Las hamburguesas de Cristiano Ronaldo

El atacante portugués ha confesado que, con doce años, una trabajadora del McDonald's le regalaba la comida sobrante porque no podía pagarla

Cristiano Ronaldo se lamenta durante el partido entre el Atlético de Madrid y la Juve. /Reuters
Cristiano Ronaldo se lamenta durante el partido entre el Atlético de Madrid y la Juve. / Reuters
Karel López
KAREL LÓPEZ

Cada persona tiene su historia. Y los deportistas, como personas que son, también atesoran la suya propia. Algunas tenemos la suerte de conocerlas y otras, en cambio, se nos escapan o nadie las desentierra. La de Cristiano Ronaldo, el hombre del ego por las nubes y de los mil y un goles, ha salido a la luz; ese tesoro que nos enseña tantísimas cosas sobre la vida ha sido descubierto por él mismo. Y pongo su historia a la altura de una joya porque lo que vivió el atacante portugués cuando era un crío nos sirve para darnos cuenta de que hay ocasiones en las que el éxito llega gracias al esfuerzo y al trabajo, a pesar de todo el sufrimiento que hay por el camino.

Ahora puede llevar una vida lujosa, caprichosa incluso. Sin embargo, la infancia de Cristiano Ronaldo no fue fácil. Los problemas económicos que atravesó su familia cuando el ahora futbolista era un niño ya habían salido a la luz; también la muerte de su padre por problemas con el alcohol. Pero lo último que ha confesado el luso en el programa 'Good Morning Britain' se lo había guardado hasta ahora solo para él. Cristiano Ronaldo, en su etapa como jugador del Sporting de Lisboa y con tan solo 12 años, pasaba hambre. No era el único joven del equipo que lo hacía. Y por eso acudía junto a varios de sus compañeros a un McDonald's en el que una de las trabajadoras les regalaba las hamburguesas sobrantes.

«Tenía 12 años y no tenía dinero. Además vivía con otros jugadores de mi edad de otras partes de Portugal. Fue difícil sin mi familia. Recuerdo que había un McDonald's cerca donde pedíamos las hamburguesas que sobraban y una señora llamada Edna y otras dos chicas siempre nos daban alguna», contaba Cristiano Ronaldo. No le da vergüenza reconocerlo porque sabe de dónde viene. Esto le honra, a pesar de la soberbia que en otros momentos acostumbra a transmitir. «Quiero invitarlas a cenar en Turín o Lisboa y devolverles lo que hicieron por mí. Nunca lo olvidaré», seguía el atacante portugués, actual jugador de la Juventus de Turín.

Con esto no pretendo únicamente poner en valor la historia de Cristiano Ronaldo, sino tratar de hacer ver que las apariencias engañan y que hay deportistas (personas, a fin de cuentas) que antes de alcanzar el Olimpo han visto en primera persona cómo es el infierno.