Jornada 8

El fútbol se escribe con goles

El fútbol se escribe con goles
Oscar del Pozo (AFP)

El Barça vapulea al Sevilla en un partido vibrante en el que el equipo andaluz pudo decantar la balanza a su favor con clarísimas ocasiones

JESÚS BALLESTEROS

Ha cogido velocidad de crucero el Barcelona. Al menos en lo que a la Liga se refiere. Enlazó su tercera victoria seguida tras un partido en el que se le reconocieron ramalazos del mejor Barça, pero en el que se le siguen destapando aún demasiados peros. Venció al Sevilla goleando en apenas diez minutos, agradecido, eso sí, por la falta de puntería de De Jong. La noche del delantero holandés es digna de estudio.

Se ha acostumbrado el equipo de Ernesto Valverde a jugar en el alambre. Algunas veces sale bien y otra no. Ante el Sevilla tocó cara. Pero jugando así, llegarán tantas derrotas como hasta la fecha. Porque si uno echa un vistazo rápido al marcador puede llamarse a engaño. Es cierto que el Barcelona resolvió de la mejor forma posible un encuentro que pintaba feo, pero el equipo azulgrana salió vivo de milagro.

Fue un partido vibrante, de nervio, de enorme calidad y en el que el equipo culé supo reaccionar ante un libreto valiente de los de Julen Lopetegui. Aun sin el mejor Messi pese al golazo de falta, el Barça mantiene el pulso con el líder y vuelve a cerrar otra victoria como local. Cuatro de cuatro en este arranque liguero.

4 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Todibo (Araujo, min. 73), Semedo, De Jong, Arthur (Busquets, min. 65), Arturo Vidal (Rakitic, min. 69), Messi, Luis Suárez y Dembélé.

0 Sevilla

Vaclík, Reguilón, Carriço, Diego Carlos, Jesús Navas, Fernando, Óliver Torres (Jordán, min. 46), Banega, Nolito (Munir, min. 46), Ocampos y De Jong (Chicharito, min. 65).

GOLES:
1-0. min. 26. Luis Suárez. 2-0. min. 31. Arturo Vidal. 3-0. min. 35. Dembélé. 4-0. min. 78. Messi.
ÁRBITRO:
Mateu Lahoz (Valenciano). Expulsó a Araujo (min. 87) y Dembélé (min. 88). Amonestó a Reguilón, Carriço, Luis Suárez, Piqué, Busquets y Banega.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la 8ª jornada de Liga, disputado en el Camp Nou.

Como Betis o Valencia antes, el Sevilla comprobó en sus carnes cómo la valentía sin acierto carece de cualquier valor cuando juegas ante el Barça y en el Camp Nou. El fútbol alegre, de precisión y a tumba abierta de los hispalenses, no tuvo recompensa alguna. Los planes de Lopetegui saltaron por los aires cuando Luis Suárez marcó de una sublime chilena que cambiaba el rumbo del choque.

Aunque siendo honrados el que cambió el rumbo del duelo fue Ter Stegen, primero con otra mano mágica de esas que se ha acostumbrado a sacar en cada duelo de los azulgrana. Corría el minuto 12 de partido y el alemán evitaba el gol de De Jong, el sevillista.

El ariete holandés comenzaba así un auténtico calvario ante la portería culé. De cabeza, con la derecha y con la izquierda. Nunca antes se falló tanto y tan claro ante un portero rival. El ex del PSV veía cómo en menos de un cuarto de hora (sólo en la primera mitad), contaba hasta con tres oportunidades únicas para hacer el primer gol del duelo, pero la suerte le era esquiva. Y los cánticos de alegría estaban reservados para la parroquia local. Primero con el mencionado golazo de Luis Suárez, quien sigue mostrando en este inicio de temporada un particular idilio con el gol.

Era el detonante que necesitaba el Barcelona para destapar el tarro de las esencias. Y en poco menos de diez minutos, se encontraba el Sevilla con dos goles en contra más. El segundo de un Arturo Vidal hábil buscando la espalda de la zaga andaluza y el tercero de un Dembélé que mostró parte del repertorio por el cual el Barcelona decidió en su día pagar la fortuna que desembolsó por él.

Lopetegui pestañeaba y no daba crédito a lo que estaba sucediendo sobre el verde del Camp Nou. Su Sevilla había tuteado al vigente campeón y había contado con ocasiones suficientes para irse al descanso con mejor rostro, pero la cruda realidad le recordaba que ante este tipo de equipos, por muy espesos que estén, los errores y la falta de acierto se suelen pagar con la pena capital.

Lo había hecho todo el Sevilla menos acertar. La noche de De Jong iba encaminada a la auténtica histeria. Arrancaba la segunda parte y el holandés volvía a lamentarse. Esta vez tras estrellar el cuero en la madera en una posición franca ante Ter Stegen.

Se marcharía minutos más tarde desesperado con su infortunio y ya desde el banquillo vería cómo Messi cerraba con golazo el marcador. El argentino lo volvía a hacer desde fuera del área para delirio de los suyos.

Después de ello llegaría el show de Mateu Lahoz en los minutos finales. El colegiado valenciano se resiste a retirarse sin meterse de vez en cuando en algún lío. Con dos expulsiones, de Araujo y Dembélé, y algunas tarjetas de más, cerró un choque sin ningún tipo de complicaciones. Cierto es que al trencilla nunca le ha hecho falta que el duelo sea especialmente tenso para resolverlo con alguna expulsión y alguna cartulina de más.