Euskadi gana en el césped y Palestina vence en las gradas
Elgezabal, Guruzeta e Izeta guía el triunfo vasco en una velada donde el fútbol y la reivindicación han caminado de la mano
Desde primera hora de la mañana de este sábado, Bilbao latió con una intensidad poco habitual y lo hizo envuelta en un mosaico de ikurriñas, ... bufandas verdes, blancas y rojas y centenares de banderas palestinas que llenaron las inmediaciones de San Mamés. Las calles se convirtieron en un espacio de reivindicación doble: el fin del sufrimiento en Palestina y la oficialidad para la Euskal Selekzioa. La ciudad vivió un ambiente festivo y reivindicativo al mismo tiempo, con una multitud que superó los 51.000 asistentes y que transformó la noche en una cita de relevancia internacional.
Euskal Selekzioa
Aitor Fernández, Álvaro Núñez, Zubeldia, Elgezabal, Aihen, Jauregizar, Gorrotxategi, Hugo Rincón, Kike Barja, Guridi y Guruzeta. También jugaron Marrero, Gorosabel, Guevara, Serrano, Ibáñez, Galarreta, Herrando, Unai García, Lekue, Izeta y Zarraga.
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Palestina
Rami Hamada, Battat, Hamed, Mahajneh, Mohammed, Hamdam, Sawafta, Seyam, Nabris, Alqaq y Qunbar. También jugaron Taha, Termanini, Saba, Kharoub, Abuwarda, Dabbagh, El Haija, Mousa, Zeidan y Hussein.
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Goles 1-0, m.4: Elgezabal; 2-0, m.43: Guruzeta (penalti); 3-0, m.76: Izeta.
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Indicencias 51.396 espectadores.
Antes del inicio del encuentro, los jugadores de Palestina saltaron al césped portando una pancarta con el mensaje 'Stop genocide', gesto que fue recibido con una ovación cerrada por parte de la grada. Acto seguido, San Mamés guardó un minuto de silencio en memoria de todas las personas fallecidas en Gaza. Un silencio estremecedor que terminó con un aplauso largo, sentido, casi catártico, que unió a toda la afición en un mismo clamor por la paz y la dignidad.
Ya con el balón en juego, la Euskal Selekzioa arrancó con ímpetu. El equipo dirigido por Jagoba Arrasate se lanzó desde el inicio sobre la portería defendida por Hamada. Tras dos saques de esquina consecutivos, Kike Barja puso un córner preciso al primer palo y Elgezabal, llegando en carrera, firmó un magnífico cabezazo para inaugurar el marcador. El tanto desató la euforia en las gradas, que no habían dejado de entonar cánticos por Palestina y por la oficialidad vasca desde el primer minuto.
Euskadi volcó buena parte de su ataque por la banda izquierda, donde Aihen Muñoz se mostró incisivo y profundo, combinando con Barja y generando constantes situaciones de peligro. En el minuto 12, una acción de Zubeldia sobre Zeid encendió las protestas del combinado palestino. El central vasco llegó tarde y no tocó balón, en una jugada que bien pudo haberle costado la expulsión si hubiese habido VAR.
A pesar del dominio vasco, Palestina fue creciendo con el paso de los minutos. Aprovechó una pérdida de Gorrotxategi en el 20 para generar su primera gran ocasión. Tamer Seyam, el atacante más activo de los asiáticos, llegó a línea de fondo y puso un centro preciso al corazón del área. El remate posterior obligó a Aitor Fernández a despejar a córner.
Gorrotxategi y Jauregizar recuperaron el control del partido en el centro del campo tras unos buenos momentos del combinado palestino. En las gradas, el ambiente era incesante. Cánticos, aplausos, bengalas en los fondos y una comunión evidente entre reivindicación política, solidaridad y fútbol.
El segundo gol llegó poco antes del descanso. Hugo Rincón, muy participativo desde la derecha, se internó en el área y cayó derribado en una acción que el árbitro señaló como penalti. Guruzeta asumió la responsabilidad y engañó al guardameta palestino para poner el 2-0 y llevar a la Euskal Selekzioa al descanso con una ventaja sólida y una sensación de dominio controlado.
Carrusel de cambios
La reanudación del encuentro llegó acompañada de un carrusel de cambios. Aihen y Zubeldia permanecieron sobre el césped unos minutos más, aunque ambos se retiraron en el minuto 60. Gorrotxategi, en cambio, no volvió del vestuario tras el descanso. El relevo bajo palos lo asumió Unai Marrero, guardameta txuri-urdin.
El primer aviso tras el paso por vestuarios llegó de la mano de Ruiz de Galarreta, que probó suerte desde la media luna. Apenas unos minutos después, en el 52, volvió a rozar el gol la selección vasca tras un buen cabezazo de Guruzeta que se marchó alto.
Aunque la Euskal Selekzioa continuó mandando en el juego y monopolizando la posesión, el ritmo se vio claramente reducido respecto a la primera mitad. Sin embargo, la grada de San Mamés mantuvo intacta la energía. Al grito de 'Palestina askatu', miles de aficionados encendieron las linternas de sus teléfonos. Un gesto colectivo que volvió a fusionar fútbol y reivindicación.
En el minuto 76 llegó el tercer tanto, obra de Izeta. El delantero de Aia cazó un balón suelto dentro del área, se perfiló con un elegante recorte y golpeó con la izquierda. Un gol de gran calidad técnica que puso el 3-0 y cerró el encuentro. La Euskal Selekzioa cerró así una noche histórica no solo por el resultado, sino por la dimensión emocional y humana que envolvió a San Mamés, un estadio convertido en altavoz global.
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