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Rusia 2018

La globalización del fútbol

Tengo la sensación que lo hemos globalizado todo tanto que hasta que no lleguemos a las eliminatorias directas y si es posible con algunas sorpresas en los cruces, no veremos una Copa del Mundo a la vieja usanza, hablando de fútbol y contando historias de la Copa del Mundo

La globalización del fútbol
Gaizka Mendieta
GAIZKA MENDIETA

Parece que ha pasado una eternidad, pero solamente han sido unos días, los justos para que la Copa del Mundo haya enseñado sus primeros detalles, esos que he podido ver en Kuala Lumpur, desde donde he estado trabajando estos días. A lo largo de mi carrera he podido constatar que el fútbol se vive totalmente diferente en cada sitio - pero cuando no ocurre así y los detalles se viven exactamente igual en todas partes, es cuando se convierte en un fenómeno global y desde el jueves a este domingo he podido constatar que la globalización futbolística ha llegado.

La fiesta del fútbol ha comenzado y todas las dudas que surgían sobre celebrarla en Rusia han quedado disipadas. Las aficiones animan como si fuera cualquier otro país y el color sigue en las gradas. Y cuando comienzan los partidos, solo importa aquello que nuestra forma de ver el juego y nuestro equipo nos suscita. Pero esto - ya no es así - la globalización nos lleva a otro fútbol.

La estadística llena nuestros comentarios, una estadística frente a la historia. Hubo una época en la que hablábamos de Rusia y pensábamos en Lev Yashine - figura central del cartel oficial de la Copa, pero ahora el dato es conocer si en alguno de los anteriores partidos inaugurales se habían marcado cinco goles. Muchas veces me pregunto de dónde salió tanto amor por las matemáticas.

El que será uno de los mejores partidos de la Copa - Portugal vs España - ha quedado resumido en el 'hat-trick' de Cristiano Ronaldo y su entrada en el exclusivo club de los jugadores que han marcado un gol en cuatro ediciones de la Copa del Mundo. Francia sorprende más por ser la primera selección que logra una victoria apoyándose en la parte tecnológica de la competición. Argentina es pasto de los ataques en las redes sociales, con los mensajes más duros que he leído en mucho tiempo y podría continuar con las comparaciones entre Messi y Cristiano Ronaldo como si la Copa fuera una competición particular que no terminará el día que se entregue el trofeo en la gran final, sino en la gala 'The Best' en Londres.

Y… ¿cuándo hablamos de fútbol? Porque fútbol, lo que se dice fútbol, hemos visto muy poco, y lo que es aún peor, nadie habla de ello. No es de extrañar que los medios ingleses sigan especulando con el equipo que debutará en la Copa, los argentinos sean devastadores en sus crónicas con su entrenador, los franceses antepongan la decisión de un jugador con las posibilidades de su equipo y así hasta llevar el debate en España de Julen Lopetegui a David de Gea.

Hemos visto muy poco fútbol y en algunos casos hasta selecciones sobre las que nos preguntamos qué capacidades tienen para estar jugando la Copa. Y la FIFA quiere ampliar el número de equipos, una decisión arriesgada. Lo que si estamos viendo son partidos muy sencillos para los árbitros, por un lado, quizás por sentirse apoyados por la tecnología y por otro, son partidos con menos presión de la esperada para ser una Copa del Mundo.

Tengo la sensación que lo hemos globalizado todo tanto que hasta que no lleguemos a las eliminatorias directas y si es posible con algunas sorpresas en los cruces, no veremos una Copa del Mundo a la vieja usanza, hablando de fútbol y contando historias de la Copa del Mundo.

Por cierto, Copa del Mundo, más que Mundial, algo que es consecuencia de la influencia anglosajona que hay en mi vida… Yo también me estoy globalizando.

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