Pretemporada

Europa medirá la 'Cristianodependencia'

Bale y Benzema celebran el gol del francés al United. /AFP
Bale y Benzema celebran el gol del francés al United. / AFP

En los últimos nueve años las ausencias del luso apenas pesaron en Liga, mientras que en Champions el Madrid se desplomó sin su '7'

MIGUEL OLMEDAMadrid

Este miércoles de madrugada echó a andar el nuevo Real Madrid de Julen Lopetegui, que ya nunca más será el de Cristiano Ronaldo. Con el portugués en la Juventus y sin un recambio en forma de fichaje, su rol ha salido a subasta dentro de la plantilla blanca. «Es un reto apasionante reinventar un equipo sin Cristiano, competitivo y con la máxima ambición para seguir ganando títulos», aseguró el técnico antes de su debut. Le esperaba el Manchester United y confió a Gareth Bale los galones en ataque.

Sin embargo, en el Hard Rock Stadium de Miami, quien emergió para reivindicar su figura fue Karim Benzema. Venía de un año nefasto. Su capacidad como '9' había quedado en entredicho y a las primeras de cambio se llevó el índice a los labios -no literalmente- para callar a sus detractores. Como Roberto Baggio, jugando de 'nueve y medio', el francés inició las jugadas para después terminarlas. Tuvo un remate a bocajarro nada más empezar y se le marchó rozando el poste. A la segunda, con la cabeza, sí que mancilló la meta de David de Gea: dos desmarques al primer palo que le reconcilian con el oficio de cazagoles.

En realidad, sin Cristiano el día a día del Real Madrid será bastante similar a lo que había sido durante las nueve temporadas del luso en el Bernabéu. El cambio lo notarán los blancos en las noches de etiqueta, que en clave madridista solían terminar con la corbata en la frente y la plantilla al completo bailando la conga bañada en champán.

Ganar en Champions fue durante el pasado lustro una rutina excitante para el Madrid. Siempre estaba ahí, sin perder picante. Al morbo de la décima le sucedió el de la undécima. Un año después el de la duodécima y ya en 2018 el de la decimotercera. El club blanco paseaba el escudo por Europa en zapatillas de andar por casa. Con una certeza, eso sí: Cristiano andaba por allí para fulminar cualquier conato de rebelión a derechazo limpio. O a golpe de zurdazo. O de cabezazo, que para el caso lo mismo le daba que le daba lo mismo. El resultado, siempre gol.

Desde que Florentino Pérez 'rompiera' la banca en 2009, el portugués ha protagonizado una curiosa evolución: cuanto más se han limitado sus movimientos, más decisivo ha sido en la Copa de Europa. Carreras de 50 metros al contragolpe dieron paso a desmarques cortos y explosivos para ganar el primer palo, el segundo, o el punto de penalti. Así conquistó el Viejo Continente.

Cristiano no bajó nunca de los diez goles en Champions en sus últimas siete temporadas en Chamartín, incluyendo récords como los 17 que marcó en la 2013/14 o la serie de dobletes y 'hat-tricks' en las rondas calientes en los dos últimos cursos: en la 2016/17 anotó diez de sus doce tantos a partir de cuartos de final y en la 2017/18 allanó el camino con sendos dobletes frente a dos 'cocos' como el PSG y la Juventus.

El Real Madrid puede seguir ganando sin Cristiano y sin un sustituto de postín, por supuesto. Ya se fueron otras leyendas como Alfredo Di Stefano y Raúl González y en la sala de trofeos del Santiago Bernabéu cada vez queda menos espacio. Pero la transición sin el portugués, tras un lustro de tiranía, puede ser de todo menos dulce.

Ya hace años se abrió el debate de la 'Cristianodependencia' y las cifras, en todo caso, desmontan esa teoría... En el campeonato doméstico. Con el '7' en el campo, el Madrid disputó 292 partidos de Liga con un balance de 216 victorias (un 74%), 44 empates (15%) y 32 derrotas (11%). Sin él jugó 50 partidos, de los que ganó 38 (76%), igualó cinco (10%) y sucumbió en siete (14%). De una manera se llevó el 77% de los puntos y de la otra el 79%.

Indiscutible peso goleador

La diferencia entre contar o no con Cristiano radicaba, no tanto en el signo de los partidos, sino en el resultado exacto. Si el portugués saltaba a jugar, el Real Madrid promediaba en Liga 2,83 goles por partido y encajaba apenas 0,96. Cuando no estaba disponible, el conjunto blanco rebajaba sus prestaciones a 2,62 tantos por encuentro y 1,08 recibidos. La dependencia en Liga, de haberla, la reflejaría también que Cristiano marcaba el 37% de los goles que sumaba su equipo con él.

En realidad es la Champions lo que más debería preocupar a Lopetegui ahora que no tiene a Cristiano en plantilla. Más allá de su aportación cuantitativa y cualitativa, que ahí está, alarma que el porcentaje de victorias del Real Madrid en Europa sin el '7' se desplomase durante su etapa en la capital. En nueve temporadas Cristiano sólo se perdió siete partidos de Liga de Campeones, pero el Madrid apenas fue capaz de ganar tres, contra el Galatasaray en 2013, y el Ajax y el Dinamo de Zagreb en 2011. Empató dos, contra el Milan en 2009 y el Manchester City en 2016, y cedió otros, dos frente al Milan en 2009 y el Borussia Dortmund en 2014.

Un balance irrisorio, teniendo en cuenta que con Cristiano sobre el césped el Real Madrid ganó 71 partidos de 101 en Champions League, empató 18 y sólo perdió doce. Su cuota de protagonismo, además, se elevó hasta capitalizar el 42% de los goles que marcó el equipo blanco cuando él jugó.

 

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