Fallece Xabier Azkargorta, un entrenador que trascendió al fútbol
El técnico azpeitiarra murió este viernes en Bolivia a los 72 años tras una larga etapa de complicaciones cardiacas
Xabier Azkargorta (Azpeitia, 1953) falleció este viernes en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) a la edad de 72 años tras largo tiempo batallando con diferentes problemas cardiacos. El fútbol queda huérfano de un técnico irrepetible al que siempre le atrajo el desafío; y la vida pierde a un personaje que trascendió su faceta de entrenador, sobre todo en Bolivia donde su muerte se llora como la de un hijo. «Se fue un grande, Xabier Azkargorta, parte de nuestra historia no solo futbolística. Unidad, bandera de todos, orgullo», escribió ayer sobre él Carlos Mesa, quien fuera presidente boliviano a comienzos de siglo.
'Bigotón', 'Profesor' o 'El Vasco', como era conocido, fue un tipo a contracorriente, cargado de sabiduría y con una actitud siempre alejada del conflicto. Como buen azpeitiarra dio sus primeros pasos como futbolista en el Lagun Onak antes de fichar a los 15 años por la Real Sociedad. En su etapa como juvenil coincidió con jugadores como Biurrun, Mandiola o José Mari Bakero antes de poner rumbo al Athletic. «Con 17 años yo quiero hacer Medicina y no hay facultad de Medicina en San Sebastián, entonces es por eso que me voy a Bilbao», explicó Azkargorta.
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Grande desde lo sencillo
Allí, con 20 años y entrenando con el filial, sufre una grave lesión de rodilla pero decide no operarse ante el riesgo de quedarse cojo y retorna al Lagun Onak, donde participó del ascenso a Tercera en 1975. Una nueva lesión ante el Getafe Deportivo le obliga a retirarse y «paso a hacer el curso de entrenador. Obtengo el número uno en mi promoción en Oviedo y, a partir de ahí, decido comenzar desde abajo y decido ir a los juveniles del Lagun Onak», recordaba.
Comienza entonces una carrera como técnico que le lleva al Aurrera de Ondarroa y al Nàstic de Tarragona antes de, con 29 años, toma las riendas del Espanyol en Primera División, categoría en la que dirigiría también a Valladolid, Sevilla y Tenerife.
Un fax, un viaje y la gloria
Tras ser cesado en 1991, y fiel a su espíritu inquieto que le caracterizaba, decidió apartarse del fútbol y montar su propia clínica de medicina deportiva en Barcelona, colaborando en los Juegos Olímpicos.
Pero ese mismo año, en octubre, Azkargorta es contactado por fax por la Federación Boliviana, que le ofrece el cargo de seleccionador. Se niega a dar una respuesta por fax y viaja al país para conocer de primera mano lo que allí le esperaba. Y donde muchos hubieran visto una multitud de problemas que les habría hecho coger el avión de vuelta, el azpeitiarra vio una oportunidad y decidió aceptar el reto. «Los técnicos quieren destacar en Sudamérica para dar el paso e ir a entrenar a Europa. Yo lo hice al revés».
Bolivia era un país sin ninguna tradición futbolística. De hecho, los futbolistas eran personas sin ningún tipo de reconocimiento social. Por no hablar de las condiciones en las que tenían que desarrollar su profesión: mala alimentación, falta de higiene, unas infraestructuras obsoletas o inexistentes, unas difíciles conexiones viarias o el clima y la altitud, ésa que los rivales fueron poniendo como excusa recurrente cuando perdían ante 'La Verde' durante la fase de clasificación para el Mundial de 1994 de Estados Unidos.
Y es que la llegada de Azkargorta supuso toda una revolución estructural para el fútbol de aquel país. Por primera vez Bolivia se clasificó para un Mundial y compartió grupo con la España de Clemente, Alemania y Corea del Sur para caer eliminada en la primera fase. «Al fútbol se juega como se vive» fue su frase de cabecera que aún hoy resuena en Bolivia convertida en credo.
Chile, Japón, México, China...
En 1995 cambió nuevamente de rumbo y se hizo cargo de la selección de Chile donde se encontró con un ambiente hostil desde los inicios que le llevó a soltar en su despedida, tras dos años, una de sus míticas frases: «Muerto el perro, se acabó la rabia».
El Yokohama Marinos japonés supuso una nueva aventura en su carrera. El entonces emergente fútbol nipón le dio la oportunidad no sólo de reencontrarse con el éxito -ganó la J1 League- con jugadores como Julio Salinas en sus filas, sino de enamorarse de una cultura que caló tan hondo que llegó a aprender japonés.
En 2003, la llegada de Florentino Pérez a la presidencia y su decisión de crear escuelas en Sudamérica y Centroamérica hacen que Jorge Valdano y Emilio Butragueño piensen en su figura para ser el director de las academias internacionales, cargo que ostentará hasta que en 2005 se hace cargo del Chivas mexicano durante tres meses.
Azkargorta se establece definitivamente en el país tras hacerse cargo otra vez de la selección en una breve etapa e inicia un recorrido por diferentes clubes de la División Profesional del país como Oriente Petrolero, Bolívar, Sport Boys y Atlético Palmaflor, su último equipo en 2020.
Con Bolívar logró uno de sus mayores hitos a nivel de clubes en el país al jugar las semifinales de la Copa Libertadores 2014. «Xabier nos demostró que el boliviano sí puede, que no existen límites cuando se trabaja con excelencia y cuando se confía de verdad en nuestro talento», manifestó ayer Marcelo Claure, presidente del club.
Su última aparición pública se produjo en redes sociales el pasado 22 de octubre: «Hace varios años que padezco una enfermedad cardíaca, pero estoy estable bajo el cuidado permanente de mi esposa e hijo». Su corazón dejó de latir. Queda su legado.
Formó parte de la plancha de Ignacio Gallo
En 2001 Azkargorta decidió tomar parte en las elecciones de la Real Sociedad formando parte de la plancha que encabezaba Ignacio Gallo, quien había confiado en el azpeitiarra para ser Director General Deportivo. «Será el que decida los fichajes tanto del entrenador como de los jugadores», explicó entonces el cirujano vizcaíno que perdió las elecciones ante José Luis Astiazaran, por lo que Azkargorta no pudo regresar al club txuri-urdin.
El técnico azpeitiarra fue también comentarista futbolístico en DV durante muchos años. «Brillante, erudito y divertido. Un fenómeno», le recuerdan en esta casa. Y también, de la Champions League en ETB junto a Mikel Olazabal entre los años 2009 y 2012. Colaboró en el programa 'Fiebre Maldini' y fue también comentarista radiofónico.
Pero seguramente una de las facetas más desconocidas de Azkargorta fue su participación en la Donosti Cup de 2011 dirigiendo a un equipo de mujeres guaraníes que tras superar el machismo del país y dificultades personales lograron sacar un equipo con el que se presentaron en el torneo donostiarra. «Llegan cansadas del viaje», dijo Azkargorta, «pero van a jugar un fútbol total. A ilusión no les va a ganar nadie».