Jornada 14

La Masia sale al rescate del Barça

AFP

Los goles de Piqué y Aleñá dan la victoria al Barcelona ante el Villarreal

JESÚS BALLESTEROSBarcelona

Necesitaba el Barça recuperar también la sonrisa en Liga tras varias jornadas en las que las victorias le eran esquivas. No fue un triunfo brillante el logrado ante el Villarreal, aunque no podía permitirse el equipo culé un nuevo sonrojo ante un equipo que coquetea con la zona de descenso.

Ganó el Barcelona en una noche donde La Masía salió al rescate con goles de Piqué y Aleñá y donde el cuadro azulgrana pudo, por fin en Liga, regalarle a su entrenador la mejor celebración posible en sus 400 partidos como entrenador en Liga.

Aunque a buen seguro que a Valverde le costará salir del todo satisfecho con el duelo de los suyos. Porque las numerosas bajas no deben servir nunca como excusa a un Barça que, eso sí, volvió a dejar la portería a cero después de cinco partidos encajando.

2 Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Alba, Busquets, Rakitic, A. Vidal (Aleñá, min. 70), Coutinho (Malcom, min. 80), Dembelé y Messi.

0 Villarreal

Asenjo, Mario Gaspar, Álvaro, Víctor Ruiz, Pedraza, Cáseres, Cazorla, Trigueros (Bacca, min. 67), Fornals, Chukwuezey Gerard Moreno (Toko Ekambi, min. 79).

goles
1-0. min. 46. Piqué. 2-0. min. 87. Aleñá.
árbitro
Munuera Montero (andaluz). Amonestó a Víctor Ruiz, Lenglet, Álvaro, Jordi Alba, Fornals, Pedraza.
incidencias
Estadio Camp Nou. 73.003 espectadores.

Además, y reconociendo que el Barcelona está lejos de su mejor versión por muchos partidos que gane, ante el Villarreal dejó algunas pinceladas de lo que puede ofrecer el equipo de Valverde cuando el guión inicial no salga. Y esto, será un cabo al que aferrase en los muchos partidos irregulares que seguro están por venir.

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Más allá de que Piqué, en racha, abriera la lata en el Camp Nou, la ausencia del nueve, permitió ver algunas correcciones tácticas con Messi moviéndose por toda la zona ofensiva, con Vidal haciendo a veces de referente ofensivo y con un Dembélé muy activo en las facetas de ataque.

Hace bien el jugador galo en dedicarse a lo que mejor sabe hacer, que no es otra cosa que jugar al fútbol. Buscó con insistencia a su marcador, Pedraza, al que doblegó casi en todas las intentonas. Pero también se asoció con cierta frecuencia y fue uno más en esa productiva dinámica que tiene el Barça cuando sus jugones se buscan rondando la portería rival.

Con ciertas dificultades creativas, el Villarreal no perdió la cara al duelo en ningún momento. De hecho, fue el que primero amagó con marcar, pero el tiro de Gerard Moreno se estrelló contra la madera. El susto refrescó las ideas de los locales, que lograron una mayor fluidez en sus acometidas a la meta de Asenjo.

Nada pudo hacer en el remate de cabeza de Piqué, aunque minutos más tarde evitaría el segundo del Barça a tiro casi a bocajarro de Messi. El argentino se encontró varias veces con el portero del Villarreal que, nada más arrancar la segunda mitad, sacaba otro gol al argentino.

Fue este segundo asalto un calco del primero en lo que a disposición de ambas escuadras se refiere, aunque Calleja quiso sacar a los suyos un poco de la cueva en la que estaban metidos desde que entró el gol de Piqué.

Buscando algo más la posesión del choque, el Villarreal dio un paso al frente que aprovechó el Barça para jugar a la contra. Su presencia en la portería de Ter Stegen fue casi testimonial obviando aquella primera ocasión clarísima de Moreno, más preocupado de sus rencillas con Piqué que de crear peligro.

Pero el duelo no estaba cerrado y los fantasmas de los últimos partidos ligueros sobrevolaban el Camp Nou. Básicamente, porque por enésima jornada, el duelo del equipo azulgrana acabó siendo un correcalles en el que no existe ni orden ni concierto.

El único culé que parecía sentirse cómodo en esas lides era Dembélé, que buscaba una y otra vez la galopada para acabar cerrando el partido. Pero la obra maestra llegaría de las botas del de casi siempre. Se consumían los minutos finales del duelo cuando Messi decidió parar el tiempo encontrando el hueco donde él sólo lo vio. Cuando el público en general entendía que se imponía salir a la contra, el argentino pidió tiempo, pausa y dejó habilitado al canterano Aleñá, quien finalizaba ante Asenjo como si toda su vida hubiese sido delantero centro para materializar su primera diana en la Liga. Un señor gol que calmaba los ánimos en el Camp Nou y cerraba un triunfo que devolvía a la senda de victorias a los de Valverde.

 

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