Griezmann se queda solo y Neymar sigue siendo una quimera

Griezmann se lamenta durante el partido ante el Athletic./Javier Zorrilla (EFE)
Griezmann se lamenta durante el partido ante el Athletic. / Javier Zorrilla (EFE)

La lesión de Dembélé, con su profesionalidad en entredicho, se une a las de Luis Suárez y Messi ya con Coutinho y Malcom fuera del club y sin avances en la negociación con el PSG para el regreso del brasileño

P. RÍOSBarcelona

Hace menos de un mes, Ernesto Valverde tenía un problema de exceso de delanteros. Con Messi, Luis Suárez y Griezmann apuntando a tridente titular, el banquillo parecía destinado para Dembélé y Malcom y se intuía una situación complicada para Coutinho mientras se alimentaban los rumores por el posible regreso de Neymar. Tras la primera jornada de Liga, el escenario es totalmente distinto. De los siete citados, sólo Griezmann queda en pie para enfrentarse el domingo al Betis. Messi, Suárez y Dembélé están lesionados, Malcom se fue traspasado al Zenit de San Petersburgo (40+5 millones, más o menos lo que costó un año antes) y Coutinho se ha ido cedido esta semana al Bayern (8,5 millones por el préstamo y la ficha de 12 a cargo del club alemán con opción de compra de 120). ¿Y Neymar? Algo ha cambiado, sí, ya no son sólo rumores, hay negociaciones con el PSG y viajes confirmados a París pero nada indica todavía que el brasileño vaya a acabar en el Camp Nou.

Dembélé fue el último en caer. A su estilo. Lesión muscular grave en San Mamés, donde se le vio tocándose el muslo izquierdo, a la que no dio importancia hasta el punto de que disfrutó del fin de semana fuera de Barcelona sin personarse a unas pruebas médicas que al final se le hicieron el lunes a su regreso a los entrenamientos. El resultado son cinco semanas de baja por una rotura en el bíceps femoral, su sexta lesión similar en dos temporadas y un mes de la tercera. Se ha perdido la mitad de los partidos. El francés, abroncado por Piqué en Bilbao por no perseguir a Capa en la jugada del gol de Aduriz, ha agotado la paciencia de sus compañeros, los que más de cerca ven su actitud despreocupada ante estas situaciones. Por eso son varios los que han pedido el regreso de Neymar en voz alta y en privado, sabiendo que frenaría la hipotética progresión de Dembélé, sin importarle si le sientan mal esas palabras, si es que las lee o las escucha, pues la sensación de que pasa de todo es total. El brasileño no era un modelo de conducta extradeportiva, pero en el campo daba la cara y asumía responsabilidades.

A Dembélé, de musculatura sensible, pudo afectarle la pretemporada extraña del Barça, con dos giras de una semana a Japón y Estados Unidos. Más viajes y partidos que entrenamientos por necesidades económicas. Pero Luis Suárez, lesionado en el sóleo de su gemelo derecho, sólo hizo la norteamericana y Leo Messi, con la misma zona dañada que el uruguayo, no viajó a ninguna, pues se rompió el 5 de agosto en su primer entrenamiento. El argentino no está descartado para el domingo, pero llegaría justo y sin apenas entrenamientos con el grupo.

Tocará improvisar con los acompañantes de Griezmann. Rafinha, sin ser delantero se ganó en Bilbao que se cuente con él. Acaba contrato en 2020, no va a aceptar ningún traspaso ahora para llegar libre a donde quiera con el bonus económico habitual en estos casos y una cesión no tendría sentido. Para la otra banda apunta Sergi Roberto de extremo o el canterano Carles Pérez del filial, un zurdo similar a Malcom.

En cualquier caso, con cero puntos en el casillero y por detrás de Real Madrid y Atlético, el ambiente en el Barça no es el ideal para afrontar una temporada. Que se hable más de un regreso hipotético de Neymar (ahora se dice que con la fórmula de una cesión cara con opción de compra) que de opciones más realistas y realizables causa desgaste hasta en los propios jugadores. Valverde no ayuda con algunas decisiones extrañas, como las suplencias de Busquets y Rakitic en San Mamés y apuestas de inicio como las de Aleñá para retirarle la confianza en el descanso. Las sensaciones no son buenas.