Fútbol

Guadalupe Porras: «Da igual el Ejército o el arbitraje, el que es machista es machista»

Neutral. «Los árbitros no tenemos equipo. El único equipo es el arbitral»./EFE
Neutral. «Los árbitros no tenemos equipo. El único equipo es el arbitral». / EFE

La primera juez de línea de la máxima categoría dejó de ser futbolista por el silbato. «En cada momento he hecho lo que he querido», dice

JAVIER VARELA

Guadalupe Porras dejó de marcar goles para impartir justicia en los terrenos de juego y se ha convertido en historia del fútbol español. Esta extremeña de 31 años, que arbitra desde los 16 y estuvo nueve en el Ejército de Tierra, es la primera juez asistente en la máxima categoría.

- ¿Por qué árbitro?

- Me apasionaba el fútbol y jugaba, pero un amigo de mi tío me propuso probar el arbitraje. Le hice caso, probé y me gustó mucho. A medida que fue pasando el tiempo, me fue atrapando, hasta que tuve que decidir por uno de los dos caminos.

- ¿Es una futbolista frustrada?

- No es mi caso, desde luego. En cada momento he hecho lo que he querido. Hasta el día que tomé la decisión, compaginaba arbitrar y jugar. Estuve jugando en Primera y decidí quedarme en el arbitraje.

- ¿Era mejor como futbolista o lo es como árbitra?

- Como arbitra no me ha ido mal (risas). Como futbolista jugué en Primera en el Puebla y en el Olivenza. Además, llegué a la selección extremeña.

- El árbitro es el personaje más ingrato del fútbol.

- Cuando los equipos fallan, al final el que tiene la culpa es el árbitro. Pero estamos para lo que estamos. Nuestro papel es tomar decisiones e impartir justicia.

- Imagino que, dado que estuvo en el Ejército, le habrán dicho muchas veces que es «una mujer de armas tomar».

- Entré en el Éjército de Tierra a los 19 años y estuve nueve, hasta que decidí salir porque mi forma de pensar ya no era la misma que cuando entré.

- ¿Dónde hay más machismo, en el Ejército o en el fútbol?

- En el arbitraje no he vivido nada de machismo y siempre he tenido las mismas oportunidades que mis compañeros. En el Ejército... De cuando entré hace trece años a cuando lo dejé, evolucionó. Da igual en el arbitraje que en el Ejército, el que es machista es machista.

- ¿Ha vuelto algún día a casa diciendo que no volvía a arbitrar?

- No. Nunca. Es verdad que he vivido momentos buenos y malos, pero, cuando han sido malos o duros, los he transformado en momentos de seguir trabajando.

- ¿Es más complicado para una mujer llegar a Primera?

- No. Ahora hay un escaparate, la Liga femenina, que permite ver a árbitras todos los fines de semana y puedes encontrar referentes. Cuando empecé tenía pocas referentes, sólo dos árbitras de Extremadura. No había una Liga femenina que se televisara y no había esa repercusión mediática. Ahora las chicas quieren arbitrar.

- ¿Se siente un icono dentro del arbitraje?

- Cuando consigues llegar a Primera, lo que sientes es que todo se puede conseguir. Cualquier chica que comience puede decir: «Si ha llegado Guadalupe, también puedo conseguirlo yo». A todas esas las animaría a que fueran árbitras si les gustan este deporte y este mundo, porque es duro pero es bonito. Aquí no se consigue nada si no se trabaja. Nadie regala nada.

- ¿Cuál es su siguiente reto?

- Ir partido a partido. Llevo dos encuentros de Liga y quiero seguir arbitrando cada partido que me llegue con mucha ilusión.

- ¿Siente que los futbolistas le respetan dentro del campo?

- Sí. No he sentido que me miren de forma diferente a un compañero. Me ven como árbitro, no como mujer.

- Su peor momento...

- Hace dos años en Tenerife, cuando me lanzaron un objeto desde la grada. Fue desagradable, pero me hizo ser más fuerte y más dura. No se ha vuelto a repetir.

- ¿Y el mejor?

- El ascenso a Primera. Cuando salí al terreno de juego, me pasaron por la mente todo los campos en los que he arbitrado, la gente que he conocido, los equipos... Fue algo muy bonito.

- ¿Puede ser un árbitro de un equipo?

- No. A un árbitro le gusta la justicia, ser neutral, y nunca puede decantarse por un equipo. Los árbitros no tenemos equipo. El único equipo es el arbitral.