrania una repesca en la que superaron a Grecia. Ver para creer.

 

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