Vuelta España

De la niebla surge Enric Mas

Alejandro Valverde y Enric Mas, en los últimos metros de la etapa de ayer, con Simon Yates al fondo, semitapado por el murciano. / EFE
Alejandro Valverde y Enric Mas, en los últimos metros de la etapa de ayer, con Simon Yates al fondo, semitapado por el murciano. / EFE

Simon Yates sufre para contener en el monte Oiz a Valverde y al mallorquín, que ya es tercero |

IÑAKI IZQUIERDO

Muy cerca del monte Oiz, en Arrate, dio su primera pincelada en abril. Aquel día, Enric Mas (Quick-Step) estrenó su palmarés en una de las cumbres sagradas del ciclismo vasco al ganar la última etapa de la Itzulia ninguneando a todas las figuras que le perseguían. Ayer, el mallorquín se quedó solo con Valverde (Movistar) en la subida al Balcón de Bizkaia, desde donde no se veía nada por la niebla.

La brutal rampa final hasta los molinos de viento de Oiz dejó sin aire al líder, Simon Yates (Mitchelton), que sin embargo se fajó bien y solo se dejó ocho segundos, que son pocos pero en esta Vuelta sin diferencias cuentan. El inglés, bien respaldado por su hermano Adam, ya había reducido en los kilómetros previos la carrera a un mano a mano con el murciano al eliminar a Nairo Quintana (Movistar) y a Steven Kruijswijk (Lotto-Jumbo), al que su resurrección de la crono le duró menos de 24 horas.

Se coló un invitado sorpresa, Enric Mas, que cada día que pasa es menos sorpresa. El chaval salta al tercer puesto de la general, a 1:22 de Yates. Valverde queda a 25 segundos, tras los ocho que recortó ayer al líder. La Vuelta es cosa de los tres, porque el cuarto, Miguel Ángel López (Astana), está a 1:36 pero aunque su equipo corre para que ataque, él solo puede defenderse y no avanzará puestos así.

La llegada exhibió una de las leyes inmutables del deporte: el relevo generacional nunca se consigue de forma natural, sino que hay que conquistarlo. Mas, de 23 años, entró en meta junto a Valverde, eterno a sus 38. Hace 15, el murciano ya ganaba etapas en la Vuelta a España cuando el mallorquín usaba la bici para ir al colegio. Un competidor feroz como Valverde no le va a hacer ninguna concesión. Todo lo que quiera ganar Mas va a tener que batallarlo palmo a palmo.

El ocaso de un campeón

La etapa resultó extraordinaria porque el ascenso de una promesa vino acompañada por la confirmación del ocaso que vive un gran campeón: Nairo Quintana. El fenomenal ciclista colombiano, que se dio a conocer al mundo en la Vuelta al País Vasco de 2013 y unos meses después estuvo a punto de ganar el Tour de Francia ante el mismísimo Chris Froome, no pudo con el monte Oiz. Él, que ha sometido a las interminables montañas de Colombia, a los Alpes, a los Dolomitas, a los Pirineos, ya no puede. Sigue siendo uno de los mejores, pero ya no es el mejor. Y solo gana el mejor.

A los 28 años, es probable que no gane el Tour de Francia, el objetivo de su vida, el sueño amarillo que aglutinó a todo un país tras él. No pudo con Dumoulin en el Giro del año pasado, no ha podido con el Sky en Francia y ayer en Oiz se le escapó esta Vuelta, a manos de Yates, Valverde y Mas, corredores muy inferiores al mejor Quintana.

Porque ha sido grande. Ha ganado el Giro y la Vuelta y no se bajó del podio de las grandes rondas entre 2013 y 2017 -con la excepción de la Vuelta 2015, 4º-. Además -y eso quedará en el recuerdo de los buenos aficionados- es de los pocos que ha tenido la valentía de medirse de frente con la historia. Lo hizo el año pasado cuando intentó el doblete Giro-Tour, como los más grandes -Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Roche, Indurain y Pantani-. No lo logró, pero engrandeció su figura.

Muy criticado por su estilo conservador, Quintana es en realidad un corredor producto de su tiempo, de un ciclismo de diferencias mínimas. Una élite donde el nivel medio es altísimo y los kilómetros previos a los momentos decisivos hacen un daño brutal, como ayer el primer tramo de la última subida, que destrozó el pelotón. El nivel del quinto, sexto o séptimo hombre de un equipo World Tour es brutal y su trabajo desgasta a los campeones como quizá nunca antes en la historia del ciclismo.

La actuación de Quintana deja a Valverde como único líder del Movistar, lo que puede cambiar la manera de enfocar la carrera de Eusebio Unzue. Le interesa que la Vuelta sea un mano a mano entre Yates y Valverde, porque en igualdad de condiciones la arrancada del murciano en los últimos metros de los dos finales en alto que quedan y las bonificaciones pueden suponer más que los 25 segundos que les separan en la general. La Vuelta podría decidirse al sprint.

Ayer, el Movistar dejó ir a la escapada y no teorizó sobre la posibilidad de ganar la etapa y los diez segundos de bonificación. Por delante, otra fuga de quilates sirvió para que Michael Woods (Education First) lograse la segunda victoria para el equipo que dirige Juanma Garate, que llevaba más de un año sin ganar en el World Tour y ha hecho doblete. La Vuelta viaja ahora hacia Andorra, donde se decidirá por milímetros... Salvo que Enric Mas opine que su momento ha llegado.

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