Primera

El Barça más sólido se va de vacaciones navideñas con deberes

Philippe Coutinho (d), con Hugo Mallo, durante el Barça-Celta. /EFE
Philippe Coutinho (d), con Hugo Mallo, durante el Barça-Celta. / EFE

El equipo de Valverde sigue líder y encadena cuatro jornadas sin encajar goles, pero necesita recuperar la mejor versión de Coutinho y se mantiene la incertidumbre con Umtiti

P. RÍOSBarcelona

Cuarta jornada de Liga sin encajar goles del Barça más sólido de la temporada. Además de la victoria ante el Celta (2-0), es el dato que más valora Ernesto Valverde porque la fragilidad defensiva se había convertido en un lastre peligroso. Tras mantener la portería a cero ante Alavés y Valladolid en el inico de Liga, Ter Stegen recibió goles durante once jornadas consecutivas, un hecho impropio de un equipo campeón de Liga que defiende el título manteniendo el liderato. Como en ataque los números de Messi (15 tantos) y Luis Suárez (11) son más o menos los de siempre, es evidente que si el campeonato está igualado, con el Atlético presionando cerca, es por la falta de intensidad defensiva colectiva que tuvo el Barça en las dos derrotas ante Leganés (2-1) y Betis (3-4) o en el empate frente al Girona (2-2) en el Camp Nou.

Solucionado ese problema, el Barça se va de vacaciones navideñas y se despide de 2018 con otros deberes. El primero, recuperar la mejor versión de Coutinho, quien ha perdido la titularidad por dos motivos: la explosión de Dembélé, quien ya suma siete goles y jugadas desequilibrantes que ayudan a Messi al centrar la atención de los defensas rivales, y la disputa deportiva del toque de Arthur y el espíritu combativo de Arturo Vidal en la media. El extremo francés ha cerrado la puerta del tridente ofensivo al brasileño, quien tampoco puede competir en el centro del campo porque prácticamente ya se ha renunciado, y él el primero, en convertirlo en un Iniesta.

La situación de Coutinho crea cierta alarma porque nadie duda de que es jugador diferente, con una calidad extraordinaria y una valoración económica enorme por lo que costó y su condición de fijo en la selección de Brasil. Pero en el sistema del Barça comienza a instaurarse la sensación de que le cuesta consolidarse porque ni es extremo ni interior. En un 4-3-3 no está cómodo. Quizás su hábitat sea un 4-2-3-1. O puede que todo sea un simple mal momento físico y anímico porque el año de Mundial le ha pasado más factura que a otros.

Valverde confía en que el mes de enero, repleto de partidos miércoles-domingo si el Barça avanza en Copa, sirva para que Coutinho y otros jugadores menos habituales vuelvan a sentirse importantes. También servirá el inicio del año para comprobar si Umtiti podrá ayudar en el segundo semestre una vez ha regresado de Catar, donde su rodilla izquierda ha recibido un tratamiento conservador. El central francés no quiere operarse en contra de la opinión de los médicos culés. Murillo, el central colombiano cedido por el Valencia, también tendrá oportunidades inmediatas por la lesión de Vermaelen y porque Piqué y Lenglet no pueden jugarlo todo. Igualmente, los laterales del filial Wagué y Miranda aparecerán para dar descanso a Semedo y Sergi Roberto, ambos diestros con frecuentes lesiones musculares, y a Jordi Alba, en un gran momento que Valverde quiere mantener cuando llegue la Liga de Campeones y el tramo final de Liga.