VUELTA ESPANA

Yates gana una Vuelta de transición

Miguel Ángel López y Enric Mas descuelgan a Simon Yates en la subida al Coll de la Gallina, donde el mallorquín se llevó la etapa./EFE
Miguel Ángel López y Enric Mas descuelgan a Simon Yates en la subida al Coll de la Gallina, donde el mallorquín se llevó la etapa. / EFE

El inglés sujeta la victoria el día que Enric Mas confirma que tiene el futuro en sus manos

20ª ETAPA IÑAKI IZQUIERDO

Una actuación heterodoxa el último día bastó a Simon Yates (Mitchelton) para asegurarse la victoria en una Vuelta a España menor, de transición hacia la época de Enric Mas (Quick-Step), 23 años, como primer espada del ciclismo de vueltas de tres semanas. El mallorquín ganó la etapa del Coll de la Gallina y subió del cuarto a segundo puesto de la general, a costa de Alejandro Valverde (Movistar) y Steven Kruijswijk (Lotto-Jumbo). Miguel Ángel López (Astana) será hoy tercero en Madrid. Repite podio, ya que también ocupó el tercer escalón del Giro. El colombiano, de 24 años, forma parte de ese mismo futuro que reclama para sí Mas.

Yates es el justo vencedor de una Vuelta que no ha sido la mejor carrera de la temporada y cuyos resultados deberán someterse al examen del tiempo. Ha sido emocionante y entretenida, pero ha dado la sensación de que el nivel no ha sido máximo, demasiada gente demasiado justa. El hundimiento el último día de Alejandro Valverde no hizo sino confirmar esa sensación. Nairo Quintana ya había flojeado mucho antes. Tanto uno como otro son corredores de bastante más entidad que Simon Yates, pero el corredor del Mitchelton les ha derrotado con facilidad, sin discusión.

Al inglés, su ciclismo alegre y su aceleración le han bastado para ganar la Vuelta. La ronda española tenía un reto complicado este año, después del espectacular nivel que han tenido el Giro y el Tour. El inolvidable duelo entre Froome y Dumoulin en Italia y la suma de Thomas en Francia dejaban poco margen de maniobra a la Vuelta. Los tres gigantes disponibles de las rondas de tres semanas (Nibali se presentó en la salida de Málaga lesionado) no estaban en liza.

Valverde se hundió en la subida final, perdió el podio y llegó a meta escoltado por Quintana

Ayer, Yates corrió de forma extraña. Después de que su equipo, y en especial su hermano Adam, controlasen la carrera con seguridad, el líder atacó sin ninguna necesidad en la última subida, a diez kilómetros de meta. Tras rodar unos minutos con Mas y López, se descolgó. Enseguida perdió veinte segundos. Nunca pareció que la crisis pudiera llegar a convertirse en algo similar a lo que le sucedió en la Finestre, pero no ayudó a que su actuación en la Vuelta tenga la consideración de indiscutible. Tenía una ventaja enorme con el mallorquín (2:15) y con el colombiano (2:29) y no necesitaba exponerse así.

De ahí que la lectura sea que la Vuelta ha resultado una carrera de transición. No es probable que el año que viene se pueda ganar con este nivel, como no habría sido posible hacerlo la temporada pasada, con el brillante duelo entre Froome, Nibali y Contador.

El futuro se llama Enric Mas, pero Simon Yates solo tiene 26 años. También puede y debe ir a más. Lo mismo que López, que termina tercero, igual que en el Giro, pero mientras en la Vuelta ha sido protagonista activo en Italia no tuvo ningún papel preponderante, más que pelear a brazo partido el podio con Richard Carapaz (Movistar).

El líder y su equipo controlaron el día a la perfección, pero su subida a La Gallina fue extraña

Lejos de suponer un problema para la Vuelta, que esta edición pueda considerarse de tránsito hacia nuevos escenarios es perfectamente razonable. La carrera ha encontrado su identidad, genera interés, atrae a excelentes ciclistas y ha descubierto talento. De unos años a esta parte, la carrera ha tenido un papel importante en la definición de que es el ciclismo moderno, con sus kilometrajes cortos y finales explosivos, fundamentalmente.

Si Mas termina por convertirse en una figura -como parece-, el paso decisivo habrá sido el que dio ayer. No el primero, porque el primero lo dio en la Vuelta al País Vasco, donde estrenó su palmarés profesional nada menos que en Arrate. Ayer cambió la cima mítica eibarresa por una de esas subidas que dan personalidad a la Vuelta.

Valverde y Kruijswijk, de 38 y 31 años, respectivamente, dejaron paso a los jóvenes. El murciano ha dado la sensación de llegar muy justo al final de la Vuelta, lo que puede comprometer sus aspiraciones en el Mundial, el día 30. Llegó a meta a rueda de Quintana, en una imagen desagradable para un equipo como el Movistar, uno de los más fuertes del mundo. Se ha notado la presión antes y después del Tour. La historia de los tres tenores no acabó de cuajar en Francia y, tras la lesión de Mikel Landa, los dos líderes históricos del equipo no han podido con la Vuelta, aunque Valverde se va con dos victorias de etapa.

Ion Izagirre (Bahrain) conservó su noveno puesto en la general a base de oficio, pese a ir sufriendo desde el principio. Ha sido el mejor vasco de la carrera, junto a Óscar Rodríguez (Euskadi-Murias) y su victoria en La Camperona.

La Vuelta coronará hoy a Simon Yates. Al margen de otras lecturas, un buen ganador y el mejor sin discusión de la carrera.

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