Ciclismo | Vuelta

El triunfo de la tercera vía

Simon Yates descorcha una botella de champán en lo alto del podio de Madrid./AFP
Simon Yates descorcha una botella de champán en lo alto del podio de Madrid. / AFP

Simon Yates y su gemelo Adam han seguido un camino propio en el ciclismo

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

El maillot rojo de Simon Yates (Mitchelton) es el triunfo de la tercera vía dentro del ciclismo. El ganador de la Vuelta y su gemelo Adam han recorrido un camino propio en su trayectoria profesional. No escogieron la ruta natural para dos británicos, la estructura innovadora del Sky, ni al rechazarla optaron por la tradición de los viejos países de ciclismo. En 2014 decidieron alejarse de las dos corrientes antagónicas en el ciclismo de élite y ficharon por el Orica australiano, donde siguen ahora con el patrocinio de Mitchelton.

En estos años, la tensión entre lo nuevo y lo viejo la ha ganado por aplastamiento lo nuevo, el Sky. Ha dominado el Tour de Francia con una sucesión de campeones y ha impuesto su ideología. Ha generado pocas simpatías. Los Yates no se han sentido aludidos por esa influencia y han seguido su camino bajo el paraguas australiano. La tercera vía fue una expresión acuñada por el nuevo laborismo británico de Tony Blair, que pretendía busca una síntesis con lo mejor del estado social y el libre mercado. La trayectoria de los Yates también suena a ese deseo de tener lo mejor de dos mundos.

La victoria de Simon Yates en la Vuelta a España confirma que aquella elección fue atinada. Pocos creen que uno de los dos gemelos habría estado ayer en lo más alto del podio de Madrid si hubieran optado por recalar en el Sky. Geraint Thomas ha ganado el Tour de Francia este año, después de servir fielmente a las órdenes de Bradley Wiggins y de Chris Froome durante años.

La elección de los Yates es contracultural. En estos tiempos se observa una tendencia de grandes deportistas a unirse a los proyectos más poderosos, aún a costa de recortar sus sueños. Es algo que lamentó hace unos meses el exentrenador del Arsenal, Arsene Wenger, al dejar el banquillo del equipo de Londres después de más de veinte años. Le preguntaron si Guardiola había reinventado el fútbol y respondió que lo que había cambiado era la decisión de muchos grandes futbolistas de asumir papeles secundarios en grandes equipos para ganar títulos, algo, remarcó, inimaginable años atrás, cuando una figura reclamaba para sí el estrellato total y absoluto. De esta forma, cada equipo tenía su figura. Eso es lo que ha cambiado, resumía Wenger.

En este sentido, los Yates han sido antiguos. Mejor cabeza de ratón que cola de león. En estos cuatro años, el Orica-Mitchelton se ha moldeado a su imagen y semejanza, ellos han definido el perfil del equipo. Lo que han exigido las estrellas toda la vida.

La victoria en la Vuelta confirma a Simon Yates en esa categoría. Se une al selecto grupo de los ganadores de grandes vueltas, con los Froome, Dumoulin, Thomas y Nibali -que le someterán a prueba en el futuro inmediato- y los Quintana y Valverde -a quienes ya ha derrotado-.

El triunfo en Madrid es coherente con la trayectoria del ganador, que viene mostrando sus crecenciales en el gran ciclismo desde el Tour del Porvenir de 2011, con 19 años, donde ganó una etapa ante figuras de la talla de Nairo Quintana, Tom Dumoulin, Romain Bardet o Esteban Chaves. En 2013 ganó una etapa en la Vuelta a Gran Bretaña ante los profesionales, corriendo con la selección amateur de su país.

Ya en la élite, su historial es solvente. Ganó en Ordizia y una etapa de la Vuelta a España en 2016; una etapa de la París-Niza, otra de Romandía y Estella en 2017; y en este 2018, antes de su etapa y la general de la Vuelta ya había ganado etapas en París-Niza, Volta a Cataluña, Giro de Italia (3) y Vuelta a Polonia.

Los Yates han sido a lo largo de su carrera unos ciclistas consistentes en la segunda línea de las vueltas de tres semanas. No estaban para ganar, pero siempre estaban delante. Tanto Simon como Adam acreditaban regularidad en el Top 10 .

El Giro, punto de inflexión

Hasta que la pasada primavera, Simon dio el paso adelante que puede marcar su carrera si lo confirma en el futuro inmediato. Dominó el Giro con enorme clase y autoridad, ganó tres etapas y la maglia rosa era suya. Su triunfo parecía cosa hecha pero su desfallecimiento, acompañado del ataque memorable de Chris Froome en la Finestre, le dejó sin victoria, sin podio y sin casi nada.

Le dejó una lección que aprendió. Y por eso ayer se coronó en Madrid. Pocas personas conocen mejor a los hermanos Yates que Neil Stephens. El excorredor australiano afincado en Oiartzun desvela cómo aquella derrota, lejos de hundirle, le hizo más fuerte: «Fue sorprendente lo que le pasó a Simon en el Giro. No calculó bien sus esfuerzos, pero aprendió la lección. Yo mismo tuve una conversación larga con él en la Clásica de Ordizia, donde hablamos de esas cosas. Qué podía hacer, cómo maniobrar con sangre fría... Tiene la cabeza muy bien amueblada. El hecho de ganar la Vuelta a España no se le ha subido a la cabeza. Los dos son humildes y les gusta andar en bici y atacar cuando tienen piernas».

Stephens -que siempre ha reconocido que «no fuimos nosotros los que les elegimos a ellos, sino ellos a nosotros»- ha guiado su carrera desde sus inicios hasta que recientemente se ha desvinculado del equipo Mitchelton. «Era cuestión de tiempo que uno de los dos ganase una vuelta grande. Desde que pasaron a profesionales han demostrado que tienen motor y ganas de sacrificarse».

La victoria de Simon en la Vuelta a España no resuelve, en opinión del técnico oiartzuarra, la pregunta de quién de los dos Yates es mejor. «Depende a quién preguntes, las respuestas serán al 50%. Tiene más brillantez Simon, que desde muy joven demostró su capacidad para ganar. Adam es más duro. Tiene la capacidad de caerse en la bajada de Igeldo de la Clásica de San Sebastián y volver el año siguiente para ganar. El uno por el otro, tienen mucho que decir en el futuro. En líneas generales, pienso que Simon es más completo que Adam, pero los dos tienen nivel para estar en lo más alto».

Tras la victoria en la Vuelta, la pregunta es si Simon Yates está a la altura para competir con los Froome, Dumoulin o Geraint Thomas. «Eso son palabras mayores», admite Stephens. «En los próximos meses habrá que analizar dónde pueden mejorar». Hasta ahora, los gemelos han elegido su propio camino y han acertado con cada paso que han dado en su carrera.

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